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La Tríada del Deseo Ardiente

6428 palabras

La Tríada del Deseo Ardiente

Yo siempre supe que mi vida con Marco era intensa pero nunca imaginé que se expandiría así de chido. Vivíamos en una casa frente a la playa en Puerto Vallarta todo pagado con el negocio de él en exportaciones de tequila. Éramos felices neta pero a veces sentía que faltaba algo un fuego extra. Una noche después de unas chelas frías Marco me miró con esos ojos cafés que me derriten y me dijo mi amor ¿y si probamos con Luis mi carnal de toda la vida? Luis el wey alto moreno con sonrisa pícara que siempre nos visitaba. Al principio me quedé muda pensando

¿qué pedo esto va en serio?
pero el calor entre mis piernas me traicionó. Los tres éramos adultos solteros en espíritu y la idea de una tríada nos prendió como mecha de cohete.

Al día siguiente Luis llegó con su mochila y una botella de mezcal artesanal. El sol se colaba por las cortinas blancas del balcón llenando la sala con olor a mar salado y arena tibia. Me puse un vestido ligero de algodón que se pegaba a mis curvas sin bra el viento jugaba con la tela rozándome los pezones. Marco preparó tacos de mariscos frescos con limón y chile que crujían en la boca jugosos y picantes. Nos sentamos en el sofá de mimbre comiendo riendo platicando pendejadas. Wey qué buena onda esto dijo Luis limpiándose la boca con el dorso de la mano sus dedos gruesos que imaginé en mi piel. Sentí un cosquilleo en el estómago el pulso acelerándose como tambor de banda sinaloense.

La tensión creció chiquito a chiquito. Marco me jaló a su regazo su mano subiendo por mi muslo interno oliendo a su colonia cítrica que me volvía loca. Luis nos veía con ojos hambrientos lamiéndose los labios. ¿Estás segura mi reina? murmuró Marco al oído su aliento caliente contra mi cuello. Asentí mordiéndome el labio neta sí vamos a formar esta tríada de una vez. Luis se acercó arrodillándose frente a mí sus manos morenas contrastando con mi piel clara deslizándose por mis pantorrillas. El sonido de las olas rompiendo afuera se mezclaba con nuestras respiraciones jadeantes el aire cargado de feromonas y deseo crudo.

Me levanté quitándome el vestido lento como striptease dejando que cayera al piso en un susurro de tela. Mis tetas libres rebotaron pesadas pezones duros como piedras de obsidiana. Marco gruñó ¡qué chingona estás! y Luis soltó un mamacita me traes al borde. Se desvistieron rápido camisas volando pantalones cayendo revelando cuerpos esculpidos por gimnasio y sol mexicano. Marco con su pecho velludo marcado Luis lampiño pero con verga gruesa venosa ya tiesa apuntando al techo. Me arrodillé entre ellos el piso de madera cálida bajo mis rodillas. Tomé las dos vergas en mis manos su piel suave aterciopelada latiendo como corazones vivos. Olían a hombre limpio con toques de sudor salado excitante.

Empecé chupando a Marco primero lengua girando en la cabeza saboreando su pre-semen salado agrio. Él gemía así mi amor trágamela toda sus dedos enredados en mi pelo negro largo. Luego pasé a Luis más gruesa llenándome la boca estirándome las mejillas. ¡Puta madre qué rico! exclamó él caderas empujando suave. Alternaba mamándolos profundo garganta relajada saliva chorreando por mi barbilla goteando en mis tetas. El sonido obsceno de succión y jadeos llenaba la sala mezclado con el viento marino. Mis chones empapados rozaban mis labios hinchados cada movimiento mandaba chispas de placer a mi clítoris palpitante.

Marco me levantó como pluma llevándome al colchón king size cubierto de sábanas de lino fresco. Me acostaron en medio sus cuerpos calientes presionando mis costados piel contra piel sudor comenzando a perlar. Besos llovían en mi cuello hombros tetas. Lenguas expertas lamiendo chupando mordisqueando pezones que dolían de placer. Bajaron lento torturándome cosquilleando mi ombligo con narices oliendo mi aroma almizclado de excitación.

Esto es el paraíso nuestra tríada perfecta
pensé mientras separaba las piernas invitándolos. Luis llegó primero lengua plana lamiendo mi raja desde ano hasta clítoris sabor a mi jugo dulce salado. Marco observaba masturbándose lento mírala qué mojada está por nosotros.

La intensidad subió como ola gigante. Luis metió dos dedos gruesos curvándolos tocando mi punto G masajeando mientras succionaba mi clítoris hinchado. Grité arqueándome ¡no pares cabrón! el placer eléctrico recorriendo mi espina. Marco se posicionó besándome profundo lengua follándome la boca saboreando mis gemidos. Cambiaron Luis ahora follándome la boca con su verga dura como fierro mientras Marco lamía mi coño abierto pétalos floreciendo jugos chorreando. El olor a sexo denso empalagoso invadía todo mis sentidos nublados solo placer puro.

Quería más los necesitaba dentro. Cójanme ya formen esta tríada en mi cuerpo supliqué ronca de deseo. Marco se tendió yo cabalgándolo despacio su verga gruesa abriéndome centímetro a centímetro paredes vaginales estirándose abrazo perfecto. ¡Qué apretadita mi reina! jadeó él manos en mis caderas guiándome. Luis detrás escupiendo en mi ano dedo lubricando entrando lento. Dolor placer confundiéndose hasta que su verga coronó empujando adentro apretado caliente. Los tres conectados un solo ritmo caderas chocando piel palmadas sudorosas resbalosas. Gemidos coro salvaje ¡más duro! ¡sí así! ¡me vengo!.

El clímax nos golpeó como tormenta tropical. Sentí contracciones vaginales ordeñando a Marco chorros calientes llenándome semen espeso goteando. Luis gruñendo profundo eyaculando en mi culo inundándome calor líquido. Yo exploté orgasmos múltiples visión blanca estrellas danzando cuerpo convulsionando gritando ¡chinguen madre qué rico! Ondas de éxtasis puro piel erizada pulsos tronando oídos zumbando.

Colapsamos enredados sudor pegajoso semen mezclado con mis jugos olor pecaminoso delicioso. Respiraciones calmándose lento caricias tiernas besos suaves. Marco susurró te amo mi vida esta tríada es lo máximo. Luis asintió neta carnales nunca suelto esto. Yo entre ellos sonreí exhausta plena

quién diría que tres corazones latieran tan sincronizados
. El mar cantaba arrullándonos la luna filtrándose plateada prometiendo más noches de fuego eterno.

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