Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo El Video Trio Casero que Nos Enloqueció El Video Trio Casero que Nos Enloqueció

El Video Trio Casero que Nos Enloqueció

6498 palabras

El Video Trio Casero que Nos Enloqueció

Todo empezó una noche de esas que parecen sacadas de una película cachonda. Marco y yo llevábamos meses en esa relación que ardía como chile en nogada, pero queríamos algo más picante. Estábamos en el depa de la Roma, con las luces bajas y una chela fría en la mano, cuando él sacó el celular y me dijo: "Órale, nena, mira este video trio caseros que encontré". Lo puse a sonar y no mames, era puro fuego: una morra entre dos vatos, grabado con el teléfono en un cuarto normalito, sin producción fancy, solo carne cruda y gemidos reales.

El corazón me latía a mil mientras veía cómo la chava se comía a los dos, sus chichis rebotando y el sudor brillando bajo la luz del foco. Olía a pizza recalentada y a su perfume mezclado con el mío, ese de vainilla que Marco tanto pelaba. "¿Qué te parece si lo hacemos nosotros?", me soltó él con esa sonrisa pícara, rozándome el muslo con los dedos. Sentí un cosquilleo que me subió hasta la panocha, húmeda ya de puro morbo. Llamamos a Luis, el carnal de Marco, ese moreno alto con ojos que te desnudan. Siempre había habido química, coqueteos en las fiestas, pero nunca cruzamos la línea. "Ven pa'cá, carnal, traete unas caguamas", le mandó Marco por Whats.

¿Estaré loca? Pienso mientras me miro en el espejo del baño, ajustándome el baby doll negro que me hace ver como diosa. Pero no, esto es consensual, puro placer entre adultos. Quiero sentirme viva, deseada por dos.

Luis llegó en chinga, con su camiseta pegada al pecho marcado y una caja de cervezas. Nos sentamos en el sillón, el aire cargado de tensión. Ponemos el video trio caseros de nuevo, como preámbulo. "No mames, qué caliente", dice Luis, y yo noto cómo se le para la verga bajo el pantalón. Marco me besa el cuello, su aliento caliente oliendo a menta, y yo me derrito. Le digo a Luis: "¿Quieres ser parte de nuestro propio video trio caseros?". Él asiente, los ojos brillando, y nos lanzamos.

Acto primero del morbo: nos besamos los tres, bocas húmedas chocando, lenguas enredadas como serpientes. Siento las manos de Marco en mis chichis, amasándolas suave, y las de Luis bajando por mi espalda, hasta mi culazo. Huele a hombre, a colonia barata y sudor fresco. Me quito el baby doll, quedo en tanguita, y ellos se sacan las playeras. Los músculos de Luis se contraen cuando lo toco, su piel salada en mi lengua. Marco enciende la cámara del iPhone en el trípode improvisado con libros, "Pa'l video trio caseros perfecto".

La cosa sube de nivel en el cuarto. Me acuestan en la cama king size, sábanas frescas de algodón egipcio que Marco compró en oferta. Luis me besa los pezones, chupándolos hasta que duelen rico, un plop húmedo cada vez que suelta. Marco se pone entre mis piernas, lamiéndome la panochita por encima de la tela, el calor de su boca filtrándose. Gimo bajito, "¡Ay, cabrones, qué chido!". El sonido de sus respiraciones pesadas llena el cuarto, mezclado con el tráfico lejano de Insurgentes.

Dios, nunca sentí tanto. Dos bocas en mí, dos pollas duras rozándome. Soy la reina de esta noche.

Escalo el morbo poco a poco. Me arrodillo en la cama, les bajo los boxers. La verga de Marco, gruesa y venosa, la conozco de memoria; la de Luis, más larga, curva, palpitando en mi mano. Las masturbo alternando, sintiendo el calor, las venas hinchadas bajo mis dedos. "Chúpamelas, mamacita", pide Marco, y yo lo hago, tragándomela hasta la garganta, saliva chorreando. Luis gime cuando le toca, su pre-semen salado en mi lengua. La cámara capta todo, ese slurp obsceno, mis labios hinchados.

Marco me voltea, me pone a cuatro patas. Siento su vergón empujando mi entrada, resbaloso de mis jugos. Entra despacio, centímetro a centímetro, llenándome hasta el fondo. "¡Qué rica estás, pinche Ana!". Luis se pone enfrente, y yo le mama la verga mientras Marco me culea suave al principio, luego más fuerte, plaf plaf contra mi culo. El olor a sexo invade todo: almizcle, sudor, mi excitación dulce. Cambio posiciones, ahora Luis me penetra, su curva tocando spots que Marco no alcanza. Marco me besa, sus dedos en mi clítoris, círculos rápidos. Grito, el placer subiendo como ola.

La tensión psicológica revienta. Pienso en el video trio caseros que vimos, pero esto es mejor, nuestro. "Quiero que me cojan los dos", suelto empoderada. Me acuestan de espaldas, Marco en mi panocha, Luis en mi boca. Ritmo perfecto, sincronizados como banda. Siento sus cuerpos sudorosos pegados al mío, piel resbalosa, pulsos acelerados latiendo contra mi pecho. El cuarto gira, olores intensos: su semen próximo, mi sudor mezclado con perfume.

Esto es libertad, placer puro. No hay celos, solo amor compartido y lujuria desatada.

El clímax se acerca. Cambio a vaquera en Luis, rebotando, mis chichis saltando, Marco detrás lamiéndome el ano. "¡Métemela por atrás, amor!". Lo hace, despacio, lubricado con saliva. Doble penetración: llena, estirada, el roce de sus vergas a través de la pared fina. Grito como loca, "¡No mames, me vengo!". Explosión, jugos chorreando, mi cuerpo temblando. Ellos se corren después, Marco dentro, caliente chorros; Luis en mi boca, tragué todo, salado y espeso.

Caemos exhaustos, enredados en sábanas húmedas. Apagamos la cámara, el video trio caseros listo. Sudor enfría en la piel, respiraciones calmándose. Marco me acaricia el pelo, "Eres increíble, nena". Luis besa mi frente, "Gracias por esto, carnales". Nos reímos, pedimos unos tacos de suadero por Rappi, comemos desnudos viendo el replay. Cada gemido nuestro suena real, amateur, perfecto.

Esto nos unió más. No fue solo sexo, fue conexión. Mañana borramos el video si queremos, pero el recuerdo... ese se queda pa'siempre.

Despertamos con sol filtrándose por las cortinas. Besos perezosos, promesas de más noches así. Salgo al balcón con bata, café en mano, oliendo a jazmín del vecino. Siento el cuerpo adolorido rico, empoderada. El video trio caseros fue el catalizador, pero el fuego lo pusimos nosotros. En México, donde todo es pasión, esto es vida.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.