Try to Taste or Tasting Her
La noche en Playa del Carmen caía como un manto caliente y pegajoso, con el sonido de las olas rompiendo a lo lejos y el aroma salado del mar mezclándose con el humo de la fogata en la playa. Estabas tú, Javier, recargado en la hamaca de la terraza del bungaló que rentaron para escaparse del ajetreo de la Ciudad de México. Frente a ti, Mariana, tu novia de ojos café intensos y curvas que te volvían loco, se mecía suavemente con un mezcal en la mano. Llevaban tres años juntos, pero cada viaje era como el primero: puro fuego contenido.
Qué chingona se ve con ese vestido ligero que se pega a su piel por el sudor, pensaste, mientras tus ojos recorrían sus muslos bronceados. Ella te pilló mirándola y soltó una risa pícara. ¡Órale, pendejo! ¿En qué piensas? Te guiñó el ojo, sabiendo perfectamente lo que provocaba en ti.
—Vamos a jugar algo —propuso ella, con esa voz ronca que te erizaba la piel—. Yo soy profe de inglés, ¿no? Hagamos práctica. El tema de hoy: try infinitive or gerund. Tú intentas frases con verbos, y si lo haces bien... te doy premio.
El corazón te latió más fuerte. El aire olía a su perfume de coco mezclado con el sudor ligero de la noche tropical. Asentiste, intrigado, mientras ella se acercaba, rozando tu pierna con la suya. La tensión crecía como una ola lenta, el pulso acelerándose con cada mirada.
—Empieza fácil —dijo Mariana, recargándose en tu pecho—. Try to kiss me.
Tú obedeciste al instante. Tus labios encontraron los suyos, suaves y calientes, con sabor a mezcal dulce y un toque salado de mar. La besaste despacio, explorando su lengua que danzaba juguetona. To kiss era infinitivo, perfecto. Ella gimió bajito contra tu boca, y sentiste su mano deslizándose por tu pecho, arañando ligeramente la camisa.
El juego escaló rápido. El calor de su cuerpo contra el tuyo era eléctrico, el sonido de su respiración agitada mezclándose con el rumor de las palmeras. Estoy empapada ya, no mames, pensaste, oliendo su excitación que empezaba a perfumar el aire.
—Ahora gerundio, cabrón —susurró ella, mordiéndote el lóbulo de la oreja—. Try kissing my neck.
Tu boca bajó por su cuello, lamiendo la sal de su piel, saboreando el pulso que latía rápido bajo tu lengua. Ella arqueó la espalda, gimiendo ¡Qué rico, Javier! Sigue. Tus manos subieron por sus caderas, apretando la carne firme de sus nalgas bajo el vestido. El roce de la tela contra tu piel era torturante, cada caricia building la tensión como un resorte a punto de saltar.
Mariana te empujó suave hacia la hamaca, montándose a horcajadas sobre ti. Sus chichis presionaban contra tu pecho, duros los pezones bajo la tela fina. Try to touch them, murmuró en inglés juguetón, guiando tu mano. Tus dedos rozaron primero, infinitivo tentativo, sintiendo la suavidad caliente, el latido de su corazón acelerado. Luego, try touching, gerundio continuo: masajeaste, pellizcaste suave, oyendo sus jadeos que se volvían más urgentes. El olor de su arousal era intenso ahora, almizclado y dulce, como miel caliente.
Esto es una puta lección maestra, pensaste, mientras ella se frotaba contra tu verga ya dura como piedra bajo los shorts. El friction era delicioso, el sudor haciendo que sus cuerpos resbalaran uno contra el otro. Internamente luchabas: querías devorarla ya, pero el juego prolongaba el placer, haciendo que cada nervio gritara por más.
—Try to taste my pussy —ordenó ella, quitándose el vestido de un tirón. Quedó desnuda, gloriosa bajo la luz de la luna, su panocha depilada brillando húmeda. Te arrodillaste en la madera cálida de la terraza, el olor a mar y sexo invadiéndote. Acercaste la cara, to taste: lengua plana lamiendo suave los labios hinchados, sabor salado-ácido, adictivo como el mezcal. Ella tembló, manos en tu pelo tirando fuerte. ¡Ay, wey, qué chido! Más...
Cambiando a gerundio, try tasting: chupaste el clítoris hinchado, succionando lento, saboreando cada gota de su jugo que goteaba por tu barbilla. Sus muslos te apretaron la cabeza, el sonido de sus gemidos ahogados compitiendo con las olas. Sentías su pulso en la lengua, el calor palpitante building hacia algo explosivo. Tus manos amasaban sus nalgas, dedos rozando el ano apretado, todo consensual, todo puro fuego mutuo.
Pero no era solo físico; en tu mente, la conexión era profunda. Esta mujer me conoce, sabe cómo volverme loco. Ella jadeaba tu nombre, Javier, métemela ya, no seas mamón, pero seguían el juego. Te recostó en la hamaca, bajando tus shorts. Tu verga saltó libre, venosa y lista. Try to suck it, dijiste tú, y ella lo hizo: labios envolviéndote, to suck profundo, garganta apretada. El calor húmedo era infernal, su saliva chorreando, sabor a ti mezclado con el suyo de antes.
Try sucking harder, gerundio intenso. Ella aceleró, mamándote con hambre, bolas en su mano masajeando. El placer subía como marejada, tu cadera empujando instintivo, pero te contuviste, queriendo prolongar. El aire estaba cargado de suspiros, el slap de piel húmeda, olores a sexo crudo y mar.
La tensión llegó al pico. La volteaste, ella de rodillas en la hamaca, nalgas empinadas invitadoras. Try to fuck me, rogó en inglés entrecortado. Entraste lento, to fuck: su panocha apretada, caliente, envolviéndote como guante de terciopelo mojado. Gemiste al sentirla contraerse, walls masajeando cada centímetro. Empujaste profundo, oliendo su sudor fresco, oyendo el chapoteo obsceno de cuerpos uniéndose.
Try fucking faster, y obedeciste: ritmo salvaje, piel chocando, sus tetas balanceándose. Ella gritaba ¡Sí, cabrón, así! ¡Córrete conmigo! Tus manos en sus caderas, dedos hundiéndose en carne suave. El orgasmo buildó imparable: pulsos acelerados, visión nublada, gusto salado en tu boca de besos previos. Ella llegó primero, convulsionando, chorro caliente empapándote, grito ronco que ahuyentó a las gaviotas lejanas.
Tú la seguiste, verga hinchándose, descargando chorros calientes dentro de ella, trying not to pull out. El release fue cegador, cuerpo temblando, sudor chorreando por espaldas.
Colapsaron juntos en la hamaca, cuerpos entrelazados, respiraciones calmándose al ritmo de las olas. El afterglow era dulce: su cabeza en tu pecho, dedos trazando círculos perezosos. Olía a sexo satisfecho, a mezcal y mar. Try infinitive or gerund, murmuró ella riendo bajito. La mejor lección de mi vida, profe.
Te besó suave, y en ese momento supiste que este juego se repetiría. La noche los envolvía, prometiendo más exploraciones, más trying, más todo.