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Diez Oraciones con Try en la Piel Desnuda

6979 palabras

Diez Oraciones con Try en la Piel Desnuda

El calor de la noche en Guadalajara me envolvía como una promesa pecaminosa. Yo, Karla, acababa de salir del antro con mi mejor amiga Lupe, las dos con esos vestidos ceñidos que gritaban mírenme, cabrones. El tequila nos tenía risueñas, con esa calidez que sube desde el estómago hasta las mejillas. Caminábamos por la Avenida Chapultepec, el bullicio de los carros y las risas de los transeúntes mezclándose con el aroma a elotes asados y tacos al pastor. De repente, lo vi: un tipo alto, moreno, con ojos que brillaban como estrellas en el cielo nublado. Se llamaba Diego, y su sonrisa era puro try, un intento juguetón de conquistarme con esa mirada que decía quiero probarte.

Órale, guapa, ¿me das chance de invitarte un mezcal? —me dijo, su voz grave como el rugido de un volcán dormido.

Yo reí, sintiendo un cosquilleo en la piel. Lupe me guiñó el ojo y se alejó con un ¡pícale, carnala!. Ahí empezó todo. Nos sentamos en una terraza cercana, el humo de los cigarros mezclándose con el perfume dulce de las bugambilias. Hablamos de todo y nada: de la vida loca en la perla tapatía, de sueños rotos y deseos ocultos. Cada palabra suya era un try, un ensayo sensual de lo que vendría después. Try to touch my hand, pensé en inglés juguetón, recordando esas 10 oraciones con try que practiqué en la uni para impresionar gringos. Pero con él, no necesitaba lecciones; mi cuerpo ya traducía cada roce.

¿Y si lo intento? ¿Y si dejo que sus dedos exploren lo que nadie ha tocado en meses? Dios, Karla, no seas pendeja, lánzate.

Acto uno: la seducción inicial. Su mano rozó la mía al pasarme el vaso, un try eléctrico que me erizó la nuca. El mezcal quemaba la garganta, dulce y ahumado, mientras sus ojos devoraban mis labios. Try kissing her neck, imaginé como segunda oración en mi mente traviesa. El aire olía a jazmín y sudor fresco, y mi pulso se aceleraba con cada sorbo. Hablamos de 10 oraciones con try de la vida: try to love again, try to forget the ex. Reímos, pero la tensión crecía, densa como la niebla matutina en el Lago de Chapala.

Me invitó a su depa en Providencia, un lugar chido con vistas a la ciudad iluminada. Subimos en su camioneta, el motor ronroneando como un gato en celo. Adentro, luces tenues, música de Natalia Lafourcade de fondo, suave y melancólica. Me sirvió un trago más, y ahí, en el sofá de cuero que crujía bajo nuestro peso, su try se volvió audaz. Try to undress slowly, tercera oración en mi cabeza. Sus dedos trazaron mi clavícula, enviando ondas de calor a mi entrepierna. Olía a colonia masculina, a sándalo y deseo puro.

¿Quieres que pare? —susurró, su aliento cálido en mi oreja.

Necio, sigue —respondí, mi voz ronca, empoderada en mi elección.

Acto dos: la escalada. Mis manos exploraron su pecho firme bajo la camisa, sintiendo los músculos tensos, el latido acelerado como tambores aztecas. Lo besé primero, un try juguetón que se convirtió en hambre voraz. Sus labios sabían a mezcal y menta, su lengua danzando con la mía en un tango húmedo. Try to make her moan, cuarta oración. Gemí cuando mordió mi labio inferior, suave pero firme. Me quitó el vestido con reverencia, exponiendo mi piel morena al aire fresco. Sus ojos se oscurecieron de lujuria.

Caímos en la cama king size, sábanas de algodón egipcio suaves como caricia. Mi cuerpo ardía; el olor a su excitación, almizclado y embriagador, llenaba la habitación. Try fingering her wet pussy, pensé en la quinta oración con try, mientras sus dedos hábiles separaban mis pliegues empapados. Jadeé, arqueándome, el sonido de mi humedad chorreando como lluvia en teja de barro. Él lamía mi cuello, bajando a mis pechos, succionando pezones duros como piedras preciosas. Cada lamida era un try perfecto, building tension como tormenta en el horizonte.

¡Chin güey, esto es lo que necesitaba! Su toque me hace sentir reina, poderosa, viva. No pares, Diego, try harder.

Yo no me quedé atrás. Desabroché su jeans, liberando su verga gruesa, palpitante, con venas que latían al ritmo de mi pulso. La tomé en mi mano, piel aterciopelada sobre acero, oliendo a hombre puro. Try sucking his cock deep, sexta oración. Me arrodillé, lengua girando en la punta salada, tragando hasta la garganta mientras él gruñía, manos enredadas en mi cabello negro. El sabor era adictivo, pre-semen dulce como miel de maguey. Lo llevé al borde, luego lo detuve, sonriendo pícara. Try edging him crazy, séptima.

La intensidad subía. Él me volteó, besando mi espalda, bajando a mis nalgas firmes. Try eating her ass, octava oración en mi mente febril. Su lengua ávida exploró mi ano, húmeda y caliente, mientras dedos follaban mi coño chorreante. Grité, olas de placer crashing como Pacífico en Mazatlán. Olía a sexo crudo, sudor perlando nuestras pieles. Nos dimos la vuelta en 69, mutuo festín: yo chupando su pija dura, él devorando mi clítoris hinchado. Gemidos ahogados, lenguas incansables, cuerpos temblando en sincronía.

Te quiero adentro, ya —supliqué, voz quebrada de necesidad.

Él se colocó encima, mirándome a los ojos, pidiendo permiso con un try final tierno. Asentí, piernas abiertas como invitación. Try fucking her slow, novena oración. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándome deliciosamente. Lleno, perfecto. El roce de su pubis contra mi clítoris era fuego líquido. Empezó a bombear, gradual, profundo, el slap-slap de carne contra carne resonando. Sudor goteaba, mezclándose con nuestros jugos. Aceleró, mis uñas clavándose en su espalda, ¡más fuerte, cabrón!

Acto tres: la liberación. Try making her cum hard, décima y última oración con try. Cambiamos posiciones: yo encima, cabalgándolo como jinete en charrería. Sus manos en mis caderas, guiándome. Rebotaba, pechos saltando, coño apretándolo como vicio. El clímax llegó como avalancha: mi cuerpo convulsionó, chorros calientes empapando su abdomen, grito primal escapando mi garganta. Él rugió, llenándome con semen caliente, pulsos interminables. Colapsamos, entrelazados, respiraciones jadeantes calmándose en armonía.

El afterglow fue dulce. Acaricié su rostro barbado, oliendo a sexo satisfecho y paz. Hablamos bajito, de 10 oraciones con try que cambiaron la noche. Try loving this moment, pensé. No promesas locas, solo conexión real, empoderadora. Salí al amanecer, piernas temblorosas, sonrisa permanente. Guadalajara despertaba, pero yo ya había renacido en sus brazos. Try again sometime, le mandé un wassap. Y supe que lo haríamos.

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