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Try Hard Amante

6495 palabras

Try Hard Amante

Estás en un bar chido de la Condesa, con luces tenues que bailan sobre las botellas de mezcal y el olor a limón quemado flotando en el aire. La música electrónica suave retumba en tu pecho, y tú, con ese vestido negro ajustado que resalta tus curvas, tomas un sorbo de tu margarita. Neta, la noche pinta para algo bueno. Ahí lo ves: un morro alto, de ojos cafés intensos, camisa blanca entreabierta mostrando un pecho torneado. Se acerca con una sonrisa confiada, pero notas que está try hard para impresionar. "Órale, güera, ¿vienes seguido por acá?", dice con voz grave, ofreciéndote un trago.

Te ríes, porque su acento norteño es simpático, y platican de todo: de la pinche tráfico de la Roma, de tacos al pastor que extrañas en la Ciudad, de cómo él es DJ en fiestas privadas. Se llama Alex, y aunque try hard con sus chistes, hay algo en su mirada que te calienta por dentro. Sientes el roce accidental de su mano en tu muslo cuando se inclina para oírte mejor sobre el ruido. El pulso se te acelera, el calor sube por tu piel, y piensas:

Este wey quiere algo, y yo también, carajo.
Terminan el trago y él te invita a su depa, que está cerca, en una torre con vista al skyline. "¿Vamos a continuar la fiesta allá?", pregunta, y tú asientes, el deseo picando como chile en la lengua.

En el elevador, el aire se carga de tensión. Sus dedos rozan tu cintura, y tú sientes el calor de su cuerpo pegado al tuyo. Huele a colonia fresca con un toque de sudor masculino, ese aroma que te pone cardíaca. Llegan al penthouse: minimalista, con ventanales enormes mostrando las luces de la ciudad, y un colchón king size esperándolos. Él pone música suave, reggaetón lento, y te ofrece un vino tinto que sabe a cerezas maduras. Se sientan en el sofá de cuero, que cruje bajo su peso, y él try hard otra vez: te masajea los hombros, sus pulgares firmes deshaciendo nudos que ni sabías que tenías.

"Relájate, mami", murmura cerca de tu oreja, su aliento cálido erizando tu piel. Tú cierras los ojos, sintiendo cómo sus manos bajan por tu espalda, rozando la curva de tus nalgas. El corazón te late fuerte, un tambor en el pecho, y respondes girándote para besarlo. Sus labios son suaves al principio, probando, pero pronto se vuelven hambrientos, lenguas enredándose con sabor a vino y deseo. Gimes bajito cuando su mano se cuela bajo tu vestido, dedos ásperos explorando tu piel húmeda.

Pinche try hard, pero qué bien se siente esto.

Te levantas, tirando el vestido al piso con un sonido suave, quedando en lencería de encaje rojo que hace que sus ojos se oscurezcan. Él se quita la camisa rápido, revelando abdominales marcados y un vello que te invita a tocar. Lo empujas al colchón, y te subes encima, sintiendo su verga dura presionando contra tu panocha a través de la tela. "Quiero verte try hard para mí", le dices juguetona, y él ríe, manos en tus tetas, pellizcando pezones que se endurecen al instante. El roce es eléctrico, chispas subiendo por tu espina.

Él voltea las tornas, poniéndote boca arriba con gentileza. Baja besos por tu cuello, mordisqueando suave, dejando rastros húmedos que enfrían al aire. Llega a tus pechos, chupando un pezón mientras masajea el otro, y tú arqueas la espalda, gimiendo su nombre. "Alex... sí, así". Su boca sigue bajando, lengua trazando líneas de fuego por tu vientre, hasta llegar a tus bragas. Las arrastra lento, el aire fresco besando tu sexo mojado. Huele a ti, a excitación pura, almizcle dulce que lo enloquece.

Se hincó entre tus piernas, ojos fijos en los tuyos mientras lame tu clítoris con la punta de la lengua, suave al inicio, círculos lentos que te hacen jadear. Sientes cada roce como olas, el calor acumulándose en tu bajo vientre. Él try hard, metiendo un dedo, luego dos, curvándolos para tocar ese punto que te hace ver estrellas. "Estás tan rica, güera", gruñe, vibración contra tu piel sensible. Tus caderas se mueven solas, empujando contra su boca, el sonido húmedo de succión llenando la habitación junto a tus gemidos crecientes. El sudor perla tu frente, el colchón hundiéndose bajo tus uñas clavadas.

Pero no quieres que termine ahí. Lo jalas arriba, quitándole el pantalón. Su verga salta libre, gruesa y venosa, goteando precum que brilla bajo la luz de la luna filtrada por el vidrio. La agarras, piel aterciopelada sobre acero, y la mamas despacio, saboreando el salado en tu lengua. Él gime ronco, manos en tu pelo, pero te deja el control. "Joder, qué chido", jadea. Lo chupas hondo, garganta relajada, sintiendo cómo palpita. Él tiembla, try hard para no venirse ya.

Te subes de nuevo, frotando tu humedad contra él, lubricándolo. "Cójeme ya", exiges, y él obedece, guiándote mientras te hundes en su longitud. Llenándote por completo, estirándote delicioso. Gritas al sentirlo todo, paredes internas apretándolo. Empiezas a moverte, lento al principio, sintiendo cada centímetro deslizándose. El slap de piel contra piel, el olor a sexo impregnando el aire, sus manos en tus caderas guiando el ritmo.

Él se incorpora, sentándote en su regazo, tetas rebotando contra su pecho. Besos fieros, dientes chocando, mientras bombea arriba, golpeando profundo. Tú clavas uñas en su espalda, dejando marcas rojas, el dolor mezclándose con placer.

Este pendejo try hard me va a hacer correrme como nunca.
El clímax se acerca, tensión coiling como resorte. Cambian posición: él atrás, perrito, mano en tu clítoris frotando mientras embiste fuerte. Cada thrust envía ondas de placer, tu voz rompiéndose en gritos. "¡Sí, cabrón, más duro!"

Lo sientes hincharse, y explota primero, chorros calientes llenándote, trigger para tu propio orgasmo. Olas rompen, visión borrosa, cuerpo convulsionando alrededor de él. Gritas, piernas temblando, jugos mezclándose en un desastre húmedo. Colapsan juntos, sudorosos, respiraciones entrecortadas. Él te abraza, besos suaves en tu sien, el corazón latiéndole contra tu mejilla.

Después, yacen enredados, la ciudad zumbando afuera. Él acaricia tu pelo, riendo bajito. "Neta, try hard valió la pena, ¿no?". Tú sonríes, saboreando el afterglow, músculos laxos y alma satisfecha.

Este wey no es solo try hard, es adictivo.
Se quedan así, planeando el amanecer con café y más rondas, el deseo latiendo aún bajo la piel calmada.

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