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Trío PS 1AC 24DC 20

7058 palabras

Trío PS 1AC 24DC 20

El anuncio apareció en la app como un susurro prohibido: "trío ps 1ac 24dc 20". Piscina privada, una chava adicional para la noche más caliente del año. Tú, con el corazón latiéndote a mil, contestaste sin pensarlo dos veces. Neta, ¿quién rechazaría algo así en plena Riviera Maya? Eras Valeria, 28 años, soltera y con ganas de quemar la piel bajo el trópico. El mensaje de ellos llegó rápido: Javier y Laura, pareja abierta, guapos, en un resort de lujo en Playa del Carmen. "Ven a las 8, suite PS1. Consentimiento total, diversión pura". Tu coño se humedeció solo de imaginarlo.

Llegaste puntual, el aire salado del mar Caribe pegándote en la cara, mezclado con el dulzor de las flores de nochebuena que adornaban el lobby. Vestías un vestido negro ceñido que marcaba tus curvas, sin bra, solo un tanga rojo que ya empezaba a estregarse contra tu clítoris hinchado. Javier te recibió en la entrada de la suite, alto, moreno, con una sonrisa pícara que gritaba macho mexicano en su elemento. "¡Qué chida llegada, Valeria! Pásale, Laura ya anda preparando los tequilas". Su voz grave te erizó la piel, y cuando entraste, ahí estaba ella: Laura, rubia teñida, tetas firmes bajo un top suelto, ojos verdes que te devoraban.

¿Esto va en serio? Neta, se ven deliciosos. Mi panocha palpita, huele a sexo en el aire...

La suite era un paraíso: ventanales al mar, luces tenues anaranjadas, y al fondo, la piscina infinita iluminada por focos submarinos que bailaban como estrellas líquidas. Se sentaron en la terraza, tequilas reposados con limón y sal, platicando de todo y nada. Javier contaba anécdotas de sus viajes por la costa, su mano rozando accidentalmente tu muslo. Laura reía, inclinándose para que vieras su escote, su perfume a vainilla invadiendo tus fosas nasales. "Somos bien relajados, wey", dijo ella guiñándote. "Hoy es 24dc20, noche de romper reglas sin pendejadas". Tú asentiste, el tequila quemándote la garganta, calentándote las entrañas. La tensión crecía como la marea: miradas largas, roces que duraban segundos de más, risas cargadas de promesas.

Después de la cena ligera —ceviche fresco que sabía a mar y lima, tacos de cochinita crocantes—, Laura puso música. Cumbia rebajada, ritmos sensuales que hacían vibrar el piso. "¡Baila con nosotros!", te jaló Javier. Tus cuerpos se pegaron en la pista improvisada junto a la piscina. Sentías su verga semi-dura contra tu cadera, dura como concreto bajo los pantalones. Laura se apretó por atrás, sus tetas aplastándose en tu espalda, sus labios rozando tu oreja. "Estás rica, Valeria. ¿Quieres meternos al agua?". El ps del anuncio cobraba vida: piscina side, el agua lamiendo los bordes como lenguas ansiosas.

Te quitaste el vestido sin prisa, quedando en tanga, tus pezones erectos bajo la brisa nocturna. Ellos se desvistieron igual: Javier con un cuerpo esculpido por gym y playa, su verga saltando libre, venosa y gruesa, apuntando al cielo. Laura desnuda era una diosa, panocha depilada brillando ya de jugos. Saltaron al agua primero, chapoteando, salpicándote con gotas tibias que olían a cloro y sal. Tú entraste despacio, el agua envolviéndote las piernas, subiendo hasta acariciar tu concha empapada. El trío ps empezaba.

Siento sus manos por todos lados. Dios, qué rico. No mames, esto es mejor que cualquier porno.

Javier te besó primero, su lengua invadiendo tu boca con sabor a tequila y hombre. Fuerte, dominante pero suave, sus manos amasando tus nalgas bajo el agua. Laura se unió, besándote el cuello, mordisqueando tu lóbulo. "Chúpame las tetas, preciosa", susurró. Tú obedeciste, succionando sus pezones rosados, duros como piedras, mientras Javier metía dedos en tu tanga, frotando tu clítoris en círculos lentos. Gemías contra su piel, el agua chapoteando con cada movimiento, ondas que lamían vuestros cuerpos entrelazados. Olía a sexo húmedo, a sudor mezclado con el océano lejano.

Salieron a la orilla, toallas suaves secándolos a medias. Laura te tumbó en una chaise longue acolchada, abriendo tus piernas. "Mírala qué mojada está, amor", le dijo a Javier, mientras hundía la cara en tu panocha. Su lengua era fuego: lamiendo labios mayores, chupando el clítoris con succiones que te arquearon la espalda. Tú gritabas "¡Sí, así, wey, no pares!", tus manos enredadas en su pelo. Javier se arrodilló frente a ti, ofreciéndote su verga. La tomaste, salada por el agua, gruesa llenándote la boca. La chupabas profunda, garganta relajada, saliva goteando, mientras él gemía ronco: "¡Qué buena mamada, carajo!". El sonido de succión y jadeos llenaba la noche, estrellas testigos arriba.

La intensidad subía. Cambiaron posiciones: tú encima de Laura en 69, tu concha en su boca, la tuya devorando la suya, jugos dulces como miel en tu lengua. Javier se posicionó atrás, frotando su verga en tu entrada. "¿La quieres adentro?", preguntó. "¡Métemela toda, pendejo!", respondiste entre lamidas. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándote deliciosamente. El dolor placer te hizo gritar, su pelvis chocando contra tu culo con palmadas húmedas. Laura gemía bajo ti, vibraciones en tu clítoris. Olías su arousal almizclado, sentías pulsos acelerados, pieles resbalosas de sudor y agua.

Me parte en dos y lo amo. Somos uno, moviéndonos como olas. Neta, este 1ac soy yo, la pieza perfecta.

Escalaron: Javier te penetraba fuerte, bolas golpeando tu clítoris, mientras Laura se sentaba en tu cara, moliendo su panocha contra tu lengua. Tú la lamías frenética, dedos en su culo apretado. Ella se corrió primero, chorro caliente en tu boca, gritando "¡Me vengo, cabrones!". Eso te disparó: tu orgasmo explotó, concha contrayéndose alrededor de la verga de Javier, jugos chorreando. Él resistió, sacándola para que Laura la chupara, luego te la metió a ti de nuevo hasta derramarse dentro, semen caliente llenándote, goteando por tus muslos. Colapsaron los tres, cuerpos temblando, respiraciones entrecortadas, el agua de la piscina lamiendo perezosa la orilla.

En el afterglow, se acurrucaron bajo una sábana ligera, tequilas frescos en mano. Javier te besó la frente: "Fuiste increíble, Valeria. Este trío ps 1ac 24dc 20 queda grabado". Laura acariciaba tu pelo: "Vuelve cuando quieras, corazón. Somos familia ahora". Tú sonreías, el cuerpo adolorido pero satisfecho, piel marcada por mordidas suaves, olor a sexo persistiendo en el aire nocturno. Mirando las luces del resort, pensaste en lo empoderador de soltar todo, de unir cuerpos en puro placer consensual.

24dc20, la Navidad más puta y hermosa. Mañana duele, pero valió cada embestida.

Al amanecer, el sol tiñó la piscina de oro, y tú te fuiste con promesas de más, el eco de gemidos en tus oídos, el sabor de ellos en la piel.

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