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El Trio de Cantantes Ardiente

6523 palabras

El Trio de Cantantes Ardiente

Javier entró al bar de la colonia Roma en la Ciudad de México, con el pulso acelerado por la promesa de una noche inolvidable. El lugar estaba a reventar, lleno de luces tenues y un humo ligero que olía a tabaco y tequila reposado. En el escenario, el trio de cantantes que todos esperaban: Ana, Luisa y Carla. Tres morenas despampanantes, con vestidos ceñidos que dejaban poco a la imaginación, sus voces roncas entonando rancheras sensuales que erizaban la piel. Ana, la líder, con curvas de infarto y ojos negros que perforaban el alma; Luisa, la más juguetona, con labios carnosos y un tatuaje que asomaba en su escote; Carla, la misteriosa, de piel canela y movimientos felinos que hipnotizaban.

Me senté en la barra, pedí un caballito de José Cuervo y las observé. ¿Cómo chingados tres chavas así terminan cantando en un antro como este? pensé, mientras el sudor les perlaba el cuello bajo las luces rojas. Sus armonías se enredaban como caricias, hablando de amores prohibidos y noches de pasión. Cada nota vibraba en mi pecho, y sentí mi verga endurecerse solo con ver cómo Ana lamía el micrófono, provocadora. Luisa me guiñó un ojo desde el escenario, y Carla sonrió con esa promesa de pecado. El público enloquecía, pero yo sabía que algo especial flotaba en el aire, un olor a jazmín y deseo que me envolvía.

Estas pinches diosas van a ser mi perdición esta noche, me dije, tragando saliva.

El show terminó con aplausos ensordecedores. Ellas bajaron del escenario, sudadas y radiantes, aceptando tragos de los fans. Para mi sorpresa, Ana se acercó a la barra, su perfume invadiendo mi espacio. ¿Qué onda, guapo? ¿Te gustó el show? dijo con voz aterciopelada, rozando mi brazo con sus dedos calientes.

Chingón, carnal. Ustedes tres son puro fuego, respondí, tratando de sonar cool aunque mi corazón latía como tamborazo.

Luisa y Carla se unieron, riendo. Ven con nosotras al backstage, pendejo. Vamos a platicar, soltó Luisa, jalándome del brazo. No lo pensé dos veces. El pasillo olía a sudor fresco y maquillaje, y entramos a un cuartito con sofás gastados y una botella de mezcal abierta.

Allí empezó todo. Nos sentamos en círculo, pasando el mezcal. Ana contó cómo formaron el trio de cantantes hace dos años, buscando libertad en la música y en la vida. Luisa confesó que adoraba los tríos no solo en el escenario, y Carla, con una mirada ardiente, rozó mi muslo con su pie descalzo. Esto no es casualidad, pensé, sintiendo el calor subir por mi entrepierna. El mezcal quemaba la garganta, pero sus risas y toques inocentes quemaban más.

La tensión creció gradual. Ana se acercó primero, sus labios rozando mi oreja. ¿Sabes cantar, Javier? murmuró, mientras Luisa me besaba el cuello, su lengua tibia dejando un rastro húmedo que olía a menta. Carla observaba, mordiéndose el labio, hasta que se unió, sus manos explorando mi pecho bajo la camisa. ¡Ay, wey, estás bien puesto! exclamó Luisa, palpando mi erección a través del pantalón.

Mi mente era un torbellino. Estas tres me van a comer vivo, y qué chido. Les quité los vestidos con manos temblorosas, revelando lencería negra que contrastaba con su piel morena. Ana gemía bajito al sentir mis dedos en sus pechos firmes, tetas perfectas con pezones duros como piedras. El cuarto se llenó de jadeos, el sonido de telas rasgando y piel contra piel. Olía a excitación, a panocha mojada y verga palpitante.

Luisa se arrodilló primero, desabrochándome el cinturón. Mmm, qué rica verga, dijo, lamiendo la punta con lengua experta. El sabor salado de mi pre-semen en su boca me hizo arquear la espalda. Ana y Carla se besaban entre sí, sus lenguas enredadas, mientras yo metía dedos en la Carla, sintiendo su calor húmedo apretarme. ¡Más adentro, cabrón! rogó ella, sus caderas moviéndose al ritmo de mis caricias.

Nunca había sentido algo tan intenso, tres cuerpos sincronizados como en sus canciones.

Escalamos al sofá. Ana se montó en mi cara, su coño depilado rozando mis labios. Saboreé su néctar dulce y salado, chupando su clítoris hinchado mientras ella se mecía, gimiendo rancheras pervertidas. Luisa cabalgaba mi verga, su panocha apretada tragándomela entera, el slap-slap de carne resonando. Carla se frotaba contra mi mano, sus jugos chorreando por mi brazo. El sudor nos unía, piel resbaladiza, pulsos acelerados latiendo al unísono.

Intercambiamos posiciones como en un baile coreografiado. Carla ahora en mi polla, rebotando con fuerza, sus nalgas chocando contra mis muslos en un ritmo frenético. ¡Sí, así, fóllame duro! gritaba, mientras Ana y Luisa lamían mis huevos, sus lenguas duelando por cada centímetro. Sentí el orgasmo construyéndose, una ola de placer que me nublaba la vista. Olía a sexo puro, a mezcal derramado y pasión desatada. Mis pensamientos eran fragmentos: Esto es el paraíso, güeyes.

Ana exigió su turno, poniéndose a cuatro. La penetré desde atrás, agarrando sus caderas anchas, mientras Luisa y Carla se turnaban lamiendo donde nos uníamos. ¡Qué chingón el trio! bromeé entre jadeos, y ellas rieron, el sonido vibrando en sus cuerpos. Carla metió un dedo en mi culo, masajeando mi próstata, y perdí el control. Explosé dentro de Ana, chorros calientes llenándola, mientras ella se corría gritando, su coño contrayéndose como un vicio.

No paramos. Luisa se corrió en mi boca, su squirt salpicándome la cara, sabor almizclado y adictivo. Carla eyaculó en mis dedos, temblando como hoja. Nos derrumbamos en un enredo de miembros, respiraciones entrecortadas, piel pegajosa de sudor y fluidos. El cuarto giraba, pero el afterglow era perfecto: besos suaves, caricias perezosas, risas compartidas.

Eres el mejor público que hemos tenido, susurró Ana, acurrucada en mi pecho, su corazón latiendo contra el mío.

Luisa trazaba círculos en mi abdomen. Vuelve al próximo show, ¿va?

Carla sonrió. El trio de cantantes siempre necesita un cuarto miembro.

Salí de ahí cambiado, con el sabor de ellas en la piel y el alma encendida para siempre.

La noche terminó con promesas de más, pero esa primera vez con el trio fue legendaria, un fuego que aún arde en mis recuerdos más calientes.

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