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Noches Ardientes en la Tri Delta Sorority

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Noches Ardientes en la Tri Delta Sorority

Órale wey imaginaba que la universidad en Estados Unidos iba a ser puro desmadre pero nada como lo que me esperaba esa noche en la casa de la Tri Delta Sorority. Yo era el carnal mexicano de intercambio recién llegado a la campus de California lleno de morras güeras y latinas que te miran con ojos de fuego. La invitación llegó por una chava de mi clase de literatura llamada Sofia una morra de la Tri Delta Sorority con curvas que te hacen babear y una sonrisa que dice ven y descubre. Me dijo que era una fiesta de bienvenida para nuevos y que no me la perdiera neta que iba a ser épico.

Llegué a la casa grande con luces de neón parpadeando música reggaetón y pop gringo retumbando desde adentro. El aire olía a perfume dulce mezclado con chela fría y algo más picante como sudor fresco de cuerpos bailando. Sofia me vio en la puerta luciendo un vestido rojo ajustado que marcaba sus chichis perfectas y su culazo redondo. ¡Ey carnal! gritó abrazándome fuerte su piel tibia rozando mi pecho y su aliento a tequila rozándome la oreja. ¡Pásale wey la fiesta de la Tri Delta Sorority está que arde!

Adentro el desmadre era total morras de la sororía en shorts diminutos y tops que dejaban ver piernitas suaves y ombliguitos tatuados. Bailaban pegaditas moviendo las nalgas al ritmo sus carcajadas llenando el aire. Sofia me jaló de la mano hacia la barra donde su roomie Karla una prieta de ojos verdes y labios carnosos me sirvió un shot de tequila. Salud por las noches locas en la Tri Delta dijo guiñándome el ojo su voz ronca como miel caliente. Sentí un cosquilleo en el estómago no solo por el trago sino por cómo sus dedos rozaron los míos al pasármelo. Estas morras están cañonas pensé mientras el calor subía por mi verga ya semi-dura.

¿Y si esta noche termino cogiendo con una de la Tri Delta Sorority? Neta que sería el pinche sueño.

La fiesta avanzaba y el deseo crecía como fuego lento. Sofia y Karla me arrastraron a la pista de baile sus cuerpos presionándose contra el mío. Sentía el calor de sus pieles el roce de sus tetas contra mi pecho y sus caderas girando rozando mi paquete. Sofia susurró en mi oído ¿Te late bailar así de pegadito? su aliento caliente oliendo a menta y lujuria. Karla por detrás me apretaba el culo con sus manos suaves diciendo ¡Muévete rico wey! El sudor nos empapaba la ropa pegajosa el ritmo de la música acelerando nuestros pulsos. Mi verga ya estaba tiesa como palo presionando contra el short de Sofia quien solo sonrió pícara mordiéndose el labio.

De repente Sofia me jaló hacia unas escaleras Ven hay un cuarto arriba para platicar más tranquis dijo Karla siguiéndonos con mirada juguetona. Subimos el corazón latiéndome a mil el olor a velas de vainilla y algo más almizclado flotando en el pasillo. Entramos a un cuarto rosa con cama king size posters de la Tri Delta Sorority en las paredes y luces tenues. La puerta se cerró con un clic suave y el mundo exterior se apagó solo quedamos nosotros tres jadeando por el baile.

Aquí empieza lo bueno pensé mientras Sofia se acercaba lento sus manos subiendo por mi camisa desabotonándola. Su piel era seda caliente olía a coco y deseo puro. Karla se pegó por detrás besándome el cuello su lengua trazando líneas húmedas que me erizaban la piel. ¿Quieres jugar con nosotras en la Tri Delta? murmuró Sofia sus dedos bajando a mi short liberando mi verga gruesa ya goteando pre-semen. La tocó suave ¡Órale qué rica verga carnal! exclamó lamiéndose los labios.

El calor entre nosotros era eléctrico. Me tumbé en la cama ellas dos quitándose la ropa lento como striptease. Sofia se despojó del vestido revelando chichis firmes con pezones rosados duros como piedritas y una panocha depilada brillando de humedad. Karla era puro fuego tetas grandes oscuras y un culo que pedía ser azotado. Se treparon sobre mí besándome todo el cuerpo lenguas expertas chupando mis tetillas lamiendo mi abdomen hasta llegar a mi verga. Sofia la tomó primero metiéndosela a la boca profunda su garganta apretándome succionando con fuerza el sonido de saliva y gemidos llenando la habitación. Mmm qué sabroso gruñó Karla masturbándome las bolas mientras esperaba su turno.

Mi mente era un torbellino Estas morras de la Tri Delta Sorority me van a volver loco neta. Las volteé empujando a Sofia boca arriba abrí sus piernitas besando sus muslos internos oliendo su aroma dulce salado de excitación. Mi lengua encontró su clítoris hinchado lamiéndolo en círculos rápidos ella arqueándose gimiendo ¡Sí wey chúpame así no pares! Karla se sentó en mi cara frotando su panocha jugosa en mi boca su jugo chorreando por mi barbilla sabor a miel y sal. El cuarto apestaba a sexo puro gemidos ahogados música lejana retumbando.

La tensión subía insoportable. Sofia se incorporó montándome despacio empalándose en mi verga ¡Ay cabrón qué grande! gritó su coño apretado envolviéndome como guante caliente húmedo. Empezó a cabalgar rebotando sus chichis saltando el slap slap de piel contra piel resonando. Karla se pegó a ella besándola apasionado lenguas enredadas mientras yo las embestía desde abajo mis manos apretando nalgas suaves sudorosas. Cambiamos posiciones Karla ahora de perrito yo cogiéndola duro mi verga entrando y saliendo su coño chorreando ¡Más fuerte pendejo fóllame! pedía ella mientras Sofia me chupaba las bolas lamiendo donde nos uníamos.

El clímax se acercaba como tormenta. Sentía mis huevos apretados el pulso en mi verga latiendo. Sofia se acostó abriendo las piernas Vente adentro carnal lléname suplicó ojos vidriosos. La penetré profundo embistiéndola con furia sus uñas clavándose en mi espalda el dolor mezclándose con placer. Karla nos masturbaba el clítoris a Sofia acelerando todo. ¡Me vengo me vengo! chilló Sofia su coño contrayéndose ordeñándome chorros calientes empapándonos. Eso me lanzó al borde exploté dentro de ella semen espeso llenándola el placer cegador ondas por todo mi cuerpo gruñendo como animal.

Jadeábamos exhaustos cuerpos entrelazados sudor frío secándose en nuestra piel. Sofia besó mi pecho Qué chingón wey la mejor noche en la Tri Delta Sorority murmuró Karla acurrucándose Vuelve cuando quieras carnal nos tienes locas. El cuarto olía a sexo satisfecho velas apagándose solas. Me quedé ahí entre sus brazos el corazón calmándose pensando en lo afortunado que era. Esa noche en la Tri Delta Sorority no solo cogí sino que viví un sueño hecho realidad puro fuego y conexión.

Al amanecer salí con una sonrisa pendeja el cuerpo adolorido pero el alma plena. Sabía que no sería la última vez las morras de la Tri Delta ya eran mi vicio.

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