La Alien del Trying Human Comic Probando Placeres Humanos
El sol pegaba recio en el tianguis de la Lagunilla, con ese olor a elotes asados y tacos al pastor que te hace la boca agua. Tú, una chava de veinticinco tacos bien puestas, con tu falda corta y blusa escotada que deja ver justo lo necesario, rebuscabas entre pilas de cómics viejos en un puesto cochino pero lleno de tesoros. Ahí lo viste: Trying Human Comic, una edición rara, con portada de una alienígena de piel plateada y curvas de infarto, mirando a un humano con ojos hambrientos. "Órale, ¿qué pedo con este?", pensaste, mientras el vendedor te decía "Es gringo, pero pirata, carnala, trae cada cosa que te vas a mojar nomás de hojearlo". Pagaste tus cien varos y te lo echaste a la bolsa, con el corazón latiéndote un poco más rápido.
Llegaste a tu depa en la Roma, un lugarcito chiquito pero con vista al Parque México. Te aventaste en la cama, con el ventilador zumbando y el ruido de los coches allá abajo. Abriste el Trying Human Comic y te perdiste en sus páginas. Era la historia de Rose, una alienígena que bajaba a la Tierra tratando de entender qué chingados son las emociones humanas, y el wey que la ayudaba era probando con ella todo tipo de placeres carnales. Dibujos detallados: sus tetas perfectas apretadas contra un pecho humano, lenguas enredadas, vergas duras deslizándose en coños húmedos. Sentiste un calor subiéndote por el vientre, tus pezones endureciéndose contra la blusa.
¿Y si yo fuera ella? Intentando ser humana a través de un buen metimiento...Tus dedos bajaron solitos a tu panocha, ya empapada, rozando el clítoris con círculos lentos mientras imaginabas esas escenas. Gemiste bajito, el olor a tu propia excitación llenando la habitación, pero no llegaste al clímax. Querías más, algo real.
Esa noche, en un foro de cómics mexicanos en Reddit, postaste: "Alguien más leyó el Trying Human Comic? Esa Rose me dejó con las calzones mojados, ¿quién se anima a roleplay?". Las respuestas llovieron, pero una te pegó: Alex, un morro de treinta, fotógrafo freelance, fan acérrimo. "Neta, ese cómic es oro puro. Vivo en la Condesa, ¿café mañana pa platicar de Rose 'trying human'?". Te lateó. Quedaron en un café hipster, con aroma a café de chiapas y croissants calientitos. Ahí estaba él, alto, moreno, con barba de tres días y ojos que te desnudaban sin pena. Platicaron horas: del Trying Human Comic, de cómo Rose aprende a sentir con el cuerpo, de deseos reprimidos. Su rodilla rozó la tuya bajo la mesa, un toque eléctrico que te hizo apretar los muslos. "Me late que roleemos eso en mi depa, aquí cerquita. Tú eres Rose, yo te enseño a ser humana. ¿Le entras?", te dijo con voz ronca, su mano en tu muslo ya subiendo. Sí, pendeja, le entras, pensaste. "Órale, wey, pero hazme volar como en el cómic".
El depa de Alex en Polanco era la neta: luces tenues, música chill en Spotify, olor a incienso y su colonia que te mareaba de lujuria. Se besaron en la puerta, sus labios calientes y urgentes contra los tuyos, lengua invadiendo tu boca con sabor a cappuccino y deseo puro.
Esto es lo que Rose sentía: piel humana ardiendo, pulsos acelerados latiendo al unísono.Te quitó la blusa despacio, besando tu cuello, chupando tus tetas hasta que jadeaste, los pezones duros como piedritas bajo su lengua áspera. "Eres mi alien del Trying Human Comic, probando cada centímetro de humanidad", murmuró, mientras sus manos bajaban tu falda y calzones, exponiendo tu concha hinchada y brillante de jugos.
Te llevó a la cama king size, sábanas de algodón egipcio suaves como caricia. Tú, en rol, le dijiste con voz exótica: "Enséñame, humano, qué es este fuego en mi interior". Él sonrió pendejo, se desnudó revelando un cuerpo atlético, verga gruesa y venosa ya parada como bandera, goteando precum. Te abrió las piernas, besó tus muslos internos, inhalando tu aroma almizclado. Su lengua llegó al clítoris, lamiendo lento al principio, círculos que te hicieron arquear la espalda, gemidos escapando como "¡Ay, wey, qué rico!". El sonido húmedo de su boca devorando tu panocha, el slap-slap de su lengua, te volvía loca. Metió dos dedos gruesos, curvándolos contra tu punto G, mientras chupaba fuerte. Tus caderas se movían solas, el sudor perlando tu piel, mezclándose con su saliva.
Neta, esto es ser humana: explotar de placer, no control.
Pero querías más, como Rose en el cómic. Lo jalaste arriba, besando su pecho salado, bajando a su verga. La tomaste en la mano, piel aterciopelada sobre acero, venas palpitando. Lamiste la cabeza, sabor salado y masculino inundando tu lengua, luego te la metiste hasta la garganta, gimiendo con él. "¡Pinche diosa, trágatela toda!", gruñó, sus manos en tu pelo guiándote sin forzar. El olor de su excitación, mezcla de sudor y feromonas, te tenía poseída. Te subiste encima, frotando tu concha empapada contra su pija, lubricándola. "Ahora, trying human de verdad", susurraste, y bajaste despacio, centímetro a centímetro, su verga estirándote deliciosamente, llenándote hasta el fondo. El estirón ardiente, el roce perfecto contra tus paredes internas, te sacó un grito: "¡Carajo, qué grande!".
Cabalgaste lento al inicio, sintiendo cada vena, cada embestida rozando tu clítoris interno. Sus manos amasando tus nalgas, un dedo rozando tu ano juguetón, enviando chispas. Aceleraste, tetas rebotando, pieles chocando con palmadas húmedas, jadeos sincronizados. "¡Más duro, humano, hazme sentir!", rogabas, y él volteó posiciones, misionero intenso. Piernas sobre sus hombros, verga apisonando profundo, bolas golpeando tu culo. El cuarto olía a sexo puro: jugos, sudor, lujuria. Tus uñas en su espalda, dejando marcas rojas, su boca en tus tetas mordiendo suave. La tensión crecía, coño apretándose como puño alrededor de su pija, orgasmos acercándose como ola. "¡Me vengo, Rose, córrete conmigo!", rugió, y explotó: chorros calientes inundándote, tu concha convulsionando, milking cada gota, placer cegador recorriendo nervios como rayos. Gritaste, temblando, lágrimas de éxtasis en ojos.
Desenredados, jadeando, pieles pegajosas de sudor y fluidos. Te abrazó, besos tiernos en frente, olor a semen y concha mezclados en sábanas revueltas.
Esto era el Trying Human Comic hecho carne: conexión más allá de cuerpos, almas tocándose en clímax."Neta, fuiste la mejor Rose del mundo", murmuró él, riendo bajito. Tú, sonriendo, pensaste en lo empoderada que te sentías, dueña de tu placer, humana al cien. Se quedaron así, charlando del cómic, planes para más "lecciones", con su mano aún acariciando tu muslo. El sol se colaba por cortinas, prometiendo más aventuras, pero ese momento, puro afterglow, era perfecto. Ya no eras solo lectora; habías vivido el trying human de verdad.