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TSQL Try Catch en la Noche Caliente

6373 palabras

TSQL Try Catch en la Noche Caliente

Estaba en mi oficina en el corazón de la Ciudad de México, rodeado de pantallas parpadeantes y el zumbido constante de los aires acondicionados. Yo, Alejandro, programador senior en una firma de software, lidiaba con un reporte jodido en T-SQL. El query se rompía una y otra vez, y yo sudaba la gota gorda tratando de implementarlo bien. "TSQL try catch", murmuré para mí mismo, recordando la estructura que siempre me salvaba el culo en estos casos. TRY... CATCH... era como un abrazo protector en el caos del código.

La puerta se abrió de golpe, y ahí entró Luisa, mi colega de diseño, con esa falda ajustada que marcaba sus curvas como si fueran esculpidas por un dios cabrón. Su perfume, una mezcla de jazmín y vainilla, invadió el aire viciado de la oficina. "¿Órale, carnal? ¿Todavía batallando con ese pinche query?" dijo con esa voz ronca que me ponía la piel de gallina. Se acercó, su cadera rozando mi hombro, y yo sentí un calor subiendo desde mi entrepierna.

La miré de reojo. Sus ojos cafés brillaban con picardía, y sus labios carnosos se curvaban en una sonrisa que prometía problemas del bueno. "Ven, déjame ayudarte", susurró, inclinándose sobre mi escritorio. Su escote dejó ver el encaje negro de su brasier, y olía a su piel caliente, salada. Mi pulso se aceleró como un servidor sobrecargado. Quería decirle que parara, que éramos colegas, pero mi verga ya opinaba diferente, endureciéndose contra mis jeans.

Acto uno: la tensión inicial. Luisa era la reina del equipo, siempre coqueteando con ese acento chilango que me volvía loco. Hacía meses que nos mirábamos con hambre en las juntas, pero nunca cruzábamos la línea. Hoy, con la oficina vacía por el puente, el deseo explotó. "Este TSQL try catch no agarra el error", le dije, tratando de sonar profesional. Ella rio bajito, su aliento cálido en mi oreja. "Yo sí sé cómo agarrar las cosas bien, pendejo". Sus dedos rozaron mi mano sobre el teclado, un toque eléctrico que me hizo jadear.

Me giré en mi silla, y la jalé hacia mí. Nuestras bocas chocaron en un beso feroz, lenguas danzando como código compilándose. Sabía a tequila y menta, su saliva dulce invadiendo mi boca. Sus manos bajaron a mi bragueta, desabrochándola con maestría. "¡Ay, wey, qué grande traes!" exclamó, sacando mi verga palpitante al aire fresco de la oficina. La envolví con su mano suave, y gemí al sentir su calor.

La levanté sobre el escritorio, papeles volando como confeti. Le subí la falda, revelando unas panties de encaje rojo empapadas. El olor a su excitación, almizclado y dulce como mango maduro, me embriagó. Le arranqué las panties con los dientes, saboreando la tela húmeda. "¡Chíngame ya, Alejandro!" suplicó, abriendo las piernas. Su coño rosado brillaba, hinchado de deseo, y yo lamí despacio, sintiendo su clítoris endurecerse bajo mi lengua. Sabía a sal y miel, sus jugos resbalando por mi barbilla mientras ella gemía, arqueando la espalda.

¿Qué chingados estoy haciendo? Esto es una locura, pero su sabor... Dios, no puedo parar. Cada lamida es un TRY perfecto, y su orgasmo será mi CATCH glorioso.

Acto dos: la escalada. Luisa me empujó contra la silla, montándose a horcajadas. Su peso sobre mí era delicioso, sus tetas rebotando libres al quitarse la blusa. Las chupé, mordisqueando los pezones oscuros y duros como chiles secos. Ella cabalgaba mi verga despacio al principio, su coño apretado envolviéndome como un guante caliente y húmedo. El sonido de piel contra piel, chapoteante y obsceno, llenaba la habitación junto con nuestros jadeos.

"Más fuerte, cabrón", gruñó, clavando las uñas en mi pecho. Aceleramos, el escritorio crujiendo bajo nosotros. Sudor perlando su piel morena, goteando sobre mi torso. Olía a sexo puro, a feromonas mexicanas en ebullición. Sentía cada contracción de su interior, ordeñándome, mientras yo embestía desde abajo, mis bolas golpeando su culo redondo y firme.

Internamente, luchaba: Esto es más que un polvo rápido. Siento algo por ella, un TSQL try catch en mi corazón, probando si esto resiste o explota. Ella se inclinó, besándome con furia, sus caderas girando en círculos que me volvían loco. "¡Te voy a venir adentro, pinche programador!" jadeó, y sentí su orgasmo llegar, su coño convulsionando, exprimiéndome.

Yo no aguanté más. La volteé sobre el escritorio, penetrándola por atrás. Su culo perfecto se abrió para mí, y la cogí como animal, sintiendo el roce áspero de su piel contra la madera. El aire olía a nuestro sudor mezclado con el café frío olvidado. Sus gemidos eran música: "¡Sí, así, no pares, wey!". Mi verga hinchada rozaba su punto G, y ella temblaba, chorros de placer mojando mis muslos.

La tensión crecía, mis huevos apretados listos para estallar.

Este es el CATCH perfecto: su cuerpo rindiéndose al mío, el código de nuestro deseo ejecutándose sin errores.
La giré de nuevo, cara a cara, para ver sus ojos vidriosos de placer. Nuestros cuerpos se fundieron en un ritmo frenético, piel resbaladiza, pulsos latiendo al unísono.

Acto tres: la liberación. "¡Me vengo, Luisa!" rugí, y exploté dentro de ella, chorros calientes llenándola mientras su segundo orgasmo la sacudía. Sentí cada espasmo, su coño ordeñándome hasta la última gota. Colapsamos juntos, jadeando, su cabeza en mi pecho escuchando mi corazón galopante.

El afterglow fue dulce. La oficina ahora olía a sexo y satisfacción, luces tenues parpadeando como estrellas. La abracé, besando su frente sudorosa. "¿Y el query?" bromeó ella, riendo bajito. "Ya lo resolví con mi TSQL try catch personal", respondí, y nos besamos lento, saboreando el regusto salado.

Salimos de la oficina tomados de la mano, la noche mexicana envolviéndonos con su brisa cálida y el bullicio lejano de tacos y mariachis. Sabíamos que esto era el inicio de algo real, un código eterno sin bugs. Su mano en la mía, tibia y segura, prometía más noches de TRY y CATCH apasionados.

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