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C++ Try Pasional

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C++ Try Pasional

Estás sentado en el sillón de mi depa en la Condesa, con la laptop abierta sobre las rodillas, el ventilador zumbando bajito contra el calor de la noche mexicana. El aroma del café de olla que preparé hace rato flota en el aire, mezclado con el perfume dulce de mi piel después de la ducha. Soy Carla, tu carnala desde la uni, la que te trae de cabeza con mis curvas prietas y esa sonrisa pícara que dice órale, wey, ¿qué pedo? Llevamos horas dándole al código de C++, tratando de depurar ese pinche programa que nos tiene locos para el examen. Tus dedos vuelan sobre el teclado, y yo me acerco por detrás, mis tetas rozando tu espalda, el calor de mi aliento en tu cuello.

Neta, este güey se ve tan concentrado que me calienta verlo así, pienso mientras me inclino más, mi mano deslizándose por tu hombro. "Órale, carnal, ponle un c++ try ahí pa' manejar la excepción, no seas pendejo", te digo con voz juguetona, mi lengua rozando apenas tu oreja. Sientes el cosquilleo, el pulso acelerándose como si el compilador estuviera fallando en tu pecho. El cuarto está iluminado por la luz azulada de la pantalla, sombras bailando en las paredes blancas, y el tráfico lejano de la avenida Insurgentes como un murmullo constante.

Te giras un poco, tus ojos bajan a mi blusa escotada, donde mis pezones se marcan contra la tela fina. "Simón, Carla, vamos a meter el c++ try-catch y vemos qué pasa", respondes, pero tu voz sale ronca, traicionándote. Yo río bajito, un sonido gutural que vibra en tu espinazo, y me siento a horcajadas en tus piernas, la laptop ahora en la mesita. Mis muslos aprietan los tuyos, el calor de mi chochita filtrándose a través de los shorts de mezclilla que apenas cubren nada. "¿Qué pasa, wey? ¿El código te pone cachondo o qué?" te provoco, mis caderas moviéndose lento, rozando tu verga que ya se despierta dura contra mí.

¡Chin güey, esta morra me va a matar! Su piel huele a vainilla y sudor dulce, y ese roce... ya quiero arrancarle la ropa.

El beso llega natural, como un overflow en el stack: tus labios capturan los míos, hambrientos, el sabor salado de mi gloss mezclándose con el café en tu lengua. Mis manos enredan en tu pelo, jalándote más cerca, mientras gimo suave contra tu boca. "¡Ay, wey, qué rico besas!" Susurro, mordiendo tu labio inferior. Tus palmas suben por mi espalda, desabrochando el brasier con un clic que suena como el éxito de un compile. Mis tetas saltan libres, pezones duros rozando tu pecho, enviando chispas de placer que me hacen arquearme.

La tensión sube como un loop infinito. Te empujo suave contra el sillón, quitándote la playera, mis uñas arañando tu piel morena, dejando rastros rojos que arden delicioso. "Méteme la mano, carnal, siente lo mojada que estoy por ti", te pido, guiando tus dedos dentro de mis shorts. Tocas mi conchita empapada, resbalosa, el calor palpitante envolviéndote. Gimo fuerte, el sonido rebotando en las paredes, mientras muevo las caderas contra tu palma. Es como un puntero desreferenciado, todo salvaje y fuera de control, piensas, tu verga latiendo pidiendo libertad.

Nos levantamos tambaleantes, besos urgentes, chocando contra la mesa. La laptop cae al piso con un thud suave, pero ni madres nos importa. Te bajo los jeans, tu verga salta erecta, venosa, goteando pre-semen que lameo con la lengua plana, sabor salado y almizclado explotando en mi boca. "¡Qué chingona verga tienes, wey! Me la voy a tragar toda", digo antes de engullirla, chupando profundo, mis labios estirados, garganta apretando. Tus manos en mi cabeza, gimiendo ronco, el sudor perlando tu frente.

Acto dos: la escalada. Te cargo al cuarto, la cama king size nos espera con sábanas frescas de algodón egipcio. El olor a sexo ya impregna el aire, mezclado con mi perfume y tu colonia. Me arrojo de espaldas, abriendo las piernas, mis dedos abriendo mi chochita rosada y brillante para ti. "Ven, inténtalo, haz tu c++ try conmigo", te reto con ojos ardientes. Te arrodillas entre mis muslos, lamiendo lento desde el clítoris hasta el ano, mi sabor ácido y dulce en tu lengua. Grito, "¡Sí, wey, así, no pares!", mis caderas buckeando contra tu cara, jugos empapando tu barbilla.

La lucha interna: quieres durar, pero el deseo quema como un bug sin fix. "Carla, neta te quiero adentro, fóllame ya", suplico, jalándote arriba. Entras de un thrust profundo, mi conchita apretándote como un vise, paredes aterciopeladas masajeando cada centímetro. El slap-slap de piel contra piel, gemidos sincronizados, sudor chorreando. Tus embestidas fuertes, profundas, golpeando mi punto G, estrellas explotando detrás de mis párpados. Esto es mejor que cualquier runtime error resuelto, piensas, mientras yo clavo uñas en tu espalda, dejando marcas de batalla.

Cambiamos posiciones, yo encima, cabalgándote como jinete en palenque. Mis tetas rebotan, tus manos amasándolas, pellizcando pezones que mandan descargas al útero. "¡Más rápido, carnala, dame todo!" Gritas, y acelero, mi clítoris frotando tu pubis, orgasmos construyéndose como threads paralelos. El cuarto gira, sonidos de placer ahogando el mundo exterior: mis alaridos, tus gruñidos, la cama crujiendo.

El clímax irrumpe como un segmentation fault glorioso. Siento la ola desde el estómago, explotando en espasmos que me sacuden entera, chorros calientes mojando tu verga. "¡Me vengo, wey, aaaah!" Grito, colapsando sobre ti. Tú sigues bombeando, y segundos después, te corres dentro, chorros calientes llenándome, tu cuerpo temblando, rugido gutural escapando tu garganta. Nos quedamos pegados, pulsos latiendo al unísono, semen goteando entre mis piernas.

Afterglow: respiraciones jadeantes calmándose, caricias suaves en la piel empapada. Te beso el pecho, lamiendo el sudor salado. "El mejor c++ try de mi vida, carnal", murmuro riendo. Tú me abrazas, "Neta, Carla, contigo cualquier código compila perfecto". El cuarto se enfría lento, aromas de sexo y amor mezclándose, el tráfico ahora un lullaby lejano. Nos dormimos enredados, satisfechos, sabiendo que mañana habrá más intentos, más releases.

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