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El Trio HMH Twitter que Enciende Pasiones

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El Trio HMH Twitter que Enciende Pasiones

Javier se recostaba en el sofá de su depa en Polanco, con el celular en la mano, scrolleando Twitter sin mucho afán. La noche capitalina entraba por la ventana entreabierta, trayendo el olor a tacos de la esquina y el rumor lejano de los coches en Reforma. De repente, un tuit de @trio_hmh le llamó la atención: una foto borrosa de tres cuerpos entrelazados, piel morena brillando bajo luces neón, con un caption que decía "¿Quién se anima al siguiente round? 🔥". El corazón le dio un brinco.

¿Qué chingados? Estos cabrones son de aquí de México, neta se ven calientes.
Hacía meses que seguía al trio HMH Twitter, esa cuenta misteriosa que subía videos y fotos de un trío que parecía sacado de un sueño húmedo: Helena, con sus curvas de infarto; Marco, el tipo atlético con tatuajes que volvían loco a cualquiera; y Hanna, la flaca explosiva con ojos que prometían pecados.

Helena era la que manejaba la cuenta, siempre respondiendo DMs con un guiño virtual. Javier, soltero de veintiocho, con un curro en marketing que le dejaba tiempo libre, les había mandado un mensaje una vez, medio en broma: "Uff, me muero por unirme a ese trio HMH". Para su sorpresa, ella contestó esa misma noche: "¿Y por qué no, guapo? Ven al bar El Jaguar este viernes. Trae ganas." Ahora, tres días después, ahí estaba él, arreglándose frente al espejo, oliendo a su colonia favorita, con el pulso acelerado. Neta voy a caer en la tentación, pensó, mientras bajaba las escaleras del edificio.

El bar estaba a reventar, música electrónica retumbando, luces estroboscópicas bailando sobre cuerpos sudorosos. Javier entró, el aire cargado de perfume, alcohol y algo más primal, como feromonas flotando. Los vio de inmediato en una mesa del fondo: Helena con un vestido rojo ceñido que marcaba sus tetas perfectas, Marco con camisa abierta mostrando pectorales duros, y Hanna en shorts diminutos, piernas largas cruzadas con picardía. Se acercaron, sonrisas lobunas.

¡Ey, el galán de Twitter! —dijo Helena, levantándose para plantarle un beso en la mejilla, su aliento a tequila rozándole la oreja—. Soy Helena, él es Marco, y esta ricura es Hanna. ¿Listo para el trio HMH en vivo?

Javier tragó saliva, sintiendo el calor subirle por el cuello.

Pinche suerte, güey. Esto es real.
Se sentaron, shots de tequila fluyendo, risas fáciles. Marco le palmeó la espalda, fuerte pero amigable: —Neta nos caes bien, carnal. Vimos tus DMs, tienes onda. Hanna se inclinó, su mano rozando accidentalmente —o no— el muslo de Javier: —Cuéntanos, ¿qué te prende del trio HMH Twitter?

Hablaron horas, el alcohol soltando lenguas. De cómo se conocieron en una fiesta en Condesa, cómo empezaron subiendo fotos inocentes que escalaron a puro fuego en Twitter. Javier confesó sus fantasías, el deseo de tocar pieles ajenas, de perderse en un enredo de cuerpos. La tensión crecía, miradas cargadas, roces sutiles bajo la mesa. Helena susurró al oído de Javier: —Vámonos a mi depa, pendejo. Ahí sí jugamos sin cámaras.

En el Uber rumbo a su penthouse en Santa Fe, el ambiente se cargó. Hanna en el regazo de Marco, besuqueándose lento, lenguas danzando visibles. Javier, entre Helena y Hanna, sentía sus pechos presionando sus brazos, el olor a vainilla de sus perfumes mezclándose con el sudor incipiente. Mi verga ya está dura como piedra, pensó, mientras Helena le mordisqueaba el lóbulo de la oreja, su mano bajando por su pecho.

Llegaron al depa, un lugar chido con vista panorámica, luces tenues y una cama king size esperándolos. La puerta se cerró con un clic que sonó a promesa. Se desvistieron sin prisa, explorando con ojos hambrientos. Helena, tetas firmes con pezones oscuros endurecidos, se acercó a Javier, besándolo profundo, su lengua saboreando a tequila y deseo. Marco observaba, verga gruesa ya semierecta, mientras Hanna se arrodillaba frente a él, lamiendo lento desde la base hasta la punta, gemidos suaves llenando el aire.

Ven, Javier, únete —ronroneó Hanna, su boca húmeda invitándolo. Él se acercó, pantalones cayendo, su polla saltando libre. Hanna la tomó en mano, piel suave contra piel caliente, masturbándola mientras chupaba a Marco. El sonido de succiones húmedas, slurps obscenos, hacía que el pulso de Javier tronara en sus oídos.

Esto es el paraíso, neta. Su boca es fuego puro.
Helena se pegó por detrás, tetas aplastadas en su espalda, dedos bajando a masajear sus huevos, uñas rozando sensible.

La escalada fue gradual, como una ola building up. Se tumbaron en la cama, sábanas frescas oliendo a lavanda. Marco penetró a Helena despacio, ella arqueándose con un grito ahogado: —¡Ay, cabrón, así! Javier besaba a Hanna, dedos hurgando su panocha empapada, clítoris hinchado pulsando bajo su pulgar. El olor a sexo invadía todo, almizcle dulce y salado, mezclado con el sudor que perlaba sus cuerpos. Hanna montó a Javier, su coño apretado engulléndolo centímetro a centímetro, paredes calientes contrayéndose. Pinche delicia, se siente como terciopelo mojado.

Cambiaron posiciones, el trio HMH en su elemento. Marco follaba a Hanna por detrás mientras ella mamaba la verga de Javier, garganta profunda haciendo que él gruñera. Helena se unió, lamiendo donde se unían carne con carne, lengua juguetona en el ano de Hanna, provocándole temblores. Toques everywhere: manos en tetas, nalgadas suaves que resonaban, besos salados de sudor. Javier sentía cada pulso, cada contracción, el calor subiendo por su espina, testículos apretándose.

¡Más fuerte, güeyes! —jadeaba Helena, cabalgando a Marco con furia, caderas girando en círculos hipnóticos. Javier la penetró por detrás, doble penetración que la hizo gritar de placer puro, cuerpo convulsionando. Hanna se masturbaba viéndolos, dedos volando sobre su clítoris, chorro caliente salpicando sábanas. El clímax llegó en cadena: Marco eyaculando dentro de Helena con un rugido gutural, semen caliente goteando; Javier llenándola por atrás, oleadas de placer cegador sacudiéndolo; Hanna colapsando en orgasmos múltiples, piernas temblando.

Se derrumbaron en un enredo sudoroso, pechos agitándose, respiraciones entrecortadas. El aire pesado con olor a semen, jugos y piel saciada. Javier, en el centro, sentía sus cuerpos pegajosos contra el suyo, latidos sincronizándose. Helena besó su pecho: —Estás dentro del trio HMH ahora, carnal. Twitter va a explotar con esto. Marco rio bajito, Hanna acurrucándose: —Qué chido fue, ¿verdad?

Minutos después, tumbados, fumando un cigarro compartido —el humo danzando en la penumbra—, reflexionaron. Javier pensó en lo empowering que se sentía, no solo follar, sino conectar en ese torbellino de sensaciones.

Neta cambió mi vida este trio HMH Twitter. Ya no soy el mismo pendejo solo.
Prometieron más noches, más tuits velados. La ciudad dormía afuera, pero ellos, en afterglow, sabían que el fuego apenas empezaba.

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