Shakira Prueba Todo
El antro en Polanco retumbaba con el bajo pesado de la música, luces neón bailando sobre cuerpos sudados y sonrisas picosas. Tú, con tus caderas anchas y ese meneo que volvía locos a todos, eras la reina de la pista. Te llamaban la Shakira por tus movimientos, por cómo hacías rodar las nalgas al ritmo de cualquier rola. Esa noche, el DJ soltó Try Everything de Shakira, y neta, sentiste que el mundo se detenía solo para ti.
El aire olía a tequila caro, perfume dulce y ese sudor excitante que se pega a la piel. Tus jeans ajustados marcaban cada curva, y la blusa escotada dejaba ver el valle entre tus chichis firmes. Bailabas con los ojos cerrados, sintiendo el pulso en tus venas, el calor subiendo por tus muslos.
Órale, esta noche Shakira va a probar todo, todo lo que se me antoje, pensaste, mientras el coro te hacía moverte más salvaje: I wanna try everything, try everything.
De repente, lo viste. Un wey alto, moreno, con camisa negra entreabierta mostrando pectorales duros como piedra. Te clavó la mirada, sonriendo con picardía. Se acercó despacio, su cuerpo rozando el tuyo en la pista. Olía a colonia fresca, a hombre que sabe lo que quiere. ¿Qué onda, Shakira? te dijo al oído, su aliento caliente contra tu cuello. ¿Try everything? Su voz grave te erizó la piel.
Reíste, girándote para restregar tu culo contra su entrepierna. Neta, carnal, esta noche Shakira prueba todo, le contestaste, mordiéndote el labio. Sus manos se posaron en tus caderas, guiándote al ritmo. El roce era eléctrico, su verga ya dura presionando contra ti. El corazón te latía como tambor, el sudor perlando tu frente, mezclándose con el sabor salado en tus labios.
La pista se volvió su mundo privado. Bailaban pegados, sus dedos trazando tu espinazo, bajando hasta apretar tus nalgas. Tú arqueabas la espalda, gimiendo bajito con cada thrust de sus caderas. Estás rica, wey, murmuraste, volteando para lamerle el lóbulo de la oreja. Él gruñó, besándote el cuello, chupando la piel hasta dejarte un chupetón rosado. El deseo ardía en tu vientre, una humedad traicionera empapando tus calzones.
Después de unos shots de patron, él te jaló de la mano. Vámonos de aquí, Shakira. Quiero verte probar todo conmigo. Subieron a su camioneta, el motor rugiendo como tu pulso acelerado. En el camino al hotel, su mano se coló entre tus piernas, frotando sobre la tela. Estás mojadísima, nena, dijo, metiendo un dedo dentro. Gemiste, abriendo las piernas, el olor a tu excitación llenando el auto. Mordiste su hombro, saboreando la sal de su piel.
En la habitación del hotel boutique, con vistas a Reforma iluminada, se devoraron. Lo empujaste contra la puerta, desabrochándole la camisa con dientes. Sus músculos se tensaban bajo tus uñas, el vello oscuro crujiendo contra tu lengua.
Esto es lo que quiero, probar cada centímetro de él, cada sabor, cada gemido. Él te levantó en brazos, tus piernas envolviéndolo, y te lanzó a la cama king size. Las sábanas frescas contrastaban con tu piel ardiente.
Se desnudaron lento, saboreando. Tú gateaste hacia él, oliendo su verga erecta, venosa, palpitante. La lamiste desde la base, saboreando el precum salado, mientras él jadeaba ¡Qué chido, Shakira!. La chupaste profunda, tu garganta relajándose, saliva goteando por tu barbilla. Él te jaló el pelo suave, guiándote, pero siempre preguntando ¿Te late?. Sí, pendejito, dame más, respondiste, mirándolo con ojos lujuriosos.
Te volteó boca abajo, besando tu espalda, lamiendo el sudor de tus nalgas. Sus dedos abrieron tus labios, explorando tu chochita hinchada, clítoris endurecido. Prueba esto, dijiste, arqueándote. Metió la lengua, chupando voraz, el sonido húmedo mezclándose con tus alaridos. ¡Ay, wey, qué rico! No pares. Tus jugos lo empapaban, el aroma almizclado volviéndolo loco. Dos dedos entraron, curvándose contra tu punto G, mientras su pulgar masajeaba tu ano tentadoramente.
El calor subía, tu cuerpo temblando al borde. Pero querías más, todo. Cógeme ya, Shakira quiere probar tu verga adentro. Él se puso condón, lubricante listo. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándote deliciosamente. ¡Estás tan apretada, tan caliente! gruñó, embistiendo hondo. Tú clavabas uñas en su espalda, sintiendo cada vena rozar tus paredes. El slap de piel contra piel, sus bolas golpeando tu clítoris, te volvían loca.
Cambiaron posiciones como en una coreografía salvaje. Tú encima, cabalgándolo, tus chichis rebotando, caderas girando como en la pista. Él mamaba tus pezones duros, mordisqueando suave.
Neta, esto es probar todo: su boca, su verga, sus manos... quiero correrme gritando. Luego de lado, su mano en tu clítoris, frotando rápido. Tus muslos temblaban, el orgasmo construyéndose como ola.
Él te volteó a cuatro patas, jalándote las caderas. ¿Quieres probar por atrás? preguntó, siempre atento. Sí, carnal, todo. Lubricante fresco, su dedo primero, luego la punta. Entró lento, el ardor dulce convirtiéndose en placer puro. Gemías como Shakira en sus rolas más calientes, ¡Más duro, pendejo!. Él obedecía, embistiendo, una mano en tu chochita masturbándote.
El clímax explotó. Tus paredes se contrajeron, chorros de placer salpicando, gritando ¡Me vengo, wey!. Él siguió, gruñendo, hasta derramarse dentro del condón, su cuerpo colapsando sobre el tuyo. Sudor pegajoso, respiraciones jadeantes, el cuarto oliendo a sexo crudo y satisfecho.
Se quedaron abrazados, su cabeza en tu pecho, escuchando tu corazón calmarse. Besos suaves en tu piel, risas compartidas. Fue chingón, Shakira. Probar todo contigo, murmuró. Tú sonreíste, acariciando su pelo revuelto.
Esta noche Shakira lo intentó todo, y valió cada segundo. La ciudad brillaba afuera, pero adentro, el afterglow era perfecto, pieles entrelazadas, promesas de más noches locas.
Al amanecer, se despidieron con un beso largo, sabores mezclados en la boca. Tú saliste renovada, caderas meneando, lista para lo que viniera. Porque Shakira siempre prueba todo.