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Intenté Traducir Su Deseo

6504 palabras

Intenté Traducir Su Deseo

La noche en la Condesa estaba viva, con el bullicio de las calles empedradas y el aroma a tacos al pastor flotando en el aire. Yo, un wey de veintiocho tacos que curro como traductor freelance, andaba tomando un mezcal en un bar chido con luces tenues y música electrónica suave. Ahí la vi: Emma, una gringa de California con pelo rubio ondulado cayéndole hasta los hombros, ojos azules que brillaban como el mar de Puerto Vallarta y un cuerpo que neta hacía que mi verga se pusiera en alerta. Vestía un vestido negro ajustado que marcaba sus chichis firmes y su culo redondo, perfecto para agarrar.

Nos miramos, sonreímos. Me acerqué con mi mejor spanglish. "Hola, ¿qué onda? You look amazing", le dije, sintiendo el calor subiéndome por el cuello. Ella se rió, su voz ronca y sexy con ese acento yankee. "Gracias, guapo. Mi español es... how do you say? Malo". Neta, su boca pintada de rojo me tenía clavado. Pedimos otro trago, y para comunicarnos mejor, saqué mi cel. Abrí Google Translate. Escribí I tried to say you're the hottest girl here, y la app lo soltó en español perfecto. Ella soltó una carcajada, su mano rozando mi brazo, enviando chispas por mi piel.

La plática fluyó entre risas y errores graciosos. Le conté de mi vida en el DF, de las caminatas por Reforma y los tacos de suadero que me chiflan. Ella habló de las playas de California, pero sus ojos decían otra cosa: deseo puro.

¿Y si esta noche no necesito palabras? Solo cuerpos hablando
, pensé, mientras su perfume a vainilla me envolvía como una niebla caliente. La invité a mi depa, que está cerca, en un edificio nice con balcón. "Sí, let's go", dijo, mordiéndose el labio. El taxi fue eterno, su muslo pegado al mío, el roce de su piel suave contra mis jeans haciendo que mi pulso se acelerara.

Llegamos a mi depa, luces bajas, vista a las luces de la ciudad parpadeando como estrellas. Le serví un tequila reposado, el cristal frío en mis manos contrastando con el fuego en mi entrepierna. Nos sentamos en el sofá de piel, y de nuevo el cel: escribí I tried traducción con esto, pero prefiero tu boca. La app lo tradujo torpe: Intenté traducción. Nos cagamos de risa, ella se acercó, su aliento cálido en mi oreja. "No need app. I want you". Sus labios rozaron los míos, suaves como pétalos mojados, sabor a tequila y menta fresca.

El beso empezó lento, explorando, su lengua danzando con la mía en un ritmo que me erizaba la piel. Mis manos subieron por su espalda, sintiendo la curva de su espinazo bajo el vestido, el calor de su cuerpo filtrándose a través de la tela. Ella gimió bajito, un sonido ronco que vibró en mi pecho, haciendo que mi verga se endureciera como piedra. "Desnúdate para mí", le susurré, y aunque no entendió del todo, mis ojos se lo tradujeron. Se paró, el vestido resbalando por sus hombros, revelando chichis perfectas, pezones rosados ya duros como caramelos. Olía a ella, a sudor dulce mezclado con su esencia femenina, un aroma que me volvía loco.

La jalé hacia mí, mi boca capturando un pezón, chupándolo con hambre. Su piel sabía salada, tibia, y ella arqueó la espalda, clavando las uñas en mi nuca. "Oh fuck, yes", jadeó, su voz temblorosa. Mis dedos bajaron por su panza plana, hasta su tanga húmeda. Neta, estaba empapada, el calor de su panocha irradiando contra mi palma. La froté despacio, círculos suaves sobre el encaje, sintiendo su clítoris hincharse. Ella empujó contra mi mano, respirando agitada, el sonido de su excitación llenando la habitación como una sinfonía sucia.

Esto es mejor que cualquier traducción, su cuerpo me dice todo
, pensé, mientras la recostaba en el sofá. Le quité la tanga, su coñito depilado brillando con jugos, rosado e invitador. Me arrodillé, inhalando su olor almizclado, puro sexo. Mi lengua la lamió de abajo arriba, saboreando su dulzor ácido, como mango maduro. Emma gritó, sus caderas buckeando contra mi cara, manos enredadas en mi pelo. "Más, por favor... don't stop". Chupé su clítoris, metiendo dos dedos dentro, curvándolos para golpear ese punto que la hacía temblar. Su cuerpo se tensó, muslos apretando mi cabeza, y explotó en un orgasmo que la dejó jadeante, jugos corriendo por mi barbilla.

Me paré, quitándome la playera, jeans y bóxers. Mi verga saltó libre, dura y venosa, goteando pre-semen. Ella la miró con hambre, lamiéndose los labios. "Big... quiero eso". Se arrodilló, su boca caliente envolviéndome, lengua girando alrededor de la cabeza, succionando con fuerza. Sentí su garganta apretándome, el sonido húmedo de su mamada resonando, saliva chorreando por mis bolas. Agarré su pelo, follando su boca despacio, el placer subiendo como lava por mi espina.

La cargué a la cama, su cuerpo ligero y flexible en mis brazos. La puse a cuatro patas, admirando su culo alzado, panocha abierta y lista. Me puse condón –siempre seguro, wey–, y la penetré de un empujón lento. "¡Ay, cabrón!", gritó ella en su spanglish, pero empujó hacia atrás, queriendo más. Su interior era fuego líquido, apretándome como un guante caliente y mojado. Embestí fuerte, piel contra piel cacheteando, sus gemidos mezclados con mis gruñidos. Sudor nos cubría, goteando, el olor a sexo saturando el aire. Le jalé el pelo, azoté su culo suave, dejando marcas rojas que ella pedía con la mirada.

Cambié posiciones, ella encima, cabalgándome como amazona. Sus chichis rebotando, pezones rozando mi pecho, uñas arañando mi torso. "Fuck me hard", rogaba, y yo embestía desde abajo, sintiendo su clítoris frotarse contra mí. El clímax nos alcanzó juntos: ella convulsionando, panocha ordeñándome, yo explotando dentro del condón, oleadas de placer cegándome. Gritos ahogados, cuerpos temblando, el mundo reduciéndose a ese pulso compartido.

Caímos exhaustos, enredados en sábanas revueltas, su cabeza en mi pecho, escuchando mi corazón galopante calmarse. El aire olía a nosotros, a semen y jugos mezclados con su vainilla. La besé la frente, ella sonrió perezosa. "No need traducción anymore", murmuró. Reí bajito.

Neta, las palabras sobran cuando los cuerpos se entienden perfectos
. Amaneció con café y chilaquiles, promesas de más noches sin apps, solo piel y deseo puro. Esa noche, intenté traducir su deseo... y lo logré con cada roce.

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