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El Deseo de la Cloud Triara Admin

7485 palabras

El Deseo de la Cloud Triara Admin

Tú estás sentado en tu depa en la Condesa, con el pinche laptop prendida hasta las dos de la mañana. El jale apremia, wey, tienes que entregar ese código para el cliente gringo mañana. Pero la chingada plataforma Cloud Triara se está colgando cada dos por tres. Abres el chat de soporte, frustrado, y tecleas: "Oigan, ¿qué pedo con el servidor? No cargo ni madres".

La respuesta llega casi al instante. "Hola, soy Triara, admin de Cloud Triara. Déjame checar tu cuenta". Su foto de perfil te pega como patada en los huevos: una chava morena, con labios carnosos pintados de rojo fuego, ojos que te miran directo como si supiera todos tus secretos sucios. El escote deja ver lo justo para que tu mente vuele. Neta, ¿esta es la admin? Piensas:

¿Y si le echo los perros? Nomás por joder...

El chat fluye rápido. Te pide datos, tú se los das, pero ella empieza con indirectas. "Uy, veo que eres dev full time. ¿Siempre tan intenso con el código... o solo en el trabajo?" Sientes el calor subiendo por tu cuello. Respondes jugándotela: "Intenso en todo, Triara. ¿Y tú, admin, qué tanto manejas en Cloud Triara?" Ella ríe con emojis de fuego. "Manejo servidores... y a veces algo más caliente". Tu verga ya se estira en los bóxers, wey. El olor de tu café frío se mezcla con el sudor nervioso que te brota en la piel.

Las horas pasan, el problema se resuelve, pero el chat no para. Le mandas una foto tuya, casual, sin camisa porque estaba entrenando. Ella responde con una selfie en su oficina, luz tenue, blusa ajustada marcando tetas perfectas. "¿Te gusta lo que administro?" Piensas:

No mames, esta morra me quiere provocar. ¿O soy yo el pendejo que se emociona?
El sonido del ventilador de la laptop zumba como tu pulso acelerado.

Al rato, te invita a video. Aceptas sin pensarlo dos veces. Su cara llena la pantalla: piel canela suave, pelo negro suelto oliendo a shampoo de coco que imaginas. "Hola, guapo. Gracias por la paciencia con Cloud Triara", dice con voz ronca, como si fumara hierbas finas. Charlan de todo: del tráfico en Insurgentes, de tacos al pastor, de lo solos que están un viernes. Sus ojos te comen, y tú sientes el roce fantasma de sus dedos en tu piel a través de la cámara.

La tensión sube como fiebre. "Muéstrame más de tu mundo, admin", le pides. Se recarga, desabrocha un botón: "¿Así?" Su risa es música grave, vibrando en tus oídos. Tú bajas la cámara, le enseñas tu torso marcado por el gym. Ella gime bajito: "Neta, qué rico se ve eso". Las manos tuyas bajan solas a tu entrepierna, masajeando la verga dura como piedra. Ella hace lo mismo, mordiéndose el labio, el sonido de su respiración agitada llenando los audífonos. "Tócate para mí, wey. Imagina que soy yo". El olor a tu propia excitación impregna el cuarto, salado y animal.

Pero no alcanza. "¿Y si nos vemos en persona? Mañana, en el bar de la Roma. Yo invito los tequilas", propones. Ella duda un segundo, ojos brillantes: "Sale, pendejo. Pero trae todo lo que me prometiste en el chat". Cuelgan, y tú te corres solo, pensando en su concha húmeda, el sabor que tendrá.

Al día siguiente, el sol pega en las banquetas de la Roma. Llegas al bar, corazón latiendo como tamborazo zacatecano. Ella está ahí, en una mesa al fondo: Triara, la Cloud Triara admin, en jeans que abrazan su culo redondo y top negro que deja ver encaje rojo. Se levanta, te abraza fuerte. Su perfume invadiendo tus fosas: jazmín y algo picante, como chile de árbol. "Al fin en carne y hueso, dev", murmura cerca de tu oreja, aliento cálido rozando tu piel.

Piden tequilas reposados, charlan riendo de Cloud Triara y sus dramas de servidores. Pero las miradas son fuego puro. Su mano roza tu muslo bajo la mesa, dedos trazando círculos que mandan chispas a tu verga. Tú respondes, apretando su nalga firme. "No mames, Triara, me tienes loco desde anoche". Ella se acerca:

Quiero sentirte ya, wey. Llévame a algún lado
, piensa, pero dice: "Vamos a mi hotel cerca. Cloud Triara paga bien, ¿sabes?"

En el taxi, ya no aguantan. Se besan como hambrientos, lenguas enredadas saboreando tequila y deseo. Sus labios suaves, hinchados, mordiendo el tuyo. Manos por todos lados: tú amasas sus tetas plenas, pezones duros bajo la tela. Ella te aprieta la verga por encima del pantalón: "Qué grande, cabrón. Va a doler rico". Llegan al hotel boutique, luces tenues, sábanas de algodón egipcio oliendo a limpio y lavanda.

En la recámara, se desnudan despacio, saboreando cada centímetro. Su cuerpo es un sueño: curvas generosas, piel suave como mango maduro, vello púbico recortado invitando. Tú la recuestas, besas su cuello salado, bajas a sus tetas, chupando pezones oscuros que se endurecen en tu boca. Ella gime: "Sí, así, chúpame, wey", uñas clavándose en tu espalda, dejando surcos ardientes. El sonido de su voz ronca, jadeos entrecortados, te enciende más.

Bajas más, lames su ombligo, llegas a su concha. Húmeda, hinchada, olor almizclado dulce como miel de maguey. Lengua en su clítoris, chupando suave al principio, luego fuerte. Ella arquea la espalda: "¡No mames, qué chido! Métele lengua, pendejo". Sus jugos te mojan la cara, sabor ácido y salado explotando en tu paladar. Dedos adentro, curvados tocando ese punto que la hace gritar. "Me vengo, cabrón, no pares". Su cuerpo tiembla, concha contrayéndose, chorro caliente salpicando tu mano.

Ahora ella te voltea, te empuja a la cama. "Mi turno, admin al mando". Boca en tu verga, lengua girando la cabeza hinchada, saliva resbalando. Chupa profundo, garganta apretando, manos masajeando huevos pesados. Tú gimes, viendo sus ojos lujuriosos arriba:

Esta morra es experta, neta. Me va a sacar el alma
. El pop de su boca saliendo y entrando, sonido obsceno, te lleva al borde.

La jalas arriba, ella cabalga. Su concha te envuelve, caliente, apretada como guante de terciopelo mojado. Rebota lento primero, tetas saltando hipnóticas, sudor brillando en su piel bajo la luz ámbar. Aceleras, embistes desde abajo, verga hundiéndose hasta el fondo. "Cógeme duro, rómpeme, wey". Piel contra piel, chaz chaz resonando, olor a sexo puro llenando el aire. Sus paredes aprietan, ordeñándote.

Cambian: de lado, tú atrás, mano en su clítoris frotando. Ella gira la cabeza, besos salvajes. "Te sientes tan chingón adentro". El clímax se acerca, pulsos latiendo juntos. Tú explotas primero, semen caliente llenándola, gruñendo en su cuello. Ella sigue, orgasmo doble, cuerpo convulsionando, uñas en tu brazo: "¡Sí, lléname, pinche dev!"

Caen exhaustos, enredados en sábanas húmedas. Su cabeza en tu pecho, escuchas su corazón calmándose. Besas su frente sudada. "Neta, Triara, la mejor admin que he conocido". Ella ríe bajito: "Y tú el usuario más caliente de Cloud Triara. ¿Repetimos?" El cuarto huele a ellos, a promesas. Piensas:

Esto apenas empieza, wey. Cloud Triara nunca fue tan excitante
. Se duermen así, pieles pegadas, sabiendo que el deseo no se apaga fácil.

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