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Try En Pasado Simple En Tu Piel Caliente

6406 palabras

Try En Pasado Simple En Tu Piel Caliente

Tú caminabas por la playa de Cancún al atardecer, el sol derramándose como miel caliente sobre el mar Caribe. El aire olía a sal y coco fresco, mezclado con el aroma de parrillas lejanas donde asaban mariscos. Tus pies se hundían en la arena tibia, suave como una caricia. Ahí la viste: Ana, con su bikini rojo que abrazaba sus curvas generosas, el pelo negro suelto ondeando con la brisa. Era mexicana pura, de esas chilangas que conquistan con una sonrisa pícara y ojos que prometen travesuras.

¿Qué pedo con esta morra? pensaste, mientras ella se acercaba al bar playero, moviendo las caderas como si bailara cumbia invisible. Tú te paraste a su lado, pidiendo una cerveza helada. El vidrio empañado goteaba agua fría en tu mano, contrastando con el calor que subía por tu espinazo al rozar su brazo accidentalmente.

Órale, wey, ¿vienes mucho por acá? —dijo ella con esa voz ronca, típica de quien ha fumado un porro o dos en la vida, pero sin vicios pesados, solo pura vibra relajada.

Tú sonreíste, el corazón latiéndote fuerte como tambor de banda sinaloense. —Neta, primera vez. Pero si me invitas una chela, repito todos los días.

La charla fluyó como el tequila en una fiesta: risas, anécdotas de la CDMX, quejas del tráfico infernal y elogios mutuos. Sus ojos café te devoraban, y tú no podías dejar de notar cómo su piel bronceada brillaba bajo las luces de neón del bar. Olía a vainilla y sol, un perfume que te hacía imaginar lamerla entera. La tensión crecía con cada roce: su rodilla contra la tuya, tu mano en su cintura al ayudarla a sentarse.

Quiero llevarte a mi cuarto ya, pendejo
, pensaste, pero jugaste cool.

Acto uno cerrado: al final de la noche, con la luna llena reflejándose en el oleaje, ella te tomó de la mano. —Vamos a mi villa, carnal. Quiero mostrarte algo chido.

La puerta de la villa se cerró con un clic suave, y el mundo exterior desapareció. El cuarto era amplio, con cama king size cubierta de sábanas blancas crujientes, ventiladores girando perezosos arriba. Ana te empujó contra la pared, sus labios chocando con los tuyos en un beso salado de mar y deseo. Su lengua sabía a piña colada, dulce y embriagadora. Tus manos exploraron su espalda, sintiendo la seda de su piel, los músculos tensos bajo tus dedos.

Try en pasado simple —murmuró ella contra tu boca, riendo bajito—. Es "tried", ¿sabías? Como que tried no resistirme esta noche.

Tú te reíste, sorprendido. Era profe de inglés en una uni de Polanco, y le encantaba soltar gramática en momentos random. Qué chingón, pensaste, mientras le quitabas el bikini. Sus tetas perfectas saltaron libres, pezones duros como caramelos de tamarindo. Las lamiste, saboreando el salitre de su piel, oyendo su gemido ronco que vibraba en tu pecho.

La tensión subía como fiebre. La acostaste en la cama, besando su cuello, inhalando su aroma almizclado de mujer excitada. Tus dedos bajaron por su vientre plano, hasta el triángulo húmedo entre sus piernas. Ella arqueó la espalda, clavándote las uñas. —Ándale, wey, no seas pendejo. Tócala ya.

La tocaste, dedos resbalando en su calor líquido, oliendo su esencia íntima, ese olor terroso y dulce que enloquece. Ella jadeaba, el sonido como olas rompiendo, su pulso acelerado latiendo contra tu palma. Tú te quitaste la ropa rápido, tu verga dura saltando libre, palpitante. Ana la miró con hambre, lamiéndose los labios. —Qué rica verga, dijo, tomándola en su mano suave, masturbándote lento, el roce eléctrico enviando chispas por tu espina.

Pero no apresuraron nada. Se besaron despacio, explorando. Ella te montó encima, frotándose contra ti, su clítoris hinchado rozando tu punta.

Esto es try en pasado simple, lo tried y ahora no paro
, pensaste, recordando su frase mientras el sudor perlaba vuestras pieles, goteando salado en la sábana.

El medio acto escalaba: rodaron por la cama, ella chupándote la verga con maestría, lengua girando alrededor del glande, succionando profundo hasta hacerte gemir como loco. Sabía a sal y pre-semen, su boca caliente y húmeda. Tú le devolviste el favor, enterrando la cara entre sus muslos, lamiendo su coño empapado, sabor ácido-dulce como mango maduro. Sus muslos temblaban, apretándote la cabeza, sus gritos ahogados: —¡Sí, cabrón, así!— El aire se llenó de jadeos, olor a sexo crudo, pieles chocando húmedas.

Inner struggle: dudaste un segundo, ¿y si no le gusta lo que quiero tried? Pero ella leyó tu mente. —Quiero que try en pasado simple algo nuevo. Métemela por atrás, suavecito.

Consenso total, ojos en ojos, sonrisas. La pusiste a cuatro patas, su culo redondo invitándote. Escupiste en tu mano, lubricando, y empujaste lento. Ella gimió fuerte, el sonido gutural, su ano apretado cediendo centímetro a centímetro. Dolor-placer mezclado, su calor envolviéndote como guante de terciopelo ardiente. —¡Chido, wey! Más profundo —suplicó, moviendo las caderas.

Follaste despacio al principio, sintiendo cada vena de tu verga rozando sus paredes internas, el slap-slap de carne contra carne, sudor volando. Aceleraste, sus tetas balanceándose, uñas arañando las sábanas. El cuarto olía a lubricante, semen y ella, puro afrodisíaco. Tu pulso tronaba en oídos, corazón desbocado.

Clímax acercándose: la volteaste, misionero profundo, piernas en tus hombros. La miraste a los ojos, besándola mientras la taladrabas. —Me vengo, Ana —gruñiste. Ella apretó, ordeñándote: —¡Dentro, pendejito! — Explosión: semen caliente brotando en chorros, su coño convulsionando alrededor, ordeñándote hasta la última gota. Gritos mezclados, cuerpos temblando, olas de placer crashing como el mar afuera.

Afterglow: colapsaron juntos, pieles pegajosas, respiraciones jadeantes calmándose. La abrazaste, oliendo su pelo, besando su frente sudada. Ella rió suave. —Try en pasado simple exitoso, ¿no? Lo tried y fue la neta.

Tú asentiste, el corazón lleno. Mañana quién sabe, pero esa noche, en la villa con vista al mar, todo era perfecto. Lingering: su mano en tu pecho, promesa de más tries en futuros pasados simples.

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