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Tu Tríada Letal Politrauma

6697 palabras

Tu Tríada Letal Politrauma

Llegas a tu departamento en Polanco con el cuerpo hecho un nudo de adrenalina pura neta que el turno en el hospital te dejó temblando. El último paciente un carnal con politrauma grave casi te hace sudar frío la tríada letal esa hipotermia acidosis coagulopatía que si no la controlas te lleva al hoyo. Pero lo salvaste wey y ahora tu piel vibra como si esperara algo más grande que una cirugía de emergencia.

Abres la puerta y el aroma te golpea de frente carne asada jugosa con cilantro fresco y un toque de chile que hace agua la boca. Tus dos tipos Marco y Luis están en la cocina moviéndose como dioses griegos con sus playeras ajustadas marcando pectorales y ese olor a jabón mezclado con sudor masculino que te hace apretar las piernas. Órale piensas

estos cabrones saben cómo recibirme después de un día de mierda
Marco se acerca primero su mano grande rozando tu cintura bajando hasta tu nalga con una presión que te eriza la piel.

Te quitan la chamarra del hospital y te sientas en el sofá con un taco en la mano el jugo picante quemándote la lengua mientras Luis te sirve un caballito de tequila reposado que sabe a roble ahumado y deseo reprimido. Hablan de pendejadas del día pero sus ojos te recorren como si fueras el postre. Sientes el calor subiendo por tu pecho tus pezones endureciéndose bajo la blusa. Ya valió murmuras y Marco ríe bajito mi doctora guerrera necesita su medicina.

Te llevan al sillón reclinable y empiezan el ritual. Marco masajea tus hombros sus dedos fuertes deshaciendo nudos como si conociera cada músculo traumatizado de tus turnos. Luis se arrodilla a tus pies quitándote las botas oliendo a hospital desinfectante y sudor quitándotelas despacio su aliento caliente rozando tus tobillos. El roce de sus manos en tus pantorrillas sube como corriente eléctrica pinche tríada letal piensas ahora no es hipotermia sino fuego en las venas no acidosis sino el ácido del deseo coagulando en tu panocha húmeda.

Estos weyes son mi salvación después del caos del quirófano
cierras los ojos gimiendo bajito cuando Luis lame la planta de tu pie salado y suave su lengua trazando círculos que te hacen arquear la espalda. Marco baja la blusa besando tu cuello su barba raspando delicioso el sudor fresco de tu piel inhalando tu perfume mezclado con el antiséptico del hospital. Qué rico hueles a vida susurra y tú respondes muérdanme carnales que reviento.

La cosa escala cuando te desnudan despacio quitándote la ropa interior empapada. Tus tetas saltan libres pezones duros como piedras y ellos gruñen de hambre. Luis te abre las piernas su boca aterrizando en tu clítoris chupando suave al principio luego con hambre lamiendo el néctar salado dulce que chorrea de ti. Marco te besa la boca su lengua invadiendo profunda saboreando el tequila y tu saliva mientras pellizca tus pezones enviando chispas directo a tu centro. Sientes sus vergas duras presionando contra tus muslos la tela de sus jeans áspera caliente prometiendo lo que viene.

No pares wey jadeas el sonido de tus gemidos rebotando en las paredes el aire cargado de olor a sexo incipiente ese almizcle terroso que te marea. Tus caderas se mueven solas follando la cara de Luis su nariz rozando tu monte de Venus húmedo resbaloso. Marco se quita la playera su torso tatuado brillando bajo la luz tenue músculos flexionándose mientras se desabrocha el cinturón el sonido metálico del zipper acelerando tu pulso.

Te voltean boca abajo en el sofá Marco detrás amasando tus nalgas separándolas para lamer tu ano en círculos húmedos calientes que te hacen gritar ¡ahí cabrón!. Luis frente a ti su verga gorda venosa en tu boca la tomas gimiendo el sabor salado de su prepucio pre-semen llenándote la garganta. Chupas profunda la lengua girando alrededor de la cabeza mientras él gime pinche boca de doctora sus manos enredadas en tu pelo tirando suave dominante pero tuyo.

El ritmo sube la saliva chorreando por tu barbilla el slap de la lengua de Marco en tu culo el pop de tu boca soltando la verga de Luis para jadear. Sientes la tríada letal politrauma en tu cuerpo ahora no es muerte sino vida tres fuerzas letales placer hipotermia de escalofríos placer acidosis de ese ardor ácido en el vientre coagulopatía de la sangre hirviendo coagulando en orgasmos.

Me van a romper pero qué chido romperse así
.

Marco entra primero su verga gruesa abriéndote la concha de un empujón lento resbaloso tus jugos facilitando el camino. Estás chorreando mi amor gruñe embistiendo profundo el sonido wet de carne contra carne llenando la habitación. Luis toma tu mano poniéndola en sus bolas pesadas mientras te besa los pechos mordiendo suave. Cambian posiciones tú encima de Marco cabalgándolo su pubis frotando tu clítoris con cada bajada Luis detrás untando saliva en tu ano penetrándote despacio el estiramiento ardiente delicioso te hace ver estrellas.

Doble penetración pura sincronía sus vergas rozándose dentro de ti separadas solo por esa delgada pared pulsando al unísono. Gritas ¡órale sí más fuerte pendejos! el sudor chorreando por sus pechos pegándose a tu espalda el olor a sexo intenso almizcle sudor semen flotando espeso. Tus uñas clavan en los hombros de Marco sus ojos clavados en los tuyos córrete para mí reina. Luis acelera palmadas en tu culo resonando rojo caliente el dolor placentero empujándote al borde.

El clímax te arrasa olas y olas tu concha contrayéndose ordeñando la verga de Marco chorros calientes llenándote profundo mientras Luis se corre en tu culo semen espeso goteando. Tú explotas gritando el placer cegador luces explotando detrás de tus párpados el sabor de su piel en tu lengua el pulso retumbando en oídos. Colapsas entre ellos jadeos sincronizados corazones latiendo como tambores.

Después el afterglow puro te limpian con toallas tibias besos suaves en la frente. Se acurrucan en la cama sábanas frescas oliendo a lavanda mexicana tus cabezas en sus pechos escuchando latidos calmándose.

Esta es mi tríada letal mi politrauma de placer que me salva cada noche
piensas mientras el sueño te arrastra. Marco acaricia tu pelo eres nuestra diosa doctora y Luis ríe bajito mañana repetimos wey. Cierras los ojos satisfecha completa el cuerpo humming con esa paz post-orgásmica que borra cualquier trauma del día.

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