Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Ava Devine Trio Inolvidable Ava Devine Trio Inolvidable

Ava Devine Trio Inolvidable

6839 palabras

Ava Devine Trio Inolvidable

Imagina que estás en un antro de lujo en Polanco, México City, con luces neón bailando sobre tu piel sudada y el ritmo de la música electrónica retumbando en tu pecho como un corazón acelerado. El aire huele a tequila añejo mezclado con perfumes caros y un toque de sudor excitado. Tú, un wey común pero con suerte de principiante, tomas un trago de tu cuba libre cuando la ves entrar. Ava Devine, la reina del porno que has visto en tantos videos, caminando con ese cuerpo curvilíneo que parece esculpido para el pecado. Sus tetas enormes rebotan ligeramente bajo un vestido rojo ceñido que deja poco a la imaginación, y su culo redondo se mueve con cada paso como una promesa de placer.

Al lado de ella, Sofia, una morra mexicana de esas que quitan el hipo: piel morena brillante, cabello negro largo hasta la cintura, labios carnosos pintados de rojo fuego y ojos que te miran como si ya supieran todos tus secretos. Son amigas, dice el rumor que corre por el bar, Ava en gira por México y Sofia su guía local. Te pillan mirándolas desde la barra, y en lugar de ignorarte, te sonríen. ¿Qué pedo? piensas, el pulso acelerándose mientras Ava se acerca, su perfume almizclado invadiendo tus sentidos como una droga.

Oye, guapo, ¿nos invitas una copa? —dice Ava con esa voz ronca que has oído en mil escenas, pero ahora es real, vibrando en el aire caliente entre ustedes.

Tú asientes, mudo por un segundo, y pides tres tequilas reposados. Sofia se pega a tu lado, su muslo rozando el tuyo bajo la barra, suave como terciopelo caliente. Hablan de la noche, de cómo México las tiene locas de calor, literal y figurado. Ava menciona un Ava Devine trio que grabó hace años, riendo con picardía:

Pero este va a ser mejor, ¿verdad, Sofi? Con un mexicano de verdad.
El corazón te late a mil, el deseo subiendo como una ola desde tu entrepierna.

La tensión crece con cada shot. Sofia te susurra al oído, su aliento cálido oliendo a limón y tequila: Neta, carnal, nos traes bien calientes. Sus manos recorren tu brazo, uñas largas arañando suavemente, enviando chispas por tu espina. Ava se inclina, sus tetas presionando contra tu pecho, y te besa el cuello, lengua húmeda trazando una línea que sabe a sal y lujuria. Esto no puede estar pasando, piensas, pero tu verga ya está dura como piedra, palpitando contra tus jeans.

Acto uno termina cuando te llevan a la terraza VIP, un rincón privado con vista a la ciudad iluminada. El viento nocturno acaricia tu piel, fresco contra el calor que emana de sus cuerpos pegados al tuyo. Se besan entre ellas primero, para ti, lenguas danzando, gemidos suaves como música. Sofia gime ay, Ava, qué rica, mientras chupan sus tetas mutuamente, pezones duros como balas rosadas. Tú las miras, hipnotizado, el olor a coños húmedos empezando a filtrarse en el aire.

El medio arranca con la escalada. Ava te empuja contra el sofá de cuero, sus manos expertas desabrochando tu cinturón con maestría. —Mira qué chula verga tienes, papi, dice lamiéndose los labios, mientras Sofia se arrodilla a su lado. Sientes sus bocas al unísono: Ava tragándosela hasta la garganta, gargantas profundas que te hacen ver estrellas, saliva chorreando por tus bolas. Sofia lame las bolas, lengua juguetona, succionando con fuerza mientras Ava bombea con la cabeza, pelo negro cayendo como cascada. El sonido es obsceno: glug glug húmedo, gemidos ahogados, tu respiración jadeante. Hueles su excitación, ese aroma almizclado de hembras en celo, mezclado con el cuero del sofá y el humo distante de la ciudad.

Pero no paran ahí. Te levantan, te quitan la ropa, y Sofia se sube a horcajadas sobre tu cara, su concha depilada goteando jugos calientes sobre tu boca. —Come, wey, come mi panocha, ordena con voz ronca, y tú obedeces, lengua hundida en sus labios hinchados, saboreando su dulzor salado, clítoris endurecido palpitando contra tu nariz. Ava cabalga tu verga meanwhile, su coño apretado y experimentado envolviéndote como un guante de terciopelo mojado. Sientes cada vena de su interior contrayéndose, ordeñándote, mientras sus tetas rebotan en tu cara cuando Sofia se inclina para besarlas.

La intensidad sube. Cambian posiciones: tú de perrito con Sofia, verga embistiendo su culo moreno, nalgas abofeteándose contra tu pubis con plaf plaf rítmicos. Ava debajo de ella, lamiendo donde se unen, lengua en tu verga y bolas, luego en el ano de Sofia.

¡Sí, cabrones, fóllanme así! ¡Qué chido!
grita Sofia, su voz quebrándose en orgasmos que la hacen temblar, jugos salpicando tu pecho. Tú luchas por no correrte, el sudor chorreando por tu espalda, músculos tensos, el placer psicológico tan intenso como el físico: Esto es mi fantasía viva, un Ava Devine trio pero mejor, con sabor mexicano.

Internamente, dudas un segundo: ¿Y si es demasiado? ¿Si no estoy a la altura? Pero ellas te empoderan, Ava susurrando —Eres un semental, mi amor, dánoselo todo, y Sofia apretando su coño alrededor de ti como un vicio. El conflicto se disuelve en éxtasis compartido; besos profundos, manos entrelazadas, miradas que dicen esto es nuestro. Escalan a un frenesí: Ava en cuatro, tú detrás, Sofia con un strapon que saca de quién sabe dónde, follándote el culo suavemente mientras tú la penetras. Sensaciones dobles: plenitud en tu verga, presión deliciosa atrás, gemidos triples resonando en la noche.

El clímax llega como una tormenta. Primero Sofia, arqueándose, gritando ¡Me vengo, pinche verga rica!, chorros calientes empapando las sábanas que trajeron del cuarto. Ava sigue, su coño convulsionando, ordeñándote hasta el límite: —Córrete adentro, papi, lléname. Tú explotas, chorros potentes inundándola, placer cegador, visión borrosa, cuerpo temblando como hoja. Colapsan sobre ti, pieles pegajosas de sudor y fluidos, respiraciones entrecortadas sincronizadas.

En el afterglow, yacen enredados en la terraza, ciudad brillando abajo como testigo. Ava acaricia tu pecho, Sofia tu pelo, besos suaves post-orgasmo. —Esto fue épico, mejor que cualquier video, dice Ava, y tú sientes un orgullo profundo, empoderado. Sofia ríe: —Vuelve cuando quieras, carnal, para otro round. El aire fresco enfría sus cuerpos calientes, olor a sexo persistiendo como recuerdo. Reflexionas en silencio:

Una noche que cambia todo, un lazo invisible forjado en placer mutuo.
Se visten lento, promesas de más, pero esta vez basta. Sales al amanecer, piernas flojas, alma llena, sabiendo que viviste el Ava Devine trio definitivo.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.