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Que Significa Try En Español En Mi Piel

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Que Significa Try En Español En Mi Piel

La noche en el antro de Polanco estaba chida de verdad, con luces neón parpadeando al ritmo de la cumbia rebajada que retumbaba en los parlantes. El aire cargado de sudor, perfume caro y ese olor dulzón a tequila reposado me hacía sentir viva, como si mi cuerpo pidiera a gritos algo más que un trago. Yo, Ana, con mi vestido negro ajustado que marcaba mis curvas justito, bailaba sola en la pista, moviendo las caderas con esa gracia que solo las morras mexicanas sabemos ponerle. Tenía veintiocho pirulos, soltera por elección y con ganas de aventura esa noche.

Entonces lo vi. Un güey gringo, alto, con ojos azules que brillaban bajo las luces y una sonrisa pícara que gritaba trouble. Se acercó con una cerveza en la mano, tratando de no verse tan perdido entre tanto mexicano.

¿Qué onda? ¿Me ayudas con una duda? ¿Qué significa try en español?
me soltó de repente, con ese acento yanqui que me erizó la piel.

Me reí bajito, sintiendo un cosquilleo en el estómago. ¿Try? ¿En serio este pendejo me pregunta eso aquí? Lo miré de arriba abajo, notando cómo su camisa blanca se pegaba un poco a su pecho musculoso por el calor. Intenta, le dije juguetona, acercándome para que oliera mi perfume de vainilla y jazmín. O prueba. Depende del contexto, güey. ¿Quieres que te enseñe?

Se sonrojó un poquito, pero no se rajó. Alex, se presentó, turista en la CDMX por una semana, aprendiendo español con apps y Netflix. Bailamos pegaditos, sus manos en mi cintura firme pero respetuosas, el calor de su cuerpo mezclándose con el mío. Sentía su aliento cálido en mi cuello, olía a menta y cerveza fresca. Mi corazón latía fuerte, neta, como tambor en fiesta. Cada roce de sus dedos en mi piel desnuda de la espalda me mandaba chispas directo al centro, haciendo que mi panochita se humedeciera poquito a poco.

¿Qué significa try en español? volvió a preguntar después de unos shots de tequila, su voz ronca cerca de mi oreja mientras la música nos envolvía. Le guiñé el ojo. Ven a mi casa y te lo demuestro en vivo, ¿sale? No hubo dudas. Tomamos un Uber, riéndonos como chavos, sus dedos entrelazados con los míos, el tráfico de Insurgentes zumbando afuera mientras dentro del carro el aire se cargaba de promesas.

Mi depa en la Roma era chiquito pero padre, con velas aromáticas de coco encendidas y una cama king size esperándonos. Apenas cerré la puerta, Alex me jaló suave hacia él, sus labios encontrando los míos en un beso que sabía a tequila y deseo puro. Su lengua explorando la mía, suave al principio, luego hambrienta, pensé mientras mis manos subían por su espalda, sintiendo los músculos tensos bajo la camisa. Olía a él, a hombre limpio con un toque de colonia fresca, y yo me perdía en ese aroma que me ponía cachonda.

Lo empujé al sofá, quitándome el vestido lento, dejando que viera mis tetas firmes en el bra negro de encaje, mis pezones ya duros como piedritas. Try this, le dije en inglés juguetona, guiando su boca a mi pecho. Gimió bajito al chupar, su lengua caliente lamiendo círculos que me hacían arquear la espalda. ¡Pinche placer! El sonido de su succión húmeda, mis jadeos mezclados con la ciudad que zumbaba afuera por la ventana abierta. Mis uñas en su cabello, tirando suave, mientras mi concha palpitaba, empapada de jugos que corrían por mis muslos.

Pero no quería correr. Lo quería lento, con tensión que se acumulara como tormenta en el desierto. Me arrodillé frente a él, desabrochando su jeans con dedos temblorosos de anticipación. Su verga saltó libre, gruesa y venosa, con una gotita de precum brillando en la punta. Qué rica, murmuré, oliendo su almizcle masculino que me volvía loca. Lamí despacio desde la base, saboreando la sal de su piel, sintiendo cómo latía contra mi lengua. Él gruñó, ¡Dios, Ana! sus manos en mi cabeza guiándome sin forzar. Chupé más hondo, mi boca llena, garganta relajada, el sonido obsceno de saliva y succión llenando la habitación. Mis ojos en los suyos, viendo cómo se le ponían vidriosos de placer.

Esto es try, güey. Intentar no acabarte ya, pensé con picardía mientras lo torturaba con succiones lentas y lamidas en el glande sensible. Pero él no se quedó atrás. Me levantó como pluma, cargándome a la cama. Sus dedos bajaron mi tanga, rozando mi clítoris hinchado. Estás empapada, preciosa, susurró, y metió dos dedos adentro, curvándolos justo en ese punto que me hace ver estrellas. Grité suave, mis caderas moviéndose solas contra su mano, el sonido chapoteante de mis jugos, el olor a sexo puro invadiendo todo. Me muero, pinche experto. Lamí sus dedos después, saboreándome en él, salado y dulce a la vez.

La tensión crecía, nuestros cuerpos sudados pegándose, piel contra piel resbalosa. Me puse encima, frotando mi concha mojada contra su verga dura como fierro, sin entrar aún. ¿Quieres saber qué significa try de verdad? le pregunté jadeante. Inténtalo todo conmigo. Él asintió, ojos en llamas, y yo bajé despacio, centímetro a centímetro, sintiendo cómo me abría, me llenaba hasta el fondo. ¡Ay, cabrón! gemí, el estirón delicioso, mis paredes apretándolo como guante. Empecé a cabalgar lento, tetas rebotando, sus manos amasándolas, pellizcando pezones que mandaban descargas al cerebro.

El ritmo subió, mis nalgas chocando contra sus muslos con palmadas húmedas, sudor goteando entre nosotros. Olía a sexo intenso, a piel caliente, a mi crema íntima mezclada con su precum. ¡Más duro, Alex, try más adentro! lo provoqué, y él volteó las posiciones, poniéndome de perrito. Su verga entró de golpe, profundo, golpeando mi cervix con cada embestida. Gruñía como animal, yo chillaba de placer, ¡Sí, así, no pares, pendejo! Las sábanas revueltas, mi clítoris frotándose contra sus bolas pesadas, el orgasmo construyéndose como volcán.

Me volteó de nuevo, cara a cara, para besarnos mientras follábamos. Nuestros ojos clavados, almas conectadas en ese vaivén frenético. Siento tu pulso dentro, tu calor, tu todo. Aceleró, mis piernas alrededor de su cintura, uñas clavadas en su espalda. ¡Me vengo, Ana! rugió, y yo exploté primero, mi concha contrayéndose en espasmos, jugos chorreando, grito ahogado en su boca. Él se vació segundos después, chorros calientes pintando mis paredes, su cuerpo temblando sobre el mío.

Quedamos jadeantes, enredados, el aire pesado con olor a corrida y sudor satisfecho. Besos suaves ahora, caricias perezosas en la piel aún sensible. Ya sabes qué significa try en español, le susurré riendo bajito, trazando círculos en su pecho. Intentar, probar... y acertar de lleno. Él sonrió, abrazándome fuerte. La mejor lección de mi vida. Afuera, la ciudad seguía su ritmo, pero nosotros flotábamos en esa burbuja de afterglow, con promesas de más tries en las noches por venir.

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