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Tube8 Trios que Encienden la Pasion

5643 palabras

Tube8 Trios que Encienden la Pasion

Estás en un bar chido de la Roma, con luces tenues y música reggaetón suave que te hace mover los hombros sin darte cuenta. El aire huele a tequila reposado y a esas botanas crujientes con limón y chile. Ana, tu morra, se recarga en tu hombro, su piel morena brillando bajo las luces neón, y su falda corta subiendo un poquito cuando cruza las piernas. Neta, esta noche se siente diferente, piensas, mientras tomas un sorbo de tu chela helada, el gas picándote la lengua.

Ahí está Marco, un wey alto y atlético que conociste en el gym. Se sienta con ustedes, su sonrisa pícara iluminando la mesa. "Órale, carnal, ¿qué onda con esta noche?", dice con esa voz grave que vibra en tu pecho. Ana lo mira de reojo, mordiéndose el labio, y tú sientes un cosquilleo en la nuca. Han platicado antes de fantasías, de ver videos en Tube8 trios que los ponen calientes como diablos. Ella te susurra al oído: "

¿Y si lo hacemos real, amor? Imagínate...
" Su aliento cálido te eriza la piel, y el calor entre tus piernas despierta.

Deciden irse a tu depa en Polanco, el taxi oliendo a cuero nuevo y a su perfume dulce de vainilla. Adentro, las luces bajas, el sofá de piel suave bajo tus manos. Ana pone reggaetón en el Spotify, y saca su celular. "Mira esto, wey", dice, abriendo Tube8. Buscan tube8 trios, y un video salta: tres cuerpos entrelazados, gemidos roncos llenando la habitación. El sonido de piel contra piel, húmeda y resbalosa, te hace tragar saliva. Marco se acerca, su muslo rozando el tuyo, y Ana se acomoda entre los dos, su mano subiendo por tu pierna.

El corazón te late como tambor en el pecho, el pulso acelerado en tus sienes. ¿Esto va en serio? Neta se siente como un sueño cabrón. Ana gira la cara, sus labios carnosos rozando los tuyos, y Marco observa con ojos hambrientos. "Está cañón", murmura él, su mano grande posándose en la cintura de ella. Tú asientes, el deseo quemándote por dentro, y la besas profundo, saboreando su lengua dulce con toques de tequila.

Las cosas escalan lento, como buena fiesta mexicana. Ana se quita la blusa, sus tetas firmes saltando libres, pezones oscuros endureciéndose al aire fresco. Tú los acaricias, sintiendo su calor suave bajo las yemas, mientras Marco besa su cuello, dejando rastros húmedos que brillan. Ella gime bajito, "Ay, cabrones, no paren", y su voz te enciende más. Tus manos bajan a su falda, deslizándola, revelando su tanga negra empapada. El olor a su excitación, almizclado y salado, llena el aire, mezclándose con el sudor fresco de Marco.

Te arrodillas frente a ella, inhalando profundo ese aroma que te vuelve loco. Tu lengua lame su concha a través de la tela, saboreando su humedad salada, y ella arquea la espalda, clavando uñas en tus hombros. Marco se desabrocha los jeans, su verga gruesa saltando libre, venosa y palpitante. Ana la agarra, masturbándola lento, el sonido de piel resbalosa uniéndose a sus jadeos. Tú te unes, chupando sus bolas saladas mientras ella gime más fuerte, el video de Tube8 trios aún sonando de fondo como banda sonora perfecta.

La llevas al cuarto, la cama king size con sábanas de algodón egipcio crujiendo bajo el peso. Ana se tumba, abriendo las piernas, invitándolos. "

Vengan, mis amores, fóllanme rico
", suplica con ojos vidriosos. Marco se posiciona primero, frotando su verga en su entrada húmeda, el glande brillando con sus jugos. Entras tú por detrás, lamiendo su ano apretado, saboreando su esencia terrosa y dulce. Ella tiembla, "¡Chingado, qué rico!", y Marco empuja, centímetro a centímetro, su gruñido gutural vibrando en el cuarto.

Sientes la tensión en cada músculo, el sudor perlando tu espalda, goteando salado en su piel. Cambian posiciones: Ana encima de ti, su concha apretada envolviéndote la verga, caliente y resbaladiza como miel. Sube y baja, tetas rebotando, mientras Marco la penetra por atrás, su verga rozando la tuya a través de la delgada pared. El roce es eléctrico, intenso, sus gemidos mezclándose en un coro salvaje. Tocas su clítoris hinchado, frotando círculos rápidos, oliendo el sexo puro en el aire cargado.

El ritmo acelera, camas golpeando la pared con thuds rítmicos, pieles chocando con palmadas húmedas. Ana grita, "¡Me vengo, pendejos!", su concha contrayéndose alrededor de ti, jugos calientes empapándote. Marco maldice en voz baja, "Carajo, qué apretada", y tú sientes el orgasmo subir, bolas tensas, verga hinchándose. Él se corre primero, chorros calientes llenándola por atrás, goteando por tus bolas. Tú explotas segundos después, semen espeso inundándola, mezclándose en un desastre delicioso.

Ana colapsa entre ustedes, risas ahogadas y besos suaves. El cuarto huele a sexo crudo, sudor y semen, el aire pesado y satisfecho. Marco acaricia tu pecho, su piel pegajosa contra la tuya, y Ana murmura: "

Neta, mejor que cualquier tube8 trios
". Te quedas ahí, pulsos calmándose, el afterglow envolviéndolos como manta tibia. Piensas en lo chingón de la noche, cómo una simple plática en el bar llevó a esto, pura química mexicana.

Al amanecer, el sol filtra por las cortinas, pintando sus cuerpos dorados. Comparten café negro y chilaquiles del delivery, riendo de la locura. "¿Repetimos, carnales?", pregunta Marco con guiño. Ana te aprieta la mano, ojos brillando. Tú asientes, sabiendo que esto apenas empieza, un fuego que no se apaga fácil en la CDMX.

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