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Gundam Build Try Caliente

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Gundam Build Try Caliente

La luz tenue de la lámpara de tu sala en el DF se reflejaba en las piezas plásticas del nuevo kit que acababas de comprar: un Gundam Build Try edición especial, con esos detalles afilados que te volvían loco desde chavo. Tú, Alex, un wey de treinta pirulos bien plantado, con tatuajes en los brazos que contaban historias de conciertos en el Vive Latino, estabas sentado en el piso alfombrado, rodeado de sprues y herramientas. El olor a plástico virgen y pegamento Tamiya llenaba el aire, un aroma que siempre te ponía en modo creativo, pero esta noche era diferente.

Karla, tu morra de ojos café intenso y curvas que te quitaban el hipo, se acomodó a tu lado con las piernas cruzadas. Llevaba una playera holgada de los Pumas y shorts cortitos que dejaban ver sus muslos suaves, bronceados por tardes en Polanco tomando chelas. "Órale, carnal, ármale rápido ese Gundam Build Try, que quiero verlo armado y listo pa'l desmadre", dijo con esa voz ronca que te erizaba la piel, mientras te guiñaba un ojo. Su pelo negro suelto caía como cascada, y el perfume dulzón de vainilla que usaba se mezclaba con el plástico, creando un cóctel que te aceleraba el pulso.

Empezaron a armar. Tus dedos rozaron los de ella al pasar una pieza del torso del Gundam. Pinche Karla, siempre tan cerquita, como si supiera el efecto que me causa, pensaste, sintiendo un cosquilleo que subía por tu brazo. El sonido del clip al encajar las partes era click-clack, rítmico, como un latido compartido. Ella se inclinó para lijar una rebaba, y su escote se abrió lo justo pa' que vieras el encaje negro de su bra. El calor de su cuerpo te llegó como ola, y el aire se cargó de esa tensión que siempre flotaba entre ustedes desde que se conocieron en una convención de anime en Expo Santa Fe.

"Mira este brazo, wey, qué chingón está", murmuró Karla, sosteniendo la pieza frente a ti. Sus labios carnosos se curvaron en una sonrisa pícara. Tú asentiste, pero tu mente ya volaba: imaginabas esas manos suaves en tu verga, armándola como si fuera el Gundam. El deseo inicial era como una chispa; la armaste juntos, riendo de chistes sobre mechas folladores, pero cada roce accidental avivaba el fuego. Sus rodillas se tocaron, piel contra piel, cálida y suave, y sentiste el primer pulso en tus huevos.

La sala estaba en penumbras, solo el flexo iluminaba la mesa improvisada. Afuera, el ruido lejano de cláxones en Insurgentes se colaba por la ventana entreabierta, pero adentro solo existían ustedes dos y el Gundam Build Try. Karla se recargó en tu hombro, su aliento caliente en tu cuello olía a menta del chicle que masticaba. "¿Sabes qué, Alex? Armar esto conmigo me prende un chorro", confesó bajito, su mano deslizándose por tu muslo. Tú tragaste saliva, el corazón retumbando como un motor de nitro.

El medio tiempo llegó con el torso casi listo. La tensión escalaba: ya no eran solo piezas plásticas. Karla dejó la herramienta y te miró fijo, esos ojos que decían te quiero ahorita. ¿De veras? ¿Aquí, con el Gundam a medio armar?, te preguntaste, pero tu cuerpo respondía solo. La besaste, lento al principio, saboreando sus labios jugosos, salados por el sudor ligero de la concentración. Su lengua danzó con la tuya, húmeda y ansiosa, mientras sus manos subían por tu playera, arañando suave tu pecho velludo.

Se tumbaron en el piso, el alfombra mullida bajo sus espaldas. Karla se quitó la playera con un movimiento fluido, revelando sus chichis firmes, pezones oscuros ya duros como balines. "Tócame, pendejo, no te quedes viendo", jadeó, riendo entre dientes. Tus manos obedecieron, amasando esa carne tibia, sintiendo el peso perfecto, el olor almizclado de su piel subiendo desde su axila. Ella gimió bajito, un sonido gutural que vibró en tu verga endureciéndose contra los jeans.

La desvestiste despacio, saboreando cada centímetro: los shorts volaron, dejando su panocha depilada, labios hinchados brillando de humedad. El aroma era embriagador, dulce y salado, como mariscos frescos del mercado de La Merced. Bajaste la boca, lamiendo su clítoris con la lengua plana, escuchando sus ¡ay, wey! ahogados. Ella se arqueó, uñas clavándose en tu nuca, tirando de tu pelo. Sabe a gloria, neta, esta morra es mi vicio, pensaste mientras chupabas, el sabor ácido de su flujo inundándote la boca.

Pero Karla no era pasiva. Te volteó como luchadora de la CMLL, desabrochando tu cinturón con dientes. "Ahora me toca armar tu Gundam Build Try personal", bromeó, sacando tu verga tiesa, venosa, goteando precum. El aire fresco la rozó, haciéndola palpitar. Ella la miró con hambre, oliendo ese musk masculino que la volvía loca. La mamó despacio, labios estirándose alrededor de la cabeza, lengua girando en la uretra. El sonido era obsceno: slurp-slurp, saliva chorreando por tu escroto. Tú gemiste, caderas empujando suave, sintiendo la garganta apretada, cálida como horno.

La intensidad subía. Se besaron con bocas húmedas, sabores mezclados: ella tuya, tú de ella. Karla se montó encima, guiando tu verga a su entrada resbalosa. Entraste de un jalón, centímetro a centímetro, sintiendo las paredes vaginales apretando como guante. "¡Chingao, qué gruesa, amor!", gritó ella, ojos en blanco. Empezaron a moverse, ritmo lento al principio, piel chocando con plaf-plaf, sudor perlando sus cuerpos. El olor a sexo crudo llenaba la sala, mezclado con el pegamento olvidado.

Internamente, luchabas: No quiero acabar ya, pero pinche Karla me aprieta tanto. Ella cabalgaba como amazona, chichis rebotando, uñas rastrillando tu pecho. Cambiaron posiciones: de lado, cucharita, tu mano en su clítoris frotando círculos. Sus gemidos subían, "¡Más duro, cabrón, rómpeme!", voz quebrada. El clímax se acercaba, pulsos acelerados latiendo en sincronía, el Gundam a medio armar testigo mudo.

El pico llegó como explosión. Karla se tensó primero, panocha convulsionando alrededor de tu verga, chorro caliente salpicando tus muslos. "¡Me vengo, Alex, ayúdame!", chilló, cuerpo temblando. Tú la seguiste, bombeando semen espeso dentro, gruñendo como bestia, visión nublada por placer. Se quedaron pegados, jadeando, corazones tronando al unísono. El afterglow era puro: pieles pegajosas, besos perezosos, risas ahogadas.

Minutos después, Karla se acurrucó en tu pecho, dedo trazando tu tatuaje. "Ese Gundam Build Try nos quedó chingón, ¿no? Mañana lo terminamos", murmuró, voz satisfecha. Tú sonreíste, oliendo su pelo, sintiendo la paz post-sexo. Neta, esta morra y sus locuras con mechas son lo mejor que me ha pasado. La noche terminó con ellos envueltos en una cobija, el kit esperando, promesa de más rondas. El deseo no se apagaba; solo se recargaba, como baterías de Gundam.

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