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Anime Try Caliente

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Anime Try Caliente

Estaba tirado en el sillón de mi depa en la Roma, con el control remoto en la mano y Sofia acurrucada a mi lado. La tele escupía episodios de ese anime que nos traía locos, Neon Genesis, con sus mechas y sus pilas de tensión sexual reprimida. El aire olía a palomitas con chile y a su perfume de vainilla que me ponía la piel chinita. Sofia, mi morra de ojos grandes y curvas que mataban, me miró con esa sonrisita pícara que siempre me ponía la verga en alerta.

Órale, Luis, ¿y si probamos algo chido? Un anime try de verdad, me dijo, pasando su mano por mi pecho. Su voz era ronca, como si ya estuviera imaginando cosas. Yo me quedé pasmado, neta. Siempre hablábamos de lo caliente que se veía la acción en esos dibujos, pero nunca lo habíamos llevado al plano real. Mi corazón empezó a latir como tamborazo en una fiesta de pueblo.

La miré, su blusa ajustada marcando sus chichis perfectos, el short dejando ver sus muslos suaves. Sí, carnala, hagámoslo, le contesté, y la besé con hambre. Sus labios sabían a chicle de fresa y a promesas sucias. La tensión crecía, el cuarto se sentía más chico, más caliente. Apagué la tele y la cargué hasta la cama, riéndonos como pendejos.

En la recámara, la luz tenue del foco de noche pintaba sombras en su piel morena. Nos quitamos la ropa despacio, como en una escena de hentai que tanto veíamos.

Esto es nuestro anime try, wey. Vamos a roleplayear esa parte donde Asuka se deja llevar por Shinji
, murmuró ella, poniéndose en cuatro sobre las sábanas blancas. Su culo redondo me hipnotizaba, el aroma de su excitación ya flotaba en el aire, dulce y salado como el sudor de un buen polvo.

Yo me acerqué, mi verga dura como fierro rozando sus nalgas. El toque de su piel era eléctrico, suave como terciopelo caliente. Le pasé las manos por la espalda, sintiendo cada vértebra temblar. ¡Ponte en posición, piloto!, le dije imitando la voz del anime, y ella se rió, pero su risa se cortó en un gemido cuando le di una nalgada juguetona. El sonido rebotó en las paredes, clap, y su piel se puso roja al instante.

El deseo inicial era puro fuego lento. La besé el cuello, lamiendo el sudor que ya perlaba su clavícula. Sabía a sal y a ella, esa mezcla adictiva que me volvía loco. Mis dedos bajaron por su espinazo hasta su concha húmeda, resbalosa como miel. Neta, estás chorreando, mamacita, le susurré al oído, y ella arqueó la espalda, empujando contra mi mano. Sus jadeos eran música, entrecortados, como los de las waifus en los doujins.

Pero no quería apurarme. Este anime try tenía que ser épico, con build-up como en las mejores sagas. La volteé boca arriba, sus tetas rebotando libres, pezones duros como piedras de obsidiana. Me metí entre sus piernas, oliendo su esencia más de cerca, embriagador. Lamí su ombligo, bajando despacio, mordisqueando la piel sensible de su vientre. Ella se retorcía, ¡Ay, cabrón, no me tortures!, pero sus manos en mi pelo me pedían más.

Al fin llegué a su centro. Mi lengua exploró cada pliegue, saboreando su jugo dulce y ácido. El sabor me explotaba en la boca, mientras sus muslos me aprisionaban la cabeza. ¡Sí, así, chingón! gritó, sus caderas bailando contra mi cara. El cuarto se llenaba de sonidos húmedos, chupeteos y suspiros que me ponían la polla a palpitar. Introduje un dedo, luego dos, curvándolos para tocar ese punto que la hacía gritar como poseída.

Pero el anime try pedía más drama. Me levanté, mi verga apuntando al techo como un mecha listo para batalla.

¿Estás lista para el sync, Asuka?
le pregunté, y ella asintió, ojos brillantes de lujuria. Se arrodilló frente a mí, su boca caliente envolviéndome. El calor era infernal, su lengua girando alrededor de la cabeza, saboreando mi precum salado. Gemí fuerte, agarrando sus mechones negros. Qué chido chupas, pinche diosa, le dije, y ella aceleró, tragándomela hasta la garganta con maestría.

La tensión subía como en un clímax de serie. La tiré a la cama, posicionándome entre sus piernas abiertas. Nuestros cuerpos sudados se pegaban, piel contra piel resbalosa. El olor a sexo crudo nos envolvía, mezclado con su perfume. La penetré despacio al principio, sintiendo cada centímetro de su concha apretada cediendo. ¡Carajo, qué rica! exclamé, y ella clavó las uñas en mi espalda, dejando surcos ardientes.

Empecé a bombear, rítmico como un opening de anime. Sus tetas rebotaban con cada embestida, el plaf plaf de carne contra carne era ensordecedor. Sus gemidos subían de tono, ¡Más duro, Luis, hazme tu waifu!, y yo obedecí, clavándomela hasta el fondo. El sudor nos chorreaba, goteando en las sábanas. Sentía su pulso en las paredes de su coño, latiendo alrededor de mi verga, apretándome como no quería soltarme.

Internamente, mi mente era un torbellino.

Esto es mejor que cualquier hentai, neta. Su calor, su sabor, su entrega total. No es solo follar, es conectar como en el anime, almas en sync
. Cambiamos posiciones, ella encima ahora, cabalgándome como amazona. Sus caderas giraban, moliendo su clítoris contra mi pubis. La vista era pornográfica: su cara de éxtasis, boca abierta, ojos entrecerrados. Agarré sus nalgas, guiándola, sintiendo el jugo correr por mis bolas.

La intensidad crecía, el aire cargado de nuestros alaridos. Olía a semen próximo, a orgasmo inminente. ¡Me vengo, cabrón! gritó ella primero, su concha convulsionando, ordeñándome. Ese apretón me llevó al borde. Empujé una última vez, profundo, y exploté dentro de ella, chorros calientes llenándola. El placer era cegador, olas y olas sacudiendo mi cuerpo, su leche mezclándose con la mía.

Colapsamos juntos, jadeando como después de una maratón. Su cabeza en mi pecho, el corazón tronándole como tambores. El cuarto olía a sexo satisfecho, a sábanas revueltas y paz. La besé la frente, sudada y salada. El mejor anime try de mi vida, amor, le dije, y ella sonrió, trazando círculos en mi piel con el dedo.

Nos quedamos así, enredados, reflexionando en silencio. Este no era solo un polvo; era una conexión más profunda, un juego que nos unió como nunca. Mañana veríamos más anime, pero nada superaría este anime try en carne viva. Su mano bajó perezosa a mi verga, ya semi-dura otra vez. ¿Segunda ronda, piloto? susurró, y yo reí. La noche apenas empezaba.

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