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La Noche del Trio XXX Bi

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La Noche del Trio XXX Bi

Era una de esas noches en Polanco que te hacen olvidar el pinche tráfico de la Ciudad de México. El rooftop del hotel bullía con luces neón suaves, música electrónica retumbando en el pecho y el olor a tequila reposado mezclado con jazmines del jardín vertical. Yo, Alejandro, acababa de llegar con unos cuates, pero la neta, andaba solo en mi rollo, escaneando el lugar con una cerveza fría en la mano. El sudor me perlaba la nuca por el calor húmedo, y el aire traía ese aroma dulzón de mujeres perfumadas y hombres con colonia cara.

Ahí las vi: Carla y Marco, una pareja que parecía sacada de un anuncio de lencería. Ella, morena chaparrita con curvas que te hacen tragar saliva, vestido rojo ceñido que dejaba ver el tatuaje de una rosa en su muslo. Él, alto, fornido, con barba recortada y ojos que te desnudan sin piedad. Estaban bailando pegaditos, sus cuerpos moviéndose al ritmo como si ya estuvieran follando en su mente. ¿Qué pedo con esta química? pensé, mientras mi verga empezaba a despertar solo de mirarlos.

Me acerqué a la barra, pidiendo otro chela, y de repente Carla se topa conmigo.

"¡Uy, perdón, guapo! ¿No te vi?"
Su voz era ronca, con ese acento chilango juguetón que te eriza la piel. Olía a vainilla y algo más, como deseo puro. Marco se acercó riendo, palmeándome la espalda.
"Mi reina es un peligro en la pista, wey. ¿Te invito una?"
Charlamos, fluyeron las risas, los shots de tequila. Contaron que eran de aquí, swingers light, explorando su lado bi. Trio XXX bi, soltó Carla guiñando, como si leyera mis fantasías más sucias. Mi pulso se aceleró, el corazón latiéndome en las sienes. Neta, ¿esto va en serio?

La tensión creció como el calor de la noche. Bailamos los tres, sus cuerpos rozándome. Sentí las tetas de Carla presionando mi pecho, su aliento caliente en mi cuello, y la mano de Marco rozando mi culo disimuladamente.

"¿Te late lo nuestro, Ale?"
murmuró él al oído, su barba raspándome la oreja. El sabor salado del sudor en sus labios cuando nos besamos accidentalmente en la pista. Mi mente era un torbellino: ¿Bi? Nunca lo había probado, pero joder, su verga se sentía dura contra mi muslo. El deseo ardía, el aire cargado de feromonas, el bass de la música vibrando en mis huevos.

Acto dos: la escalada

Subimos a la suite de ellos, el elevador un horno de anticipación. Manos por todos lados, besos robados. Carla me devoraba la boca, su lengua dulce de tequila, mientras Marco me besaba el cuello, sus dedos desabotonándome la camisa.

"Relájate, carnal. Esto va a estar chingón."
Entramos, luces tenues, cama king size con sábanas de hilo egipcio. El olor a su perfume mezclado con el mío, almizcle puro.

Carla se quitó el vestido de un tirón, quedando en tanga negra y tetas firmes, pezones duros como balas. Qué chingaderas tan perfectas, pensé, mientras mi verga palpitaba en los bóxers. Marco se desnudó, su cuerpo atlético reluciente de sudor, polla gruesa y venosa ya medio parada. Me jalaron a la cama, risas nerviosas rompiendo el hielo.

"Vamos a hacer un trio XXX bi que no olvides, pendejo."
dijo ella, mordiéndome el lóbulo.

Empezó lento, sensual. Carla me chupó la verga primero, labios carnosos envolviéndome, lengua girando en la cabeza, saliva chorreando. El sonido húmedo, slurp slurp, me volvía loco. Marco la lamía por detrás, su lengua en su concha mojada, ella gimiendo contra mi pija.

"¡Ay, wey, qué rico!"
Olía a sexo, a coño excitado y precum salado. Luego, el giro bi: Marco se acercó, su verga rozando la mía mientras Carla nos mamaba a los dos. Sentí su piel caliente, venosa, contra la mía. ¿Esto es raro? No, neta se siente cabrón. Nuestras puntas se besaron, lubricadas por su boca, y él me miró con ojos lujuriosos.
"Chúpamela, Ale. Sé bi esta noche."

Lo hice, corazón a mil. Su verga en mi boca, sabor salado-musgoso, venas pulsando. Carla se unió, lamiendo mis bolas mientras yo le daba a su hombre. Gemidos, jadeos, el colchón crujiendo. La tensión subía, cuerpos entrelazados en un nudo sudoroso. La penetré a ella primero, missionary, su concha apretada chorreando jugos, tetas rebotando. Marco me follaba el culo con los dedos, lubricados, preparándome. Dolor placentero, plenitud que me hacía gemir como puta. El slap slap de piel contra piel, olores intensos: sudor, semen, hembra en calor.

Cambiamos posiciones, ella cabalgándome la verga, culo arriba, mientras Marco se la metía por atrás en un DP perfecto. Sus gritos:

"¡Sí, cabrones, rómpanme!"
Yo sentía su verga a través de la delgada pared, frotándose contra la mía dentro de ella. Luego, el clímax bi: Marco me penetró mientras yo la cogía a cuatro patas. Su polla gruesa abriéndome, quemazón inicial convirtiéndose en éxtasis. Prostate milked, verga explotando. Ritmo sincronizado, el cuarto un sauna de gemidos y fluidos.

La intensidad psicológica era brutal. En mi cabeza:

Esto es lo que necesitaba, liberarme, ser yo sin máscaras.
Carla susurraba guarradas:
"Eres nuestro trio XXX bi perfecto, mi rey."
Marco gruñía, mordiéndome el hombro, su aliento rancio de deseo. Sudor goteando, pieles resbalosas, el sabor de sus besos compartidos.

Acto tres: el éxtasis y cierre

El orgasmo llegó como avalancha. Primero Carla, convulsionando, squirt chorreando por mis muslos, chillidos agudos.

"¡Me vengo, pinches cabrones!"
Luego Marco, sacando su verga de mi culo y explotando en mi pecho, leche caliente y espesa salpicando, olor fuerte a semen fresco. Yo no aguanté, descargando dentro de ella, chorros interminables, piernas temblando. Colapsamos en un enredo de miembros, respiraciones agitadas, risas exhaustas.

El afterglow fue puro terciopelo. Acariciándonos, besos suaves. Carla limpiándonos con la lengua, saboreando la mezcla de fluidos. Sabor salado-amargo, adictivo. Marco me abrazó por detrás, su semi-dura contra mi nalga, susurrando

"Fue épico, wey. Volvemos a vernos."
El cuarto olía a sexo consumado, sábanas húmedas arrugadas.

Nos duchamos juntos, agua caliente lavando pecados, jabón espumoso en curvas y músculos. Risas, promesas de más noches. Bajamos al amanecer, Polanco despertando con smog rosado. En mi mente, eco de placeres: El trio XXX bi me cambió, me abrió al mundo sin límites. Caminé a casa, piernas flojas, sonrisa pendeja, sabiendo que la vida acababa de subir de nivel.

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