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XNXX Trio Sorpresa

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XNXX Trio Sorpresa

Era una noche calurosa en la colonia Roma de la Ciudad de México, de esas que te hacen sudar hasta el alma. Yo, Ana, acababa de llegar del trabajo, con el cuerpo pesado pero el pinche deseo latiendo fuerte entre las piernas. Mi carnal, Javier, ya estaba en la casa, preparando unas chelas frías y unos tacos de arrachera que olían a gloria. Neta, ese wey sabe cómo ponerme de húmeda con solo una mirada.

Nos sentamos en el sofá de la sala, con el ventilador zumbando como loco arriba. Javier me jaló hacia él, su mano grande y callosa subiendo por mi muslo bajo la falda corta. "Órale, mi reina, ¿qué traes hoy tan rica?", me dijo con esa voz ronca que me eriza la piel. Yo reí, sintiendo su aliento caliente en el cuello, oliendo a su colonia barata pero tan chida.

Entre sorbos de cerveza, le conté de mi día de mierda en la oficina, pero pronto la plática viró a lo jugoso. "Oye, Javi, anoche vi un video en XNXX, un trio sorpresa que me dejó mojadísima. Imagínate, una morra como yo, con su vato y una amiga que llega de la nada... Pura fantasía, wey." Él se quedó callado un segundo, sus ojos brillando con picardía. Su mano apretó más mi nalga, y sentí su verga endureciéndose contra mi cadera. "¿Y si lo hacemos real, mi amor? ¿Qué dices de invitar a alguien?" Mi corazón dio un brinco, el calor subiendo por mi pecho. ¿En serio? Pero el deseo ya me tenía atrapada.

Esto es como un XNXX trio sorpresa, pero en carne y hueso. ¿Estoy lista para esto?

La cena pasó volando, con besos robados y caricias que me hacían gemir bajito. Javier sacó su cel y mandó un mensaje rápido. "Espera y verás, preciosa." No pregunté, solo dejé que la anticipación me recorriera como corriente eléctrica. El sonido de la llave en la puerta me sacó del trance media hora después. Entró Luisa, mi mejor amiga desde la prepa, con un vestido rojo ajustado que marcaba sus curvas perfectas. "¡Sorpresa, pendejos!", gritó riendo, agitando una botella de tequila. Sus ojos cafés me devoraron, y su perfume dulce invadió la sala.

Luisa siempre había sido coqueta, pero neta, nunca pensé... Javier nos miró a las dos, sonriendo como el diablo. "Chicas, ¿por qué no hacemos esa fantasía realidad? Todo consensual, ¿va?" Yo asentí, el pulso acelerado, sintiendo mi concha palpitar. Luisa se acercó, su mano suave rozando mi brazo. "Ana, siempre supe que eras una ricura. ¿Me dejas probar?" Su voz era miel, y cuando sus labios rozaron los míos, fue como fuego. Suave al principio, lenguas danzando, saboreando el tequila en su boca. Javier nos observaba, masturbándose despacio por encima del pantalón, su respiración pesada llenando el aire.

Nos movimos al cuarto, el colchón king size crujiendo bajo nuestro peso. La luz tenue de la lámpara pintaba sombras en sus cuerpos. Luisa me quitó la blusa con dedos temblorosos de emoción, exponiendo mis tetas firmes. "Qué chulas, amiga", murmuró, lamiendo un pezón hasta endurecerlo. El placer me arqueó la espalda, un gemido escapando de mi garganta. Javier se unió, besando mi cuello mientras sus manos bajaban mi falda. Olía a sexo ya, ese aroma almizclado de excitación que me volvía loca.

Me recosté, abriendo las piernas. Luisa se arrodilló entre ellas, su aliento caliente en mi monte de Venus. "Déjame saborearte, Ana." Su lengua entró en acción, lamiendo mi clítoris con maestría, chupando como si fuera un dulce. ¡Pinche madre! Las chispas subían por mi espina, mis caderas moviéndose solas. Javier se desnudó, su verga gruesa y venosa saltando libre. Se la acercó a mi boca, y la tragué ansiosa, saboreando su piel salada, el pre-semen goteando en mi lengua. El sonido de succión y gemidos llenaba la habitación, mezclado con el zumbido del ventilador.

Esto es el XNXX trio sorpresa hecho realidad. Sus cuerpos contra el mío, piel con piel, sudor mezclándose.

La tensión crecía como tormenta. Cambiamos posiciones: yo encima de Javier, su verga hundiéndose en mí hasta el fondo, estirándome deliciosamente. Cada embestida era un golpe sordo, mi concha chorreando jugos que lubricaban todo. Luisa se sentó en la cara de Javi, él lamiéndola con avidez mientras yo la besaba, nuestras tetas rozándose, pezones duros como piedritas. Sentía sus nalgas firmes bajo mis manos, el olor de su arousal invadiendo mis fosas nasales. "¡Más duro, wey!", le grité a Javier, clavando las uñas en su pecho peludo.

Luisa se corrió primero, un grito agudo que me erizó toda. Su cuerpo tembló, chorros calientes mojando la cara de Javi. Eso me empujó al borde. Cabalgué más rápido, el slap-slap de carne contra carne resonando. "¡Me vengo, cabrones!", aullé, el orgasmo explotando como volcán, contracciones milking la verga de Javier. Él gruñó, llenándome con su leche espesa, caliente, desbordando por mis muslos.

Nos derrumbamos en un enredo de miembros sudorosos, respiraciones jadeantes calmándose poco a poco. Luisa me acarició el pelo, Javier besó mi frente. "Eso fue épico, mi amor. ¿Feliz con tu XNXX trio sorpresa?" Reí bajito, el cuerpo lánguido y satisfecho. El aire olía a sexo y felicidad, el tequila olvidado en la mesa.

Después, nos duchamos juntos, agua caliente lavando el sudor, manos explorando de nuevo pero suaves, tiernas. En la cama, envueltos en sábanas frescas, hablamos susurros. "Nunca imaginé esto, pero fue perfecto", dijo Luisa, su cabeza en mi hombro. Javier asintió, su brazo alrededor de nosotras. Sentí una paz profunda, el deseo saciado pero con un cosquilleo de promesas futuras.

Al amanecer, con el sol filtrándose por las cortinas, supe que esto había cambiado todo para bien. Un trio sorpresa que nos unió más, empoderándonos en el placer compartido. Neta, la vida es chida cuando te atreves.

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