Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Trio de Chicas Lesbianas en Llamas Trio de Chicas Lesbianas en Llamas

Trio de Chicas Lesbianas en Llamas

6143 palabras

Trio de Chicas Lesbianas en Llamas

La noche en Puerto Vallarta estaba calientita como un tamal recién salido del vapor. El aire olía a sal del mar mezclado con el humo de las fogatas en la playa y el perfume dulce de las flores tropicales. Yo, Ana, bailaba con mis cuates Sofia y Lucia en esa fiesta playera que armamos para celebrar nuestros veintes. Las tres éramos unas chicas lesbianas sin pena, pero nunca habíamos cruzado esa línea juntas. Sofia, con su piel morena y curvas que volvían loco a cualquiera, movía las caderas al ritmo de la cumbia rebajada. Lucia, más delgadita pero con unos ojos verdes que hipnotizaban, reía mientras me rozaba el brazo accidentalmente. O no tan accidental.

¿Neta qué pedo con este calor? No es solo el sol, es que estas dos me traen loca. Un trio de chicas lesbianas como nosotras podría ser épico, pero ¿y si la cago?
Pensé mientras sorbía mi michelada, el limón fresco explotando en mi lengua y la sal picando en los labios.

La música retumbaba, los tambores vibraban en mi pecho como un corazón acelerado. Sofia se pegó a mí por detrás, sus pechos suaves presionando mi espalda. "¡Estás cañón esta noche, Ana!" gritó en mi oído, su aliento cálido con sabor a tequila. Lucia nos vio y se unió, sus manos en mi cintura, guiándome en un baile que ya no era inocente. Nuestros cuerpos se rozaban, sudor mezclándose, piel contra piel bajo las luces parpadeantes. El deseo crecía como una ola, lento pero imparable.

Al rato, exhaustas de tanto menearnos, nos fuimos a mi suite en el hotel frente al mar. El viento traía el rumor de las olas rompiendo, y el cuarto olía a sábanas limpias y a nosotras tres, ese aroma femenino de loción y excitación incipiente. Nos tiramos en la cama king size, riendo como pendejas, pero la tensión estaba ahí, eléctrica.

"Oigan, ¿han pensado en... ya saben?" soltó Lucia, mordiéndose el labio, sus mejillas sonrojadas. Sofia me miró con picardía. "¿En un trio de chicas lesbianas? Chicas, yo sí. Y con ustedes dos, ni se diga." Mi pulso se aceleró, el corazón latiéndome en las sienes. Me acerqué a Sofia primero, mis dedos temblando un poco al rozar su mejilla. Nuestros labios se encontraron, suaves al principio, como un susurro. Sabía a sal y a fruta, dulce y adictiva. Lucia observaba, su respiración agitada, y pronto su mano se coló en mi nuca, uniéndose al beso. Tres bocas entrelazadas, lenguas danzando, gemidos suaves escapando como suspiros.

La ropa voló rápido. Sofia se quitó el bikini, revelando sus tetas firmes, pezones oscuros endurecidos por el aire fresco. Yo me desabroché el top, sintiendo el roce del encaje en mi piel sensible. Lucia era un espectáculo: depiladita, con un tatuaje de mariposa en la cadera que brillaba bajo la luz tenue. Nos tumbamos, cuerpos desnudos entrelazándose. El tacto de su piel era seda caliente, sudorosa, oliendo a coco y a algo más primal, ese musk de la calentura.

¡Qué chingón se siente esto! Sus manos en mí, explorando, como si me conocieran de toda la vida. No hay vuelta atrás, y neta no quiero.

Sofia besó mi cuello, mordisqueando suave, enviando chispas por mi espina. Sus labios bajaron a mis pechos, chupando un pezón mientras Lucia lamía el otro. Gemí fuerte, el sonido rebotando en las paredes. "¡Ay, mamacitas, no paren!" suplicó mi voz ronca. Mis manos bajaron, acariciando los muslos de Sofia, abriéndose paso a su centro húmedo. Estaba empapada, caliente como lava, y mis dedos se deslizaron fácil, frotando su clítoris hinchado. Ella arqueó la espalda, gimiendo contra mi piel, "¡Más, Ana, vergas, más!"

Lucia no se quedó atrás. Se posicionó entre mis piernas, su aliento caliente en mi entrepierna. "Déjame probarte, preciosa." Su lengua tocó mi vulva primero, plana y lenta, saboreando mis jugos salados y dulces. El placer fue un rayo, mis caderas se alzaron solas. Sofia se montó en mi cara, su coño rozando mis labios. La lamí ansiosa, aspirando su aroma embriagador, lengua hundiéndose en sus pliegues resbalosos. Sus gemidos vibraban en el aire, "¡Sí, así, chúpame rico!" mientras se mecía.

El ritmo se aceleró. Yo devoraba a Sofia, dedos dentro de ella curvándose para tocar ese punto que la hacía temblar. Lucia metía dos dedos en mí, bombeando firme, su boca succionando mi clítoris con maestría. Nuestros cuerpos sudaban, pieles chocando húmedas, el slap-slap de carne contra carne mezclándose con jadeos y el chapoteo de fluidos. El olor era intenso: sexo puro, sudor, mar. Mis sentidos explotaban, cada roce como fuego.

Esto es el paraíso, wey. Sus sabores en mi boca, sus alientos en mi piel. Vamos a corrernos juntas, lo siento venir.

Cambié posiciones, queriendo darles lo mismo. Puse a Lucia de espaldas, Sofia lamiéndola mientras yo lamía a Sofia desde atrás. Una cadena de placer, lenguas y dedos trabajando sin descanso. Lucia gritó primero, su cuerpo convulsionando, "¡Me vengo, cabronas, ay Dios!" Sus jugos fluyeron, salados en la boca de Sofia. Eso nos empujó. Sofia se corrió después, apretándome la cabeza con los muslos, su orgasmo un torrente que bebí ávida. Finalmente yo, olas de éxtasis rompiéndome, visión nublada, cuerpo arqueado mientras gritaba su nombre.

Nos derrumbamos, enredadas en un montón de miembros suaves y respiraciones entrecortadas. El aire olía a nosotras, satisfechas, con ese afterglow pegajoso. Sofia me besó la frente, "Eso fue lo más chido de mi vida, chicas." Lucia rio bajito, trazando círculos en mi vientre. "Somos el mejor trio de chicas lesbianas, ¿no?"

Me quedé ahí, sintiendo sus calores contra mí, el mar susurrando afuera. No era solo sexo; era conexión, algo que nos unía más. Mañana seguiría la fiesta, pero esta noche habíamos encendido un fuego que no se apagaría fácil.

El sol salió tiñendo la habitación de oro, y nos despertamos con besos perezosos, listas para más. Pero eso, ya es otra historia.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.