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Videos de Trios con Lesbianas que Desatan la Pasión

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Videos de Trios con Lesbianas que Desatan la Pasión

Estás recostada en tu cama king size en el depa de Polanco, el aire acondicionado zumbando bajito como un secreto compartido. La noche de México City brilla allá afuera por la ventana, luces neón parpadeando como promesas calientes. Sientes el calor subiendo por tu entrepierna, un cosquilleo que no te deja en paz. Agarras tu laptop, la abres con dedos temblorosos y tecleas en el buscador: videos de trios con lesbianas. Neta, siempre has sido curiosa, pero esta noche el deseo te come viva.

El primer video carga rápido. Dos morras despampanantes, una rubia con curvas de infarto y una morena de piel canela, se comen a besos en una cama deshecha. La cámara capta cada jadeo, el sonido húmedo de sus lenguas chocando, el aroma imaginario a sudor dulce y perfume caro que te llega hasta la nariz aunque estés a kilómetros. Tú aprietas las piernas, sientes tu panocha humedeciéndose, los calzones pegajosos contra la piel.

¿Por qué carajos no estoy ahí? ¿Por qué no soy yo la que las lame?
Piensas, mientras tu mano baja sola, rozando el encaje.

Apagas el video antes de que explotes sola. Marcas el número de Lupe y Mari, tus cuates de la uni que ahora son pareja oficial. "Órale, pinches ricas, ¿vienen a mi depa? Tengo algo que les va a volar la cabeza", les dices con voz ronca. Lupe se ríe, esa carcajada grave que te eriza la piel. "Ya vamos, carnala. ¿Traemos chelas o qué?" Media hora después, tocan el timbre. Lupe, alta y atlética con tatuajes en los brazos, entra primero abrazándote fuerte, su olor a vainilla y cigarro te envuelve. Mari, chiquita pero con tetas que no caben en la blusa, te planta un beso en la mejilla que dura un segundo de más, su aliento a menta fresca.

Se tiran en la cama contigo, chelas en mano, y enciendes la laptop de nuevo. "Miren esto, videos de trios con lesbianas que encontré. Neta, me pusieron como leona enjaulada". Lupe arquea la ceja, pícaramente. "¡Pos a verlas, pendeja! Si nos invitas pa' eso". El video arranca: tres chavas en una playa mexicana, olas rompiendo de fondo, sus cuerpos aceitados brillando bajo el sol. Se tocan despacio, dedos hundiéndose en carne suave, gemidos que suben como el volumen de una rola de rock. Sientes el pulso acelerado en tu cuello, el calor de las piernas de Mari rozando las tuyas, el muslo firme de Lupe presionando tu cadera.

La tensión crece como tormenta en el desierto. Mari suspira, su mano en tu muslo sube un centímetro. "¿Sientes eso? Es como si nos estuvieran viendo a nosotras". Lupe apaga la pantalla de un manotazo. "Ya estuvo, basta de videos. Vamos a hacer lo nuestro, ¿no?". Te miran las dos, ojos brillantes de deseo puro.

No puedo creer que esté pasando. Mi corazón late como tamborazo en feria
, piensas, mientras asientes, la boca seca.

Lupe te jala por la nuca, sus labios carnosos chocan con los tuyos. Sabe a chela fría y a algo salvaje, su lengua invade tu boca como una ola caliente. Mari se pega por detrás, besando tu cuello, mordisqueando la oreja. Sientes sus tetas aplastadas contra tu espalda, pezones duros como piedritas. "Eres tan chula, siempre lo he pensado", murmura Mari, su aliento erizándote la piel. Tus manos van solas: una en la chicha de Lupe, apretando esa nalga prieta; la otra desabrochando la blusa de Mari, liberando esas tetotas perfectas, olor a loción de coco invadiendo el cuarto.

Se quitan la ropa como si ardiera, un revoltijo de jeans, blusas y calzones volando al piso. Tú te quedas en bra y tanga, pero Lupe te arranca todo con dientes juguetones. "Mírate, toda mojada por nosotras". La luz tenue de la lámpara baña sus cuerpos: Lupe con vello corto en la ingle, Mari lampiña y rosadita. Te tumban en el centro, Lupe entre tus piernas, lamiendo despacio el interior de tus muslos. Cada roce de su lengua es fuego líquido, el sonido chapoteante de su boca en tu piel te hace arquear la espalda. Mari se sube a tu cara, su concha goteando justo sobre tus labios. "Chúpame, mi amor", suplica, y obedeces. Sabe a miel salada, jugos espesos cubriendo tu lengua mientras ella gime bajito, "¡Ay, sí, así, cabrona!".

El cuarto se llena de sonidos: jadeos entrecortados, piel chocando húmeda, el crujir de las sábanas satinadas. Sientes el olor almizclado de sus arousals mezclándose con tu sudor, pulsos latiendo al unísono. Lupe mete dos dedos en ti, curvándolos justo en ese punto que te hace ver estrellas, mientras chupa tu clítoris hinchado.

Es demasiado, voy a reventar. Neta, esto es mejor que cualquier video
. Mari se retuerce en tu boca, sus caderas moliendo, tetas rebotando. Cambian posiciones fluidas, como en esos videos de trios con lesbianas que las prendieron, pero real, crudo, tuyo.

Lupe ahora lame a Mari mientras tú te pones detrás de Lupe, dedos en su entrada empapada. "¡Más profundo, pendejita!", gruñe ella, y empujas, sintiendo sus paredes contrayéndose. Mari grita primero, un orgasmo que la sacude como terremoto, jugos salpicando la cara de Lupe. Tú sientes el tuyo venir, una ola gigante: piernas temblando, vientre contrayéndose, un grito ronco saliendo de tu garganta mientras explotas en chorros calientes sobre las sábanas. Lupe es la última, corriéndose con un aullido gutural, cuerpo convulsionando entre tus brazos.

Caen las tres en un enredo sudoroso, respiraciones agitadas calmándose poco a poco. El aroma a sexo impregna todo, pieles pegajosas rozándose en la quietud. Mari te besa la frente, tierna. "Eso fue chingón, ¿verdad? Como esos videos, pero con corazón". Lupe ríe bajito, pasando un brazo por tu cintura. "Y ni madres de arrepentirnos. Somos nosotras tres ahora".

Te quedas ahí, envuelta en su calor, el pulso volviendo a normal. Miras el techo, luces de la ciudad filtrándose.

Quién iba a decir que unos simples videos de trios con lesbianas nos unirían así. Esto no es el fin, es el principio de algo cabrón
. Duermes entre ellas, soñando con más noches como esta, el sabor de sus cuerpos aún en tu lengua.

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