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App Trios Deseos en Tres

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App Trios Deseos en Tres

Tú estás recostada en el sofá de tu depa en la Condesa, con el ventilador zumbando perezosamente contra el calor pegajoso de la noche mexicana. Es viernes, wey, y el tedio te come viva. Scrolleas el Insta sin chiste, hasta que un anuncio te salta: App Trios, la neta para tríos calientes y sin compromisos. "¿Por qué no?", piensas, con el corazón latiéndote un poquito más rápido. Descargas la app, creas un perfil con una foto tuya en bikini de la playa en Cancún, curvas al aire, sonrisa pícara. "Busco aventura con pareja liberal", escribes. Minutos después, un match: Ana y Luis, de Polanco. Ella, morena de ojos verdes, curvas de infarto; él, alto, tatuado, mirada de lobo juguetón. Chatean:

"Órale, guapa, ¿vienes al bar La Perla esta noche? Vamos a conocernos de verdad."
Sientes un cosquilleo en el estómago, el aroma de tu perfume vainilla mezclándose con el sudor ligero de anticipación. Te arreglas rápido: falda corta negra, top escotado, labios rojos como chile piquín.

Llegas al bar, luces neón parpadeando, reggaetón retumbando en el pecho como un tambor africano. El humo de cigarros y tequilas caros impregna el aire. Los ves en una mesa al fondo: Ana con un vestido rojo que abraza sus chichis perfectas, Luis con camisa entreabierta mostrando pectorales duros. Te acercas, sonrisa nerviosa.

"¡Ey, qué onda! Soy [tu nombre], la de la app."
Se levantan, Ana te da un abrazo que huele a jazmín y deseo, sus tetas rozando las tuyas. Luis te besa la mejilla, su barba raspando tu piel suave, mandíbula fuerte. Se sientan, shots de tequila con limón y sal. Hablan de todo: trabajos en startups, viajes a Tulum, fantasías. Neta, la química está cañona, piensas, mientras Ana roza tu muslo bajo la mesa, un toque eléctrico que te eriza la piel. Luis cuenta chistes pendejos, riendo con esa voz grave que vibra en tu coño. Bailan los tres, cuerpos pegados en la pista. Sientes el calor de Ana contra tu espalda, sus caderas moviéndose al ritmo de "Despacito", manos de Luis en tu cintura, bajando despacio, rozando tu culo firme. El sudor perla tu cuello, salado en tus labios cuando te lo lames.
"¿Vamos a mi hotel? Está cerca", susurra Ana al oído, aliento caliente con toques de menta.
Dices que sí, el pulso acelerado, bragas ya húmedas.

En el elevador del hotel, silencio cargado. Ana te besa primero, labios suaves, lengua juguetona explorando tu boca, sabor a tequila dulce. Luis observa, ojos oscuros ardiendo, luego se une, besándote el cuello, dientes mordisqueando suave. Tus rodillas flaquean, manos temblorosas en sus cinturas. La puerta se abre, entran al cuarto: cama king size, luces tenues, aroma a sábanas frescas y velas de vainilla. Se desnudan lento, como ritual. Ana se quita el vestido, chichis grandes con pezones oscuros duros como piedras; Luis, verga gruesa ya semierecta, venosa, capuchón brillando. Tú te desabrochas el top, falda cayendo, tanguita empapada pegada a tu panocha hinchada. Qué chingón se siente esto, empoderada, deseada, monólogo interno mientras Ana te empuja a la cama, besos bajando por tu pecho, lamiendo tus tetas, chupando pezones hasta que gimes bajito, "¡Ay, cabrón, qué rico!"

El medio acto sube la temperatura como volcán en erupción. Luis se arrodilla entre tus piernas, inhalando tu aroma almizclado de excitación, mujer en celo. Su lengua roza tu clítoris a través de la tela, luego la arranca con dientes juguetones.

"Estás chorreando, preciosa", gruñe, voz ronca.
Ana se sienta en tu cara, panocha rosada, labios carnosos abiertos, jugos chorreando en tu boca. La saboreas, salada dulce, lengua metida profundo mientras ella gime "¡Sí, wey, chúpame así!". Tus caderas se arquean cuando Luis mete dos dedos en tu coño apretado, curvándolos contra tu punto G, pulgar en el clítoris frotando círculos. Sonidos húmedos, slap-slap de dedos follando, gemidos ahogados, pieles chocando sudorosas. Cambian: tú chupas la verga de Luis, enorme en tu boca, venas pulsando contra tu lengua, bolas pesadas lamiéndolas, salado pre-semen. Ana lame tu culo desde atrás, dedo entrando suave, lubricado con su saliva. El placer dobla, triples ondas de éxtasis, piensas, el cuarto oliendo a sexo puro, pitos, conchas, sudor. Te ponen en cuatro: Luis te coge lento primero, verga abriéndote centímetro a centímetro, llenándote hasta el fondo, "¡Qué apretada, neta!". Ana debajo, lamiendo donde se unen, clítoris tuyo y bolas de él. Gimes fuerte, órale, me voy a venir.

La tensión crece, cuerpos entrelazados como serpientes. Cambias posiciones: tú encima de Ana en 69, chupándose mutuamente, tetas rozando, mientras Luis te penetra por atrás, alternando coño y ano con tu permiso jadeante.

"¿Te late el culo, guapa?" "¡Sí, pendejo, métela toda!"
Ritmo acelera, pieles rojas de nalgadas juguetonas, mordidas en hombros, uñas arañando espaldas. Sientes el orgasmo building, vientre contrayéndose, coño palpitando alrededor de su verga. Ana grita primero, temblores en su chochita contra tu lengua. Luis sale, te voltea, verga en tu mano mientras Ana te come el clítoris. Eyacula chorros calientes en tus tetas, semen espeso blanco, oliendo a macho. Tú explotas segundos después, ¡Me vengo, cabrones!, jugos squirtando en la boca de Ana, cuerpo convulsionando, visión borrosa, estrellas en los ojos.

El final es afterglow puro, abrazados en la cama revuelta, sábanas húmedas pegadas a pieles. Sudor enfría lento, corazones latiendo al unísono. Ana acaricia tu pelo,

"Fue épico, carnala. App Trios la neta."
Luis trae agua fría, besos suaves en frentes. Hablan bajito de repetir, risas pendejas recordando momentos. Tú sientes empoderamiento total, yo controlo mi placer, sin ataduras. Amanecer filtra por cortinas, aroma a café del room service. Se despiden con promesas de más noches locas, tú sales al sol mexicano, piernas flojas pero alma llena, sonrisa de oreja a oreja. App Trios abrió puertas, y qué chido se siente volar así.

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