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Videos Gratis Trios que Despiertan la Pasión Prohibida

Estaba sola en mi depa de la Roma, con el calor de la noche de México City pegándome en la piel como una caricia insistente. El ventilador zumbaba pendejo en el techo, moviendo el aire caliente que olía a tacos de la esquina y a mi propio sudor mezclado con loción de vainilla. Neta, me sentía cachonda sin razón, el cuerpo pidiendo algo que no llegaba. Agarré mi laptop, la abrí en la cama deshecha, y empecé a navegar. "Videos gratis trios", tecleé en el buscador, curiosa como wey que prueba un chile nuevo. Los thumbnails saltaron: cuerpos entrelazados, miradas de puro fuego, tetas rebotando, vergas duras entrando y saliendo. Elegí uno, le di play.

La pantalla se llenó de gemidos roncos, una morra güera mamando una mientras otro la cogía por atrás. El sonido de piel contra piel me erizó la piel, el chapoteo húmedo retumbando en mis oídos. Sentí mi panocha humedecerse, el calor subiendo por mis muslos.

¿Y si yo probara eso? Javier y Lupe, mis carnales de toda la vida, siempre bromeando con tríos. ¿Sería chido de verdad?
Cerré los ojos, imaginándome en medio, tocada por dos pares de manos ansiosas. Mi mano bajó sola, rozando mi clítoris hinchado a través del shortcito. Respiraba agitada, el corazón latiéndome como tamborazo en fiesta.

Apagué la laptop de un manotazo. No mames, tenía que hacer algo real. Marqué a Javier primero, mi compa del gym, alto, moreno, con esa sonrisa pícara que me moja sin querer.

"¿Qué onda, Ana? ¿Ya extrañas mi cara de pendejo?" contestó riendo, su voz grave vibrando en mi oído.

"Ven pa'cá wey, Lupe también. Tengo algo chingón que ver. Videos gratis trios, neta que me prendieron."

Se hizo el silencio, luego una carcajada. "Órale, carnala. Llegamos en media hora. Prepara chelas."

Me levanté de un brinco, el piso fresco bajo mis pies descalzos. Corrí a la cocina, saqué coronas del refri, el vidrio helado sudando como yo. Me miré en el espejo del baño: pelo revuelto, labios carnosos mordidos, pezones duros marcando la blusa ligera. Me quité el short, quedé en tanguita y top, oliendo mi propia excitación almizclada.

Esto va a estar cabrón
, pensé, el pulso acelerado.

La puerta sonó, abrí y ahí estaban: Javier con su camiseta ajustada mostrando músculos sudados del día, Lupe con falda corta, piernas largas y tatuajes asomando, su perfume floral invadiendo el aire. Nos abrazamos, cuerpos rozándose más de lo normal, electricidad chispeando.

"Muéstranos esos videos gratis trios, pinche viciosa", dijo Lupe sentándose en la cama, jalándome a su lado. Javier se dejó caer atrás, su mano rozando mi muslo accidentalmente. O accidental.

Encendí la laptop, puse el mismo video. La güera gemía alto, "¡Sí, cógeme más duro!", mientras el vato la penetraba. Lupe se recargó en mí, su aliento caliente en mi cuello. "Mira esas nalgas, wey. Qué rico se ve."

Javier gruñó, acomodándose la verga que ya se notaba tiesa bajo el pantalón. "Neta, Ana, ¿por qué nos llamaste? ¿Quieres que hagamos lo mismo?" Su mano subió por mi pierna, dedos ásperos rozando mi piel suave, enviando ondas de calor directo a mi centro.

Me volteé, besé a Lupe primero. Sus labios suaves, lengua juguetona probando mi boca con sabor a menta. Javier nos vio, ojos oscuros de deseo, y se acercó. Sus labios capturaron los míos, barba raspando mi barbilla, manos grandes amasando mis tetas. Olía a hombre, a sudor limpio y colonia barata. Gemí en su boca, la panocha chorreando.

Esto es mejor que cualquier video gratis trios
, pensé mientras Lupe bajaba mi top, chupando mi pezón derecho, lengua girando como tornado. Javier metió mano en mi tanga, dedos hundiéndose en mi humedad. "Estás empapada, carnala. Tan rica."

Nos quitamos la ropa a tirones, pieles desnudas chocando. Lupe era suave, curvas perfectas, pechos firmes con piercings plateados. Javier, verga gruesa venosa, palpitando lista. Me acosté, ellos a los lados. Lupe besaba mi cuello, mordisqueando, mientras Javier lamía mi ombligo bajando lento. El aire se llenó de nuestros jadeos, olor a sexo crudo, panochas mojadas y verga preeyaculando.

"Déjenme probarlos", susurré ronca. Lupe se sentó en mi cara, su concha rosada goteando en mi lengua. Sabía salado dulce, jugos resbalando por mi barbilla. Lamí su clítoris, chupando fuerte, ella gimió vibrando contra mí. Javier abrió mis piernas, lengua metiéndose en mí, lamiendo mis labios hinchados, nariz rozando mi pubis depilado. Ploc ploc, sorbiendo mi néctar, dedos curvándose dentro tocando mi punto G. Me arqueé, caderas moviéndose solas.

Cambiaron. Javier se puso de rodillas, verga en mi boca. La mamé ansiosa, lengua rodeando el glande salado, venas pulsando en mi paladar. Lupe se agachó entre mis piernas, dedos y lengua trabajando mi clítoris hinchado. "¡Ay, wey, qué rico mamas!", gruñó Javier, follando mi boca suave. El cuarto olía a saliva, jugos, sudor mezclado.

La tensión crecía, cuerpos temblando. "Quiero que me cojan los dos", pedí, voz ahogada. Javier se recostó, yo monté su verga, sintiéndola estirarme llena, paredes apretando su grosor caliente. Lupe se paró sobre su cara, él lamiéndola mientras yo cabalgaba, tetas rebotando, sudor chorreando por mi espalda. Luego Lupe bajó, besándome mientras frotaba su clítoris contra mi nalga, dedos en mi ano lubricado con mis jugos.

No aguanto más, voy a venirme como perra en calor
. Javier me clavaba duro desde abajo, huevos golpeando mi culo. Lupe metió un dedo en mi culo, otro en mi concha junto a la verga, estirándome delicioso. Grité, orgasmo explotando, paredes convulsionando ordeñando su pija, jugos salpicando.

Javier volteó, me puso a cuatro, cogiéndome como animal, manos en mis caderas magullando. Lupe debajo, lamiendo mi clítoris y sus huevos. "¡Sí, pendejos, así!", chillé. Él gruñó, verga hinchándose, corriéndose dentro profundo, semen caliente llenándome, goteando por mis muslos.

Lupe me jaló a su concha, la comí hasta que tembló, viniéndose en mi boca, sabor intenso. Javier nos miró, verga chorreando resucitando. Nos turnamos: yo y Lupe mamándolo juntas, lenguas entrelazadas en su glande, tragando su segunda leche espesa.

Caímos exhaustos, cuerpos enredados, pieles pegajosas de sudor y fluidos. El ventilador seguía zumbando, ahora fresco contra nuestra fiebre. Javier besó mi frente, Lupe acurrucada en mi pecho. "Mejor que cualquier video gratis trios, ¿verdad?", murmuró ella riendo bajito.

Sonreí, el cuerpo laxo, satisfecho.

Esto no fue un sueño de pantalla, fue real, nuestro
. Afuera, la ciudad bullía indiferente, pero adentro, la pasión ardía quieta, prometiendo más noches así. Nos quedamos así, respirando sincronizados, el olor a sexo lingering en el aire como promesa cumplida.

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