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Que Es Try Catch En Tu Cuerpo Ardiente

6490 palabras

Que Es Try Catch En Tu Cuerpo Ardiente

Era una noche cualquiera en la Condesa, con el bullicio de las calles llenas de luces neón y olor a tacos al pastor flotando en el aire. Yo, un programador freelance de veintiocho años, andaba en el bar El Vicio, bebiendo un mezcal puro que me quemaba la garganta como fuego lento. Ahí la vi: Karla, una morra de curvas que te dejaban babeando, con el pelo negro suelto cayéndole por la espalda y un vestido rojo que se pegaba a sus chichis como segunda piel. Me miró desde la barra, con esos ojos cafés que prometían travesuras.

¿Qué carajos hace una diosa como ella en un antro de nerds? pensé, mientras me acercaba con mi chela en la mano. "Qué onda, ¿te puedo invitar un trago?", le dije, sintiendo ya el cosquilleo en el estómago. Ella sonrió, juguetona. "Chido, güey. Pero solo si me cuentas algo interesante. Soy Karla, y trabajo en marketing digital, pero me late la onda tech."

Empezamos a platicar, y de repente sacó el tema del código. "Oye, siempre he oído de eso de que es try catch, pero no capto. Explícamelo como si fuera... no sé, algo carnal." Su voz era ronca, con ese acento chilango que me ponía la verga dura al instante. Le expliqué: "Mira, nena, try es como cuando intentas algo riesgoso, lanzar el código sin red. Y catch es cuando atrapas el error, lo controlas antes de que todo explote. Como en la vida, ¿no? Intentas meterte en problemas sabrosos y luego los manejas."

Ella se rio, acercándose tanto que olí su perfume de vainilla mezclado con sudor fresco. "Ahhh, entonces que es try catch es como el sexo perfecto. Intentas, fallas un poco, y luego lo agarras todo." Sus dedos rozaron mi brazo, enviando chispas por mi piel. El deseo creció como una tormenta, el ruido del bar se volvió fondo, solo oía su respiración acelerada y el latido de mi corazón retumbando en los oídos.

"Vamos a mi depa, a ver si me enseñas un try catch en vivo", murmuró ella al oído, su aliento caliente como tequila.

Acto seguido, salimos al fresco de la noche, caminando rápido por las banquetas empedradas. Su mano en la mía era suave pero firme, y cada roce me hacía imaginar cómo se sentiría apretada contra mí. Llegamos a su loft en la Roma, minimalista con plantas colgantes y luces tenues que pintaban sombras sexys en las paredes. Apenas cerramos la puerta, se pegó a mí, sus labios carnosos buscando los míos. El beso fue explosivo: sabor a mezcal y menta, lenguas enredándose como código buggy que necesita debuggear.

La cargué hasta el sillón, sus piernas envolviéndome la cintura. "Muéstrame ese try catch, papi", jadeó, mientras le quitaba el vestido. Su piel morena brillaba bajo la luz, pechos firmes con pezones oscuros ya duros como piedritas. La toqué despacio, dedos recorriendo su ombligo, bajando al monte de Venus cubierto de un tanga negro empapado. Olía a excitación pura, ese aroma almizclado que te enloquece.

No mames, esta morra es fuego puro, pensé, mientras ella me desabrochaba la playera, uñas raspando mi pecho velludo. Me besó el cuello, mordisqueando suave, y bajó la mano a mi pantalón. "Estás listo para el try", susurró, sacando mi verga tiesa como fierro. La masturbó lento, el tacto de su palma cálida y resbalosa por el precum que ya chorreaba. Gemí, el sonido gutural saliendo de mi garganta mientras el mundo se reducía a su toque.

La recosté en la cama king size, sábanas de algodón egipcio frescas contra su espalda caliente. Empecé el foreplay como un buen programador: explorando cada línea de su cuerpo. Besos en el cuello, lamiendo el hueco de la clavícula donde sudaba salado. Bajé a sus chichis, mamando un pezón mientras pellizcaba el otro. Ella arqueó la espalda, gimiendo "¡Ay, cabrón, qué rico!" Sus manos enredadas en mi pelo, tirando suave.

Deslicé la mano entre sus muslos, tocando su panocha hinchada. Estaba chorreando, labios mayores suaves y resbalosos. Metí un dedo, luego dos, curvándolos para rozar ese punto G que la hizo gritar. "¡Sí, ahí, no pares!" El sonido era húmedo, chapoteante, mezclado con sus jadeos y el crujir de las sábanas. Olía a sexo inminente, a deseo acumulado toda la noche.

Pero ella quería más. Me empujó boca arriba, montándome como amazona. "Ahora mi turno de catch", dijo con picardía. Se agachó, su boca envolviendo mi verga en calor húmedo. La chupó profundo, lengua girando en la cabeza sensible, saliva goteando por los huevos. Sentí las venas pulsando, el placer subiendo como voltaje sobrecargado. Esto es el try perfecto, sin errores, pensé, mientras la veía tragar hasta la garganta, ojos lagrimeando de esfuerzo pero llenos de lujuria.

La tensión crecía, mi cuerpo temblando al borde. La subí, volteándola a cuatro patas. Su culo redondo perfecto, invitándome. "Cógeme ya, haz tu catch", rogó, moviendo las caderas. Me coloqué atrás, verga rozando su entrada mojada. Empujé lento, centímetro a centímetro, sintiendo cómo su coño me apretaba como guante caliente. El estiramiento era exquisito, paredes internas masajeándome.

Empecé a bombear, primero suave, luego más duro. Piel contra piel, palmadas resonando en la habitación. Sudábamos, el olor a sexo y perfume empapando el aire. Ella empujaba hacia atrás, clavándome más profundo. "¡Más fuerte, pendejo, rómpeme!" gritaba, voz quebrada por el placer. Agarré sus caderas, dedos hundiéndose en carne suave, mientras mi pelvis chocaba contra su culo.

El clímax se acercaba como un loop infinito rompiéndose. Sentí sus paredes contrayéndose, ordeñándome. "¡Me vengo, me vengo!" aulló ella, cuerpo convulsionando, jugos chorreando por mis bolas. Eso me llevó al límite: un rugido salió de mí, verga hinchándose al eyacular chorros calientes dentro de ella. El placer era cegador, pulsos interminables, hasta que colapsamos exhaustos.

Nos quedamos abrazados, piel pegajosa de sudor enfriándose. Su cabeza en mi pecho, escuchando mi corazón calmándose. "Entonces, ¿que es try catch? Es esto, ¿verdad? Intentar y atrapar el orgasmo perfecto", murmuró risueña, besándome el hombro.

Reí bajito, acariciando su pelo revuelto. "Exacto, nena. Un try catch exitoso." La noche se extendió en caricias perezosas, el sabor de su piel en mi lengua, el eco de gemidos en mis oídos. Sabía que esto no era el fin, solo el commit de la primera versión. Mañana, más código, más placer.

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