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El Trio Japones que Enciende la Noche

7304 palabras

El Trio Japones que Enciende la Noche

Estás en Playa del Carmen, wey, en uno de esos resorts de lujo donde el mar Caribe lame la arena blanca como si fuera la piel de una morra en celo. El sol se ha puesto hace rato, pero el aire sigue cargado de sal y calor, ese que te hace sudar hasta el alma. Tú, un chavo de veintiocho pirulos de la CDMX, viniste a desconectarte del pedo del tráfico y las juntas eternas. Neta, solo querías birlas frías y tal vez ligar con alguna turista.

En el bar de la piscina, con luces neón que bailan sobre el agua, las ves llegar. Dos japonesas, neta impresionantes: Sayuri y Yumi. Sayuri es alta para ser nipona, con cabello negro lacio hasta la cintura, ojos almendrados que brillan como obsidiana pulida, y un vestido rojo ceñido que marca sus chichis firmes y su culo redondo. Yumi es más petite, con pelo corto teñido de rojo fuego, labios carnosos pintados de gloss brillante, y un top diminuto que deja ver su ombligo piercingado. Huelen a coco y jazmín, un perfume que te pega directo en la verga.

Se sientan a tu lado, piden sake en shots, y de volada platican contigo en un español chido con acento sexy. "¡Hola guapo! Somos de Tokio, aquí de vacaciones. ¿Quieres unirte a nosotras?" dice Sayuri, rozando tu brazo con sus uñas largas. Su piel es suave como seda, tibia al toque. Tú sientes el pulso acelerarse, el corazón latiéndote en los huevos. Neta, ¿esto está pasando? Piensas, mientras Yumi te guiña y lame el borde de su vaso, dejando un rastro húmedo que imaginas en tu pija.

La plática fluye: ellas estudiaron en México un semestre, aman los tacos al pastor y el reggaetón. Ríen con tus chistes pendejos, y de repente Sayuri suelta: "Oye, ¿has oído de un trio japones? Es como un sueño nuestro, tres cuerpos en armonía, como en las novelas eróticas de Tokio." Yumi asiente, mordiéndose el labio. "Nosotras dos y un hombre fuerte como tú. ¿Te animas, carnal?" El deseo te quema por dentro, un fuego que sube desde el estómago hasta la garganta. Aceptas, claro que sí, con la verga ya medio parada bajo los shorts.

¿Y si es un sueño? ¿Y si mañana despierto solo en mi catre? No mames, esto es real, sus manos en mis muslos lo confirman.

Suben a tu suite, el elevador huele a su aroma mezclado con el tuyo de sudor fresco. La puerta se cierra y Yumi te besa primero, sus labios suaves y dulces como ramen con miel, lengua juguetona explorando tu boca. Sayuri se pega por atrás, sus chichis aplastándose contra tu espalda, manos bajando a masajearte los huevos por encima de la tela. Gimes bajito, el sonido ahogado por el beso. Sus respiraciones jadeantes llenan el cuarto, el aire se espesa con olor a excitación, ese almizcle femenino que te vuelve loco.

Las llevas a la cama king size, con sábanas de algodón egipcio que crujen suaves. Te quitas la playera, revelando tu torso marcado por gym, y ellas aplauden como fans en concierto. "¡Qué rico, papi!" grita Yumi, quitándose el top. Sus tetas son perfectas, pezoncitos duros como balines, piel de porcelana con un tatuaje de dragón en el costado. Sayuri se desabrocha el vestido lento, sensual, dejando caer la tela como cascada roja. Su concha depilada brilla ya húmeda, labios rosados hinchados de ganas.

Tú te bajas los shorts, la verga salta libre, gruesa y venosa, goteando precum. Ellas jadean. Yumi se arrodilla primero, lamiendo la cabeza con lengua experta, sabor salado que la hace gemir. "Mmm, sabe a mar," murmura. Sayuri se une, chupando los huevos, sus labios calientes envolviéndolos mientras Yumi traga hondo, garganta apretada como guante. El sonido de succiones húmedas, slurp slurp, te hace temblar. Tus manos enredadas en su pelo, tirando suave, guiándolas. El placer sube en oleadas, pulsos en la punta que amenazan con explotar ya.

Pero las detienes, wey, quieres durar. Las tumbas en la cama, boca arriba, piernas abiertas como invitación. Besas a Sayuri el cuello, saboreando su sudor salado, bajando a morder sus pezones, duros y sensibles. Ella arquea la espalda, gimiendo en japonés mezclado con español: "¡Ah, sí, chupa más!" Tus dedos exploran su chochita, resbaladiza de jugos, clítoris hinchado que masajeas en círculos. Huele a mar y deseo, ese olor que te empapa la cara cuando bajas la lengua.

Yumi no se queda atrás, se trepa a tu espalda, restregando su concha mojada contra tu espinazo, manos pellizcándote el culo. "Fóllame ya, pero primero hazla venir," susurra al oído, aliento caliente. Lamés a Sayuri con hambre, lengua plana lamiendo largo, chupando el clítoris como tamalito. Ella tiembla, caderas buckeando, y explota en grito ahogado, jugos inundándote la boca, dulce-amarga delicia.


Ahora el medio acto, la tensión sube como volcán. Cambian posiciones: tú de rodillas en el centro, Sayuri enfrente montándote la cara, Yumi atrás lamiéndote el culo y huevos. Su lengua en tu ano, juguetona, te hace gruñir de placer prohibido. Sayuri cabalga tu boca, chochita frotándose, mientras pellizca sus propias tetas. El cuarto apesta a sexo, sudor goteando, pieles chocando con palmadas suaves.

"Es hora del trio japones completo," dice Yumi, empujándote boca arriba. Sayuri se empala en tu verga, lenta, centímetro a centímetro, su interior apretado como virgen, caliente y aterciopelado. Gime fuerte, "¡Tan grande, me llena!" Yumi se sube encima, chochita en tu cara otra vez, mientras besa a Sayuri, lenguas danzando visible. Tú embistes arriba, verga hundiéndose profunda, bolas golpeando su culo. El ritmo acelera, pieles cacheteando, gemidos en trío armónico.

Internalizas el pedo:

Esto es el cielo, wey. Dos diosas niponas usándome como quieren, pero yo las domino. Sus paredes apretándome, sus jugos en mi piel, sus alaridos en mis oídos. No aguanto más.

Cambian: Yumi ahora en tu pija, rebotando salvaje, tetas saltando hipnóticas. Sayuri lame donde se unen, lengua en tu verga y clítoris de Yumi. El placer es overload, nervios en fuego. Sudor chorrea, sábanas empapadas, olor a semen inminente mezclado con sus esencias.

La intensidad peaks: tú de pie, Sayuri en brazos contra la pared, verga martillando su concha mientras Yumi lame tus huevos desde abajo. Ella grita orgasmos múltiples, cuerpo convulsionando. Yumi se masturba viendo, dedos volando en su chochita.


El final explota. Las pones de rodillas, verga en mano, ellas boca abierta, lenguas fuera. "Córrete con nosotras," suplican. Tú estallas, chorros calientes pintando sus caras, tetas, gargantas tragando ansiosas. Gimen, lamiéndose mutuo el semen, sabor compartido. Tú colapsas en la cama, ellas acurrucadas a tus lados, pieles pegajosas, respiraciones calmándose.

El afterglow es puro: besos suaves, caricias perezosas. Sayuri susurra "El mejor trio japones ever," Yumi ríe, "Vuelve a Tokio con nosotras algún día." Tú sonríes, exhausto, satisfecho. El mar ruge afuera, testigo de la noche. Mañana será otro día, pero esta memoria quema eterno, un fuego que enciende sueños húmedos por venir.

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