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Tri Iron Folic Para Que Sirve En La Noche Ardiente

6793 palabras

Tri Iron Folic Para Que Sirve En La Noche Ardiente

Llegas a tu departamento en la Condesa, el sol de la tarde de Ciudad de México todavía calienta el aire, cargado con el olor a tacos de la esquina y el dulzor de las jacarandas. Tienes treinta años, eres Laura, una chamaca independiente que trabaja en una agencia de diseño, pero últimamente te sientes como si te hubieran chupado la energía. ¿Qué pedo con esto? piensas mientras revisas tu teléfono. Tu carnala te mandó un mensaje: "Órale, Laura, prueba el Tri Iron Folic, para qué sirve? Pa' la anemia, te da pila de voladora. Yo lo tomo y ya no ando muerta". Lo compraste en la farmacia esa misma mañana, tres pastillitas brillantes en el blíster, y te las echaste con un trago de agua fresca.

Ahora, mientras te cambias, sientes un cosquilleo raro en el estómago, como si tu cuerpo despertara de un letargo. Te pones un vestido negro ajustado que marca tus curvas, el encaje de la tanga rozando tu piel suave, y sales a tu cita con Alex, tu novio de hace seis meses. Él es un morro alto, con ojos cafés intensos y una sonrisa que te hace mojar las bragas al instante. Lo encuentras en el bar de la esquina, con una chela en la mano, oliendo a colonia fresca y a hombre.

"¡Ey, preciosa!" te dice, jalándote para un beso que sabe a limón y cerveza. Sus labios carnosos presionan los tuyos, su lengua juguetona explorando, y sientes un calor subir desde tu vientre. Este Tri Iron Folic para qué sirve de verdad? te preguntas en silencio, porque de repente tu pulso late más rápido, tus pezones se endurecen contra el vestido. Charlan de pendejadas, de su trabajo en la constructora, de lo chido que está el clima, pero tus ojos recorren su cuello moreno, imaginando cómo sabe su sudor.

¿Será que ese suplemento me está prendiendo? Nah, es él, siempre me pone caliente, pero hoy... hoy siento que puedo comérmelo entero.

La cena es ligera, unos taquitos de cochinita con salsa verde que pican en la lengua, el cilantro fresco explotando en tu boca. Cada bocado te hace pensar en su verga dura, en cómo la chuparías despacio. Alex te mira con esa cara de "te voy a partir ahorita", su mano en tu muslo bajo la mesa, subiendo poco a poco hasta rozar el borde de tu ropa interior. El roce de sus dedos callosos contra tu piel tersa te eriza el vello, un jadeo escapa de tus labios. Ya valió, no aguanto más.

Acto dos: regresan a su depa en Polanco, un lugar nice con vista a los edificios iluminados. La puerta se cierra con un clic, y él te empuja contra la pared, sus manos grandes amasando tus tetas por encima del vestido. "Estás cañón esta noche, Laura", murmura contra tu cuello, su aliento caliente oliendo a menta y deseo. Mordisquea tu oreja, y tú arqueas la espalda, sintiendo su erección dura presionando tu cadera. Te quitas el vestido de un jalón, quedando en bra y tanga negra, tu piel olivácea brillando bajo la luz tenue.

Alex gime al verte, sus ojos devorándote. "Chíngame, qué rica estás". Te lleva al sillón de piel, te sienta en su regazo, y sus manos recorren tu espalda, desabrochando el bra con maestría. Tus chichis saltan libres, pezones rosados erectos, y él los chupa con hambre, la lengua girando alrededor, succionando hasta que un gemido gutural sale de tu garganta. Sabe a sal y calor, su barba raspando delicioso. Tú bajas la mano a su pantalón, sintiendo la verga palpitante bajo la tela, gruesa y larga. Tri Iron Folic para qué sirve? Para esto, cabrón, para darme fuerza pa' montarte como yegua salvaje, piensas mientras le desabrochas el cinturón.

Se desnudan mutuo, piel contra piel, el olor a arousal llenando el aire: su almizcle masculino mezclado con tu jugo dulce. Tú lo empujas al sillón, te arrodillas entre sus piernas, el piso fresco contra tus rodillas. Agarras su pinga venosa, dura como hierro, la cabeza brillosa de precum. La lames desde la base, saboreando la sal, la vena latiendo en tu lengua. "¡Órale, sí, chúpamela toda!" gruñe él, sus manos enredándose en tu pelo negro largo. La tragas profunda, garganta relajada por la práctica, el glug-glug de saliva y su verga llenándote la boca. Tus chichis rebotan con el movimiento, y entre tus piernas sientes la panocha empapada, clítoris hinchado pidiendo atención.

Él no aguanta, te levanta como pluma, te acuesta en la cama king size, sábanas de algodón egipcio suaves contra tu espalda. Baja su cabeza entre tus muslos, el aliento caliente en tu monte de Venus depilado. "Estás chorreando, mi reina", dice, y su lengua ataca tu clítoris, lamiendo círculos lentos, luego rápidos. Sientes chispas en el vientre, el placer subiendo como ola, sus dedos gruesos entrando en tu coño apretado, curvándose para tocar ese punto que te hace gritar. ¡Ay, wey, no pares! Este pinche Tri Iron Folic me tiene en llamas. Gimes alto, uñas clavándose en sus hombros anchos, el sudor perlándote la frente.

La tensión crece, vuestros cuerpos entrelazados, besos salvajes donde se muerden labios, sabores mezclados de sexo y pasión. Él se pone condón –siempre responsable–, y tú lo guías adentro, centímetro a centímetro, estirándote delicioso. "¡Qué prieta estás, Laura!" jadea, embistiendo lento al principio, sus caderas chocando contra las tuyas con palmadas húmedas. El sonido es obsceno, piel contra piel, el olor a sexo intenso impregnando la habitación. Aceleran, tú clavando talones en su culo firme, "¡Dame duro, pendejo, rómpeme!". Cada estocada roza tu G, el placer acumulándose, ovarios apretados listos para explotar.

Acto tres: el clímax llega como terremoto. Cambian a perrito, tú de rodillas, culo en pompa, él agarrando tus caderas, verga hundiéndose profunda. Sientes cada vena, el glande golpeando tu cervix, placer-pain perfecto. Tus gemidos son gritos ahora, "¡Sí, cabrón, así, me vengo!", y explotas, coño contrayéndose en espasmos, jugos chorreando por tus muslos. Él gruñe animal, embiste unas veces más, y se corre dentro del condón, caliente y abundante, cuerpo temblando sobre el tuyo.

Caen exhaustos, enredados en sábanas revueltas, el aire pesado con olor a sudor y semen. Alex te besa la frente, "Eres increíble, amor", su voz ronca. Tú ríes bajito, acariciando su pecho velludo, el corazón latiéndole fuerte bajo tu palma. Tri Iron Folic para qué sirve? Para noches como esta, para encender el fuego que ya ardía adentro. Duermen pegados, la ciudad zumbando afuera, un afterglow cálido envolviéndolos. Mañana será otro día, pero esta noche, el deseo ganó, puro y empoderador, entre adultos que se eligen mutuo.

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