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Try Again Las Letras Sensuales de Jaehyun

6134 palabras

Try Again Las Letras Sensuales de Jaehyun

La noche en mi depa de Polanco se sentía pesada, como si el aire estuviera cargado de promesas rotas. Yo, Valeria, sentada en el sillón de piel con una copa de mezcal en la mano, puse play a mi playlist de K-pop para distraerme. De repente, sonó Try Again de Jaehyun. Esa voz suave, como terciopelo rozando la piel, me erizó los vellos. "Try again", repetía en las lyrics de Jaehyun, y neta, me pegó directo en el pecho. Hacía meses que no veía a Alex, mi ex, el wey que me hacía temblar con solo una mirada. Habíamos terminado por pendejadas, celos tontos, pero esas letras me hicieron pensar: ¿y si intentamos de nuevo?

El mezcal ardía en mi garganta, dulce y ahumado, mientras las luces de la ciudad parpadeaban por la ventana. Saqué el cel y le mandé un mensaje: "Oye, wey, ¿te late platicar? Try again jaehyun lyrics en mi cabeza". Respondió al tiro: "Ya voy pa'llá, carnala". Mi pulso se aceleró, el corazón latiéndome como tambor en una fiesta de pueblo. Me levanté, me puse un vestido negro ceñido que marcaba mis curvas, ese que él siempre decía que me hacía ver como diosa azteca. El espejo me devolvió una chava de veintiocho, con labios rojos y ojos que gritaban deseo.

Media hora después, timbró. Abrí la puerta y ahí estaba Alex, alto, moreno, con esa playera blanca que se le pegaba al pecho musculoso por el calor de la noche. Olía a colonia fresca, a limón y madera, mezclado con el sudor ligero de la calle. "¿Qué onda, Vale?", dijo con esa sonrisa pícara, entrando sin pedir permiso. Lo abracé, sintiendo su calor contra mi cuerpo, sus manos grandes en mi espalda baja. "Neta te extrañé", murmuré, inhalando su aroma que me mareaba.

Try again, las lyrics de Jaehyun retumbaban en mi mente como un mantra prohibido, urgiéndome a no soltar esta oportunidad.

Nos sentamos en la sala, con la música de fondo bajita. Hablamos de todo y nada: el pinche tráfico de Reforma, el nuevo taquero de la esquina que ponía carnitas de rechuparse los dedos. Pero la tensión crecía, como el calor antes de una tormenta. Sus ojos se clavaban en mis labios, en el escote donde mi piel brillaba bajo la luz tenue. Yo cruzaba las piernas, sintiendo ya la humedad entre ellas, el pulso latiéndome en el centro del cuerpo.

"¿Por qué terminamos, Vale? Éramos chingones juntos", dijo él, acercándose. Su aliento cálido rozó mi oreja. "Por pendejos", respondí riendo, pero mi voz salió ronca. Nuestras manos se encontraron, dedos entrelazados, y el mundo se redujo a ese toque eléctrico. Lo jalé hacia mí, nuestros labios chocaron en un beso hambriento. Sabía a menta y cerveza, su lengua explorando la mía con urgencia contenida. Gemí bajito, el sonido ahogado por su boca.

Acto dos de esta noche loca: lo llevé al cuarto, la cama king size esperándonos como altar pagano. La luz de las velas de vainilla parpadeaba, llenando el aire con ese olor dulce que se mezclaba con nuestro sudor incipiente. Me quitó el vestido despacio, sus manos callosas rozando mi piel suave, bajando por mis hombros, mis pechos. "Estás más rica que nunca, mi amor", susurró, lamiendo mi cuello. Arqueé la espalda, sintiendo sus dientes suaves mordisqueando, enviando chispas directo a mi clítoris.

Yo no me quedé atrás. Le arranqué la playera, besando su pecho duro, saboreando la sal de su piel. Bajé más, desabrochando su jeans, liberando su verga erecta, gruesa y palpitante. La tomé en mi mano, sintiendo el calor, las venas marcadas. "Te la chupo hasta que ruegues", le dije juguetona, y él rió: "Inténtalo, pendejita". Me arrodillé, mi lengua trazando círculos en la punta, probando el sabor salado de su pre-semen. Él gruñó, enredando sus dedos en mi cabello largo, guiándome sin forzar. Chupé más profundo, el sonido húmedo llenando la habitación, mis labios estirados alrededor de él.

Pero no quería acabar así. Lo empujé a la cama, montándome encima. Mis tetas rebotaban libres, pezones duros como piedras. Froté mi panocha mojada contra su verga, lubricándola con mis jugos. "Ya no aguanto, métemela", jadeé. Él obedeció, embistiéndome lento al principio, llenándome hasta el fondo. El estiramiento delicioso me hizo gritar, mis uñas clavándose en sus hombros. Movía las caderas en círculos, sintiendo cada roce en mis paredes internas, el roce de su pubis contra mi clítoris hinchado.

En mi cabeza, las try again jaehyun lyrics se repetían: "One more time, try again", como si Jaehyun mismo nos bendijera esta follada épica.

La intensidad subió. Cambiamos posiciones: él de perrito, agarrándome las nalgas, azotándolas suave, el sonido carnoso ecoando. Sudábamos a chorros, el olor a sexo crudo invadiendo todo, almizcle y deseo puro. "¡Más fuerte, wey!", le pedí, y él me dio, embistiendo como animal, mis gemidos convirtiéndose en alaridos. Sentía el orgasmo construyéndose, una ola gigante en mi vientre, mis músculos contrayéndose alrededor de su verga.

Acto final: volteé, mirándolo a los ojos mientras cabalgaba furiosa. Sus manos en mis caderas, guiándome. "Vente conmigo, Vale", gruñó, y explotamos juntos. Mi coño se apretó en espasmos, chorros de placer recorriéndome, piernas temblando. Él se vació dentro, caliente y espeso, su rostro contorsionado en éxtasis. Colapsamos, jadeantes, piel pegajosa contra piel.

Después, en el afterglow, nos quedamos abrazados, el ventilador zumbando suave. Su dedo trazaba círculos en mi espalda, mi cabeza en su pecho oyendo su corazón calmarse. "Try again, ¿va?", dije, citando las lyrics de Jaehyun que aún sonaban lejanas en el estéreo. Él besó mi frente: "De una, mi vida. Esta vez lo hacemos bien".

La ciudad dormía afuera, pero nosotros acabábamos de renacer. El olor a sexo persistía, dulce recordatorio de nuestra segunda chance. Neta, las letras de Jaehyun habían sido el empujón perfecto para esta noche inolvidable.

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