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El Secreto de Tria Beauty

5476 palabras

El Secreto de Tria Beauty

Estás en un antro bien chido de Polanco, la música retumba como un corazón acelerado, luces neón parpadeando sobre cuerpos que se mueven al ritmo del reggaetón. El aire huele a perfume caro mezclado con sudor fresco y tequila reposado. Ahí la ves, en la barra, con un vestido rojo que se pega a sus curvas como una segunda piel. Tria Beauty, así la llaman en Instagram, con millones de followers babeando por sus fotos en bikini en la playa de Tulum. Su cabello negro cae en ondas salvajes, ojos cafés que brillan como obsidiana pulida, labios carnosos pintados de rojo fuego. Tú sientes un cosquilleo en el estómago, la verga empezando a despertar solo con mirarla.

Te acercas, pides un trago, y le sonríes. "¿Qué onda, guapa? ¿Vienes a calentar la noche o qué?" le dices, con esa voz ronca que sale natural. Ella gira, te escanea de arriba abajo, y su sonrisa es puro fuego.

"Pues sí, wey, pero solo si tú traes el calor"
, responde con ese acento chilango juguetón, mordiéndose el labio inferior. Se llama Tria, pero todos la conocen como Tria Beauty por su página, donde posa como diosa del deseo. Charlan, ríen, sus manos rozan accidentalmente al brindar. Sientes el calor de su piel morena, suave como seda, y el olor de su perfume, vainilla y jazmín, te invade las fosas nasales.

La pista los llama. Bailan pegaditos, su culo redondo presionando contra tu entrepierna, moviéndose lento, provocador. Tus manos en su cintura, bajando un poquito más, y ella no se aparta, al contrario, se arquea contra ti. Carajo, esta morra es puro vicio, piensas mientras tu pulso se acelera, el sudor perlando tu frente. Sus pechos rozan tu pecho con cada giro, tetas firmes que piden ser tocadas. Le susurras al oído: "Tria Beauty, me estás matando". Ella ríe bajito, su aliento cálido en tu cuello:

"Aún no has visto nada, carnal"
.

El deseo crece como una ola en el Pacífico. Salen del antro, caminan por las calles iluminadas de Polanco, el viento fresco de la noche lamiendo sus pieles calientes. En su depa, un penthouse con vista a los skyscrapers, todo minimalista y sexy, con velas aromáticas encendidas. Cierra la puerta y te empuja contra la pared, sus labios devorando los tuyos. Beso húmedo, lenguas enredadas, sabor a tequila y menta. Sus manos bajo tu camisa, uñas arañando suave tu espalda, mientras tú agarras ese culo perfecto, apretándolo hasta que gime en tu boca.

Esto es real, no un sueño porno, te dices mientras la cargas al sofá de cuero negro. Ella se quita el vestido de un tirón, quedando en tanga negra y bra de encaje. Sus tetas saltan libres cuando desabrochas el sostén, pezones oscuros endurecidos, invitándote. Los chupas, succionas fuerte, y ella arquea la espalda, "¡Ay, sí, así, cabrón!" grita, jalándote el pelo. Su piel sabe a sal y miel, aroma de su excitación flotando, ese olor almizclado que te pone la verga como piedra.

Te desabrochas el pantalón, tu verga sale dura, venosa, goteando pre-semen. Tria la mira con hambre,

"Qué chulada de pito, wey"
, y se arrodilla. Su boca caliente la envuelve, lengua girando en la cabeza, chupando profundo hasta la garganta. Sientes la succión, el calor húmedo, sus gemidos vibrando en tu carne. Tus caderas se mueven solas, follando su boca suave, manos en su cabeza guiándola. No aguanto, esta Tria Beauty mama como diosa.

La levantas, la tiras al sofá boca arriba. Bajas su tanga, exponiendo esa panocha depilada, labios hinchados brillando de jugos. La pruebas, lengua lamiendo clítoris, metiendo dedos en su calor apretado. Ella se retuerce, "¡Más, pendejo, lame mi concha!", piernas temblando, olor a sexo puro invadiendo todo. La haces correrse primero, chorro caliente en tu cara, gritos ahogados en almohadas de terciopelo.

Ahora el clímax. Te subes encima, ella abre las piernas, guiando tu verga a su entrada. Entras despacio, centímetro a centímetro, su coño apretándote como guante de terciopelo mojado. Joder, qué rico, piensas mientras embistes, piel contra piel chocando con palmadas húmedas. Sus tetas rebotan, uñas en tu culo urgiéndote más profundo. Cambian posiciones: ella encima, cabalgando salvaje, caderas girando, pelo volando. Tú abajo, chupando pezones, manos amasando nalgas. Sudor goteando, respiraciones jadeantes, el penthouse lleno de gemidos y carne golpeando.

La volteas a cuatro patas, vista a la ciudad nocturna. Agarras sus caderas, follas duro, verga entrando hasta el fondo. "¡Dame todo, Tria Beauty!" gruñes. Ella responde empujando contra ti,

"Sí, fóllame como hombre, ¡me vengo otra vez!"
. Sientes sus paredes contrayéndose, ordeñándote, y explotas dentro, semen caliente llenándola, pulsos interminables. Colapsan juntos, cuerpos temblando, besos lentos ahora, lenguas perezosas.

Después, enredados en sábanas de satén, ella acaricia tu pecho, olor a sexo y sudor pegado a la piel. Esto fue más que un polvo, hubo chispa, reflexionas mientras miras el amanecer tiñendo el skyline. Tria Beauty se acurruca, susurrando: "Vuelve cuando quieras, mi rey". Sales con piernas flojas, el recuerdo de su calor tatuado en tu alma, sabiendo que esa noche cambió todo. El deseo no se apaga, solo espera la próxima.

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