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Servidor Temporalmente Ocupado Intenta de Nuevo Más Tarde

6464 palabras

Servidor Temporalmente Ocupado Intenta de Nuevo Más Tarde

Tú estás recostada en la cama de tu depa en la Condesa, con el calor de la noche mexicana pegándote en la piel como una promesa sucia. El ventilador del techo gira perezoso, moviendo el aire cargado de tu aroma y el leve olor a tacos de la esquina que se cuela por la ventana entreabierta. Tus dedos resbalan sobre la pantalla del celular, ansiosos, buscando ese sitio de cams que siempre te pone como moto. Qué ganas de ver a ese moreno de verga gruesa que me hace mojarme con solo un guiño, piensas mientras tecleas la contraseña.

Pero nada. La pantalla parpadea y ahí está el pinche mensaje en inglés: "the server is temporarily busy try again later".

¿Qué madres? ¿Justo ahorita que estoy que ardo?
Intentas refrescar una y otra vez, el pulso latiéndote en las sienes, el calor subiendo por tu entrepierna como fuego lento. El sudor te perla el escote, resbalando entre tus chichis que se aprietan contra la blusa ligera. Frustrada, arrojas el teléfono a un lado y te levantas, el piso fresco bajo tus pies descalzos. Necesito algo real, no esta chingadera virtual.

Te pones un vestido negro ceñido que marca tus curvas como un guante, el tejido rozándote los pezones ya duros. Sales a la calle, el bullicio de la Roma Norte te envuelve: risas de güeyes en las terrazas, el olor a mezcal y cigarros, el bajo de la música electrónica retumbando desde un bar cercano. Entras al La Perla Negra, un antro chido con luces neón y cuerpos sudados moviéndose al ritmo de cumbia rebajada. Pides un michelada bien fría, el limón picándote la lengua, la sal crujiendo entre dientes.

Ahí lo ves. Alto, moreno, con camisa entreabierta dejando ver un pecho tatuado que grita peligro chingón. Se acerca a la barra, pide un tequila y sus ojos te barren de arriba abajo, deteniéndose en tus labios. Este pendejo sabe lo que quiere. Te sonríe, dientes blancos reluciendo, y se presenta: "Óscar, ¿y tú, preciosa?"

"Ana", respondes con voz ronca, el corazón tronándote como tambor. Charlan, sus palabras calientes como el tequila que comparten, el hielo derritiéndose en vuestros vasos. Habla de su chamba en una agencia de diseño, tú de tus días como editora freelance. Pero el aire entre ustedes vibra, cargado de promesas. Su mano roza la tuya al pasarte el shot, un toque eléctrico que te eriza la piel. Ya me imagino esa mano en mi panocha.

La pista los llama. Bailan pegados, su cuerpo duro presionando contra el tuyo, el sudor mezclándose, oliendo a hombre y deseo puro. Sus caderas se mueven contra tu culo, su aliento caliente en tu cuello, musitando: "Estás cañona, Ana. Me traes loco". Tus nalgas se aprietan contra su verga que ya se nota tiesa, dura como fierro bajo el pantalón. El roce te moja las bragas, el calor subiendo por tus muslos.

¡Chingado, qué rico se siente esto de verdad!

La tensión crece con cada giro, cada mirada. Tus pezones rozan su pecho, enviando chispas directas a tu clítoris palpitante. Él te besa el lóbulo de la oreja, lengua juguetona, y susurras: "Llévame a algún lado, güey". No hace falta más. Salen tomados de la mano, el aire nocturno fresco contrastando con el fuego interno. Caminan unas cuadras hasta su depa en la Narvarte, el taxi oliendo a cuero viejo y su colonia especiada invadiendo tus sentidos.

En su recámara, la luz tenue de una lámpara baña todo en dorado. Se besan con hambre, labios chocando, lenguas enredándose con sabor a tequila y sal. Sus manos grandes te recorren la espalda, bajando a apretarte las nalgas, levantándote contra él. Su verga presiona justo donde lo necesito. Te quita el vestido de un tirón, exponiendo tus tetas al aire, pezones duros como piedras. Los chupa con avidez, succionando fuerte, dientes rozando lo justo para hacerte gemir alto. "¡Ay, cabrón, qué rico!"

Tú no te quedas atrás. Le desabrochas la camisa, lamiendo su pecho salado, bajando hasta el cinturón. Se lo quitas, y ahí está: verga gruesa, venosa, goteando pre-semen que lames con gusto, salado y amargo en tu lengua. La chupas despacio al principio, labios estirándose alrededor, luego más hondo, garganta relajada, sus manos en tu pelo guiándote. "¡Qué chingona mamada, Ana!" gruñe, caderas empujando suave.

La intensidad sube. Te tumba en la cama, sábanas frescas contra tu espalda ardiente. Abre tus piernas, inhalando profundo tu aroma de excitación. "Estás empapada, mi reina", dice antes de hundir la cara en tu panocha. Su lengua lame tu clítoris en círculos perfectos, dedos curvándose dentro, tocando ese punto que te hace arquearte. Gimes sin control, el sonido rebotando en las paredes, olor a sexo llenando la habitación. Tus jugos le mojan la barbilla, él los lame con deleite. Nunca me habían comido así de bien, el muy hijo de su puta madre.

Pero quieres más. Lo jalas arriba, guiando su verga a tu entrada resbalosa. Entra de un empujón lento, estirándote deliciosamente, llenándote hasta el fondo. "¡Sí, así, métemela toda!" gritas. Empieza a bombear, primero suave, piel contra piel chapoteando, luego más fuerte, cama crujiendo al ritmo. Sus bolas golpean tu culo, sudor goteando de su frente a tus tetas. Te voltea a cuatro patas, agarrándote las caderas, embistiéndote profundo, una mano bajando a frotar tu clítoris. El placer se acumula como tormenta, tu vientre contrayéndose, gemidos convirtiéndose en gritos.

El clímax te golpea como rayo. Tu panocha se aprieta alrededor de su verga, oleadas de éxtasis recorriéndote, piernas temblando, uñas clavándose en las sábanas. "¡Me vengo, Óscar, no pares!" Él gruñe, acelerando, y explota dentro, chorros calientes llenándote, su cuerpo colapsando sobre el tuyo en jadeos entrecortados.

Se quedan así, enredados, piel pegajosa y cálida, respiraciones calmándose. Su dedo traza círculos en tu espalda, besos suaves en tu hombro. Esto fue mucho mejor que cualquier servidor pendejo, piensas con una sonrisa. Él susurra: "¿Ves? A veces lo real es mejor que lo virtual". Te ríes bajito, el corazón lleno, el cuerpo saciado. Afuera, la ciudad sigue su ritmo, pero aquí, en este afterglow perfecto, todo es paz y promesa de más.

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