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El Verbo Try en Pasado Simple de Mi Noche Prohibida

6270 palabras

El Verbo Try en Pasado Simple de Mi Noche Prohibida

Era una tarde calurosa en la Condesa, de esas donde el sol de México City te pega como un beso ardiente en la piel. Yo, Alejandro, un güey de treinta años que trabajaba en una agencia de publicidad, había agendado una clase particular de inglés con Sofía, una maestra que vi en un anuncio en línea. Neta, su foto me dejó con la mandíbula en el piso: morena, curvas que gritaban ven y tócalas, ojos cafés que prometían travesuras. Llegué a su depa en una colonia chida, con el corazón latiéndome a mil por el tráfico y por la anticipación.

Me abrió la puerta vestida con un vestido ligero de algodón que se pegaba a sus chichis perfectas por el sudor del día. ¡Hola, Alejandro! Pasa, wey, dijo con esa voz ronca que me erizó la piel. El aire olía a jazmín y a algo más, como a vainilla mezclada con su perfume. Nos sentamos en su sala luminosa, llena de plantas y libros, con una mesa de madera que brillaba bajo la luz del atardecer. Saqué mi libreta, pero mis ojos no dejaban de recorrer sus piernas cruzadas, imaginando cómo se sentirían envueltas en las mías.

Empecemos con verbos irregulares, dijo Sofía, inclinándose hacia mí. Su escote dejaba ver el borde de un bra negro de encaje. Hoy vamos con el verbo try, en pasado simple es tried. Try significa intentar, ¿sabes? Como cuando tryas algo nuevo y te sale chingón. Su sonrisa era pícara, y yo sentí un cosquilleo en la entrepierna. Verbo try en pasado simple: I tried, you tried, he tried. Repetí como loro, pero mi mente ya volaba. ¿Y si tryaba invitarla a cenar? ¿O algo más?

La tensión creció mientras practicábamos. Cada vez que pronunciaba tried, ella se reía y ponía su mano en mi brazo, un toque eléctrico que me hacía sudar. Olía su aliento a menta fresca cuando se acercaba para corregirme. No, Alejandro, es tried, no trayd. Tryalo de nuevo. Mi verga ya estaba semi-dura bajo los jeans, traicionándome. La miré a los ojos y solté: Sofía, ¿y si tryamos algo diferente hoy? Olvidar el inglés por un rato. Ella se mordió el labio, su pecho subiendo y bajando rápido.

¿Qué propones, pendejo? pensó mi cabeza, pero en voz alta dije: Tryar a besarte.

Acto dos: la escalada. Sofía no se hizo de rogar. Se paró, me jaló de la camisa y me plantó un beso que sabía a tequila y deseo puro. Sus labios suaves, calientes, se abrieron para mi lengua, y gemí contra su boca. La cargué hasta el sofá, sintiendo su culo firme bajo mis manos. ¡Sí, wey, tryalo todo! murmuró mientras le quitaba el vestido. Su piel morena brillaba con una fina capa de sudor, oliendo a sal y a mujer en celo. Sus chichis saltaron libres, pezones oscuros duros como piedras.

La recosté, besando su cuello que pulsaba con su arteria latiendo fuerte. Bajé por su panza suave, lamiendo el ombligo, hasta llegar a sus calzones húmedos. El aroma de su excitación me golpeó: almizcle dulce, irresistible. Quítamelos, cabrón, ordenó con voz temblorosa. Los arranqué, revelando su panocha depilada, labios hinchados brillando de jugos. Metí la cara, inhalando profundo, y lamí despacio. Su sabor era ácido y salado, como tamarindo maduro. ¡Ay, Dios! Trya más adentro, jadeó, arqueando la espalda. Su clítoris palpitaba bajo mi lengua, y chupé fuerte mientras metía dos dedos, curvándolos para tocar ese punto que la hizo gritar.

Pero ella no era pasiva. Me volteó como tortilla, desabrochándome el cinturón con dientes. Ahora yo tryo contigo, dijo, sacando mi verga tiesa, venosa, goteando pre-semen. La miró con hambre, lamió la cabeza despacio, saboreando el salado. Mmm, qué rica está. Me la tragó hasta la garganta, succionando con labios carnosos, su saliva chorreando por mis huevos. El sonido era obsceno: pop, slurp, mis gemidos roncos. Agarré su pelo negro, empujando suave, sintiendo su calor húmedo envolviéndome. ¡No pares, Sofía, tried tanto y valió la pena! grité, recordando la lección.

La tensión subía como volcán. La puse a cuatro patas en el sofá, admirando su culo redondo, perfecto para azotear leve. ¡Dame verga, pendejo! suplicó. Escupí en mi mano, lubricando, y la penetré despacio. Su coño apretado me succionó, caliente como lava, paredes aterciopeladas masajeando cada centímetro. Empujé profundo, sintiendo su calor envolviéndome, el choque de piel contra piel: plap plap plap. Olía a sexo crudo, sudor mezclado con sus jugos. Ella se retorcía, clavando uñas en mis muslos, gimiendo ¡Más fuerte, chíngame!.

Cambié posiciones, tryando lo que nunca había: la puse contra la pared, sus piernas alrededor de mi cintura. Sus tetas rebotaban con cada embestida, pezones rozando mi pecho sudoroso. Nuestros alientos se mezclaban, jadeos entrecortados. El verbo try en pasado simple... I tried your pussy and it was heaven, le susurré al oído, y ella rio entre gemidos. ¡Trya correrme, wey!. Aceleré, mi verga hinchándose, bolas apretadas. Ella llegó primero: su coño se contrajo como puño, chorros calientes mojando mis muslos, gritando mi nombre con voz quebrada.

Acto tres: el clímax y la paz. No aguanté más. La tumbé en la alfombra suave, misionero profundo, mirándola a los ojos. Córrete dentro, no seas pendejo, rogó. Empujé una última vez, explotando. Mi semen caliente la llenó en chorros, pulsando dentro de ella, su coño ordeñándome hasta la última gota. Colapsamos, cuerpos pegajosos de sudor, respiraciones agitadas calmándose. Su piel olía a mí ahora, a nosotros. La besé suave, saboreando el sudor salado de su cuello.

Nos quedamos así, enredados, el sol ya bajo tiñendo la habitación de naranja. Tryamos bien, ¿no? dijo Sofía, acariciando mi pecho. El verbo try en pasado simple: tried and succeeded, respondí riendo. Sentí una paz chida, como si esa lección no solo fuera de inglés, sino de vida. Su cabeza en mi hombro, su mano bajando perezosa a mi verga semi-dura, prometiendo más tries. Afuera, la ciudad bullía, pero adentro, solo existíamos nosotros, satisfechos, conectados en esa noche que cambió mi rutina para siempre.

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