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Que Son Los Trios

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Que Son Los Trios

Estás en la terraza de un departamentazo en Polanco, con el skyline de la CDMX brillando como diamantes bajo las luces neón. El aire huele a tacos de asador y mezcal ahumado, la música cumbia rebajada retumba suave, haciendo que tu cuerpo se mueva solo. Miguel, tu carnal desde hace dos años, te abraza por la cintura, su aliento cálido en tu cuello oliendo a tequila reposado. Neta, qué chido está todo, piensas, mientras das un trago a tu chela helada, el vidrio sudando contra tu palma.

Carla, la amiga de Miguel, se acerca con esa sonrisa pícara que siempre te pone nerviosa. Es morena clara, con curvas que no mienten, vestida con un vestido negro ceñido que deja poco a la imaginación. "¡Órale, Sofi! ¿Ya probaste el mezcal de guanaco que trajeron?", dice, pasándote un vasito. Sus dedos rozan los tuyos, un toque eléctrico que te hace erizar la piel. Miguel ríe, su mano bajando un poco más en tu cadera, apretando juguetón.

La plática fluye, entre chistes y anécdotas. De repente, una güey borracha grita desde la barra: "¡Ey, wey, qué son los tri? ¡Explíquenme neta!". Todos se carcajean, pero Carla se acerca más, sus ojos clavados en ti. "Los tríos, mamacita. Cuando tres se enredan en la cama, puro placer multiplicado. ¿Nunca has pensado en eso?". Tu corazón late fuerte, el calor sube por tu pecho. Miguel te mira, ceja alzada, como diciendo ¿por qué no?.

El deseo se enciende lento, como brasa bajo carbón. Sientes el pulso en tu concha, un cosquilleo traicionero. "Yo... no sé, suena chido, pero ¿y si sale mal?", murmuras, pero tu voz sale ronca, traicionándote. Carla se pega a tu otro lado, su perfume floral mezclándose con el sudor salado de la noche. "Déjame mostrarte qué son los tri, Sofi. Con Miguel, todo será consensual, puro gozo mutuo". Él asiente, besándote el lóbulo de la oreja, su barba raspando delicioso.

¿De veras voy a hacer esto? Mi cuerpo dice sí, mi mente grita aventura. Neta, los tríos suenan como el pinche paraíso prohibido.

Te llevan a una recámara al fondo, luces tenues, cama king size con sábanas de algodón egipcio suaves como caricia. La puerta se cierra con clic suave, aislando el ruido de la fiesta. El aire se carga de anticipación, oliendo a sus pieles calientes, a hormonas en ebullición. Miguel te besa primero, profundo, lengua explorando tu boca con sabor a tequila y menta. Sus manos recorren tu espalda, bajando el zipper de tu vestido lento, como torturándote.

Carla observa, mordiéndose el labio, luego se une. Sus tetas rozan tu brazo, pezones duros bajo la tela. "Relájate, reina", susurra, besando tu cuello, lengua trazando humedad caliente. Sientes su aliento en tu clavícula, escalofríos bajando directo a tu entrepierna. Miguel te quita el vestido, dejándote en brasier de encaje y tanga. "Estás riquísima, Sofi", gruñe, voz grave que vibra en tu piel.

Te tumban en la cama, el colchón hundiéndose suave bajo tu peso. Carla se arrodilla entre tus piernas, besando tu ombligo, bajando lento. Su cabello negro cae como cascada sobre tus muslos, cosquilleando. "Déjame saborearte", dice, y su lengua lame tu piel interior, salada de sudor. Gimes bajo, arqueando la espalda. Miguel se quita la playera, músculos definidos brillando bajo la luz ámbar, su verga ya dura marcando los jeans.

El calor sube, tu concha palpita, mojada y lista. Carla aparta tu tanga, soplando aire fresco sobre tu clítoris hinchado. "Mira qué chula estás", murmura, y lame despacio, lengua plana y caliente lamiendo tu humedad. Sabes a ti misma, salado dulce, mezclado con su saliva. Tus manos agarran las sábanas, uñas clavándose, mientras ondas de placer te recorren como corriente eléctrica.

Miguel se acerca, besándote mientras Carla te come. Su verga presiona tu mano cuando la bajas, dura como hierro, venosa, cabeza goteando precum. La acaricias, sintiendo el pulso bajo la piel aterciopelada. "Chúpamela, mi amor", pide, y obedeces, boca abriéndose para tragarla. Sabe a piel limpia y deseo puro, llenándote la boca, garganta relajándose para tomarla hondo. Él gime, caderas moviéndose suave.

Qué son los tri? Esto, carajo. Tres cuerpos en sintonía, placer en estéreo. No quiero que pare nunca.

Carla sube, quitándose el vestido, tetas grandes y firmes saltando libres. Se pone a horcajadas en tu cara, concha depilada, labios rosados brillando de su propia excitación. "Lámeme, Sofi. Hazme gozar como yo a ti". Bajas la lengua, probándola: agria dulce, como mango maduro con limón. Ella gime alto, caderas girando, moliendo contra tu boca. Su clítoris roza tu nariz, olor almizclado invadiendo tus sentidos.

Miguel se posiciona detrás de Carla, escupiendo en su mano para lubricar su verga. Entra en ella despacio, centímetro a centímetro, ella gritando placer, paredes apretando alrededor. Ves cómo la penetra, el movimiento hipnótico, sonidos húmedos de carne chocando. Tus dedos bajan a tu clítoris, frotando furioso mientras la comes, su jugo chorreando por tu barbilla.

Cambian posiciones, el aire denso de gemidos y jadeos. Miguel te penetra ahora, verga gruesa estirándote delicioso, llenándote hasta el fondo. "¡Ay, wey, qué chingona eres!", gruñe, embistiendo rítmico, bolas golpeando tu culo. Carla besa tus tetas, succionando pezones duros, dientes mordisqueando suave. Sientes todo: su boca caliente, Miguel adentro palpitando, tu piel erizada de sudor.

La tensión crece, espiral interminable. Tus paredes lo aprietan, orgasmo construyéndose como ola gigante. "¡Ya vengo, cabrones!", gritas, y explotas, concha convulsionando, chorros de placer mojando sábanas. Miguel sigue, profundo, gruñendo tu nombre. Carla se frota contra tu muslo, viniéndose con alarido, cuerpo temblando.

Él se sale, verga roja y lista, y las dos lo atienden. Boca y manos juntas, lamiendo, chupando, sincronizadas. Él eyacula fuerte, semen caliente salpicando caras, gargantas, tragándolo con deleite salado. Cae sobre nosotras, risas ahogadas entre besos pegajosos.

El afterglow es puro éxtasis. Yacen enredados, pieles pegajosas de sudor y fluidos, respiraciones calmándose. El cuarto huele a sexo crudo, mezclado con perfume y chela derramada. Miguel te acaricia el cabello: "Te amo, Sofi. Eso fue la neta". Carla besa tu frente: "Ahora sabes qué son los tri, ¿verdad? Puro amor multiplicado".

Te sientes empoderada, mujer completa, sin culpas.

Los tríos no son solo sexo, son conexión profunda, confianza total. Volveremos a esto, lo sé.
Afuera, la fiesta sigue, pero aquí, en esta burbuja, has descubierto un mundo nuevo. Tu cuerpo zumba satisfecho, corazón lleno, lista para más aventuras consensuadas.

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