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Harry Potter El Trio de Oro Ardiente

6783 palabras

Harry Potter El Trio de Oro Ardiente

Harry Potter caminaba por los pasillos empedrados del viejo castillo reconstruido, el aire cargado con el aroma dulce de las antorchas mágicas que chisporroteaban suavemente. Habían pasado años desde la batalla final, y ahora, con veintiocho años, él, Ron y Hermione formaban Harry Potter el trio de oro, inseparables como siempre, pero con un fuego nuevo latiendo bajo la piel. La invitación a esa reunión privada en las ruinas encantadas de Hogwarts había sido idea de Hermione, "para reconectar", dijo ella en su carta. Harry sentía el pulso acelerado solo de pensarlo, el corazón martilleando como un basilisco enjaulado.

Entró a la sala secreta que habían descubierto de niños, ahora transformada en un nido acogedor con alfombras persas flotantes y velas que flotaban como luciérnagas. Ron ya estaba ahí, recargado contra la chimenea, su cabello rojo revuelto, camisa entreabierta dejando ver el pecho velludo y bronceado por horas de quidditch postguerra. "¡Wey, Harry! ¡Al fin llegas, neta que tardaste!", soltó Ron con esa risa ronca que hacía vibrar el aire. Hermione apareció de una cortina de humo perfumado a vainilla, su vestido negro ceñido acentuando curvas que Harry había ignorado por años, pero ya no. Sus ojos castaños brillaban con picardía. "El trio de oro completo", murmuró ella, su voz un ronroneo que erizó la piel de Harry.

Se sentaron en un sofá mullido que parecía abrazarlos, compartiendo butterbeer que calentaba las gargantas y aflojaba las lenguas. Harry inhaló el olor terroso de Ron, mezclado con sudor fresco, y el floral de Hermione que lo mareaba. La charla fluyó: recuerdos de aventuras, risas sobre pendejadas pasadas. Pero la tensión crecía, miradas que se demoraban en labios, en cuellos expuestos. Harry sintió un cosquilleo en la entrepierna, su verga endureciéndose bajo los pantalones.

¿Qué chingados pasa conmigo? Son mis mejores amigos, pero los quiero devorar
, pensó, el calor subiendo por su espinazo.

El fuego crepitaba, lanzando sombras danzantes sobre sus cuerpos. Ron se inclinó para servir más bebida, su brazo rozando el de Harry, piel contra piel, un toque eléctrico que hizo que Harry jadeara bajito. Hermione lo notó, su mano posándose en el muslo de Harry, suave como pluma de fénix. "Harry, siempre has sido el elegido... ¿para esto también?", susurró ella, el aliento cálido contra su oreja. Ron rio, pero sus ojos azules ardían. "Neta, wey, desde la batalla he soñado con esto. Somos el trio de oro, ¿no? Juntos en todo".

La primera caricia fue tentativa: Hermione trazó círculos en la pierna de Harry, subiendo despacio, mientras Ron observaba, lamiéndose los labios. Harry giró la cabeza y capturó la boca de Ron en un beso torpe al principio, barbas rozando, lenguas chocando con sabor a butterbeer y deseo reprimido. Sabe a hogar y a pecado, pensó Harry, el corazón latiéndole en la polla. Hermione se unió, besando el cuello de Harry, sus dientes mordisqueando suave, enviando ondas de placer por su columna.

Las ropas cayeron como hojas en otoño mágico. La camisa de Ron voló primero, revelando pectorales firmes, pezones rosados endurecidos. Harry los lamió, saboreando el salado de la piel, mientras Ron gemía "¡Órale, carnal!". Hermione se despojó del vestido, sus tetas plenas saltando libres, pezones oscuros pidiendo atención. Harry las succionó con hambre, el olor almizclado de su excitación llenando el aire, mientras ella arqueaba la espalda, gimiendo "¡Ay, Harry, qué rico!". Ron se arrodilló, bajando los pantalones de Harry, liberando la verga gruesa y venosa que saltó erecta, goteando precúm.

"Mírala, qué chingona", gruñó Ron, envolviéndola con la mano callosa, masturbándola lento. El roce áspero era delicioso, Harry empujando caderas, el sonido húmedo de piel contra piel mezclándose con jadeos. Hermione se posicionó a horcajadas sobre el rostro de Harry, su panocha depilada rozando labios, jugos calientes goteando en su boca. Él lamió ávido, lengua hurgando el clítoris hinchado, sabor ácido-dulce como hidromiel prohibida. Ella cabalgó su cara, tetas rebotando, gritando "¡Sí, wey, chúpame así!".

La intensidad escaló. Ron chupó la verga de Harry, garganta profunda, saliva chorreando por los huevos. Harry sintió bolas contrayéndose, pero se contuvo, queriendo más. Cambiaron posiciones: Hermione de rodillas, mamando la polla de Ron mientras Harry la penetraba por detrás, su concha resbaladiza tragándolo entero. ¡Qué apretada, neta que es perfecta!, rugió Harry en su mente, embistiendo con ritmo, nalgas chocando con palmadas sonoras. Ron metía dedos en el culo de Hermione, ella chillando de placer "¡Más, pendejos, fóllenme duro!". El sudor perlaba cuerpos, olor a sexo crudo invadiendo la sala, velas parpadeando al compás de sus jadeos.

Harry sacó su verga brillante de jugos y la ofreció a Ron, quien la montó sin dudar, ano lubricado por magia y saliva. "¡Entra despacio, carnal!", pidió Ron, pero pronto rebotaba furioso, verga propia meneándose. Hermione se recostó, abriendo piernas, Harry lamiendo su chocha mientras follaba a Ron. El trio se entrelazaba, manos por todos lados: pellizcos en pezones, caricias en muslos, besos babosos.

Esto es magia de verdad, no varitas ni hechizos, puro fuego en las venas
, divagó Harry, polla palpitando dentro de Ron, calor apretado ordeñándolo.

La tensión llegó al pico. Hermione se corrió primero, chorros calientes salpicando el pecho de Harry, cuerpo convulsionando "¡Me vengo, cabrones!". Ron siguió, semen espeso eyaculando en chorros sobre el vientre de Hermione, gruñendo como dragón. Harry no aguantó, sacando la verga de Ron y explotando entre ellos, leche caliente pintando pieles, pulsos retumbando en oídos. Colapsaron en un enredo sudoroso, respiraciones entrecortadas, corazones galopando al unísono.

El afterglow fue dulce. Ron besó la frente de Harry, "Neta, wey, lo mejor del mundo". Hermione acurrucada, dedos trazando patrones en sus pechos. "Somos Harry Potter el trio de oro, eternos en placer como en amistad", susurró ella. Harry sonrió, inhalando sus esencias mezcladas: sudor, semen, perfume. El fuego crepitaba bajo, velas apagándose solas. En ese momento, el mundo mágico parecía pequeño; solo existían ellos tres, unidos en éxtasis.

Se durmieron así, cuerpos entrelazados, sueños llenos de promesas de más noches ardientes. Al amanecer, el sol filtrándose por grietas encantadas, Harry abrió ojos verdes, sintiendo paz profunda. Habían cruzado la línea, pero era el paso correcto. El trio de oro, ahora de oro puro, forjado en fuego sensual.

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