Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo El Meme Trying Not To Laugh Que Nos Puso Calientes El Meme Trying Not To Laugh Que Nos Puso Calientes

El Meme Trying Not To Laugh Que Nos Puso Calientes

7080 palabras

El Meme Trying Not To Laugh Que Nos Puso Calientes

Estabas recostado en la cama de mi depa en la Condesa, con el pinche celular en la mano, riéndote como pendejo de unos memes que acabábamos de encontrar en TikTok. Era una noche de esas tranquilas, de viernes después del jale, con unas chelas frías en la mesa de noche y el olor a tacos de suadero flotando todavía del delivery que pedimos. Yo me acurruqué a tu lado, mi cabeza en tu pecho, sintiendo el calor de tu piel a través de la playera delgada que traías puesta. Neta, qué chido estar así contigo, wey, pensé, mientras mi mano jugaba distraída con el botón de tu jeans.

"Mira este, carnala", dijiste, mostrándome la pantalla. Era el clásico trying not to laugh meme, uno de esos challenges donde un vato hace caras raras tratando de no soltar la carcajada, con fondos de gatos locos y fails épicos. Te reíste primero, un carcajeo ronco que me hizo cosquillas en el estómago. "A ver si aguantas sin reírte", me retaste, pasándome el teléfono. El reto estaba servido: ver el video completo sin partirte el hocico.

Yo lo intenté, mordiéndome el labio inferior, pero esa mierda era demasiado buena. Tus ojos fijos en mí, brillantes de picardía, no ayudaban. Sentí tu aliento cálido en mi oreja cuando te acercaste, susurrando: "

¿Vas a aguantar, o qué?
" Mi cuerpo se tensó, no solo por el meme, sino por la forma en que tu mano se deslizó por mi muslo, subiendo despacito. El sonido del video, esas risas contenidas y explosiones de hilaridad, se mezclaba con mi respiración que empezaba a acelerarse. Olía a tu colonia, esa de madera y cítricos que siempre me pone, y el leve sudor de la noche calurosa de la ciudad.

Perdí el reto al segundo intento. Solté una risa ahogada, y tú aprovechaste para hacerme cosquillas en las costillas. "Pendeja, perdiste", dijiste riendo, mientras yo me retorcía debajo de ti, mi falda subiéndose por los muslos. Pero en vez de solo reír, algo cambió. Tus dedos se detuvieron en mi piel desnuda, trazando círculos lentos, y de pronto el trying not to laugh meme se convirtió en un trying not to moan. Mis pezones se endurecieron bajo la blusa, rozando la tela, y un calor líquido se acumuló entre mis piernas. ¿Qué chingados? Esto no era parte del juego, pensé, pero mi cuerpo ya respondía, arqueándose hacia ti.

Te quedaste quieto un segundo, mirándome con esos ojos cafés intensos, el pecho subiendo y bajando rápido. "Ahora yo", murmuraste, y me pasaste el celular de nuevo, pero esta vez tus manos estaban en mi cintura, apretando suave. El video seguía rodando, caras contorsionadas tratando de no reírse, pero yo ya no lo veía. Solo sentía tu verga endureciéndose contra mi cadera, el bulto presionando a través del jeans. Mi boca se secó, saliva espesa de anticipación, y lamí mis labios sin querer. El aire se cargó de ese olor almizclado, mezcla de nuestra piel excitada y el leve aroma a chile de los tacos.

El reto escaló. Cada vez que uno reía, el otro cobraba con un toque más íntimo. Te cosquilleé el cuello, y tú gemiste bajito, fingiendo aguantar la risa pero fallando. Tus manos subieron por mi espalda, desabrochando mi bra de un jalón experto. Mis tetas saltaron libres, pezones duros como piedras, y el roce del aire fresco me erizó la piel. "

Inténtalo ahora, sin reírte
", te desafié, reproduciendo el meme otra vez mientras me sentaba a horcajadas sobre ti. Tu risa se quebró en un jadeo cuando presioné mi panocha húmeda contra tu erección, moviéndome despacio, sintiendo la fricción deliciosa a través de la tela.

El trying not to laugh meme rodaba en loop, pero ya éramos nosotros los que conteníamos todo: risas, gemidos, impulsos. Tu piel ardía bajo mis palmas, músculos tensos como cuerdas, y el sudor perlaba tu frente, goteando salado cuando lo besé. Saboreé ese gusto a hombre, a ti, mientras mis caderas giraban en círculos lentos. "Chíngame, no pares", susurraste ronco, tus manos amasando mis nalgas, dedos hundiéndose en la carne suave. El sonido de nuestras respiraciones jadeantes ahogaba el video, pulsos latiendo al unísono, rápidos como tambores en una fiesta de pueblo.

Perdimos el control al mismo tiempo. Te volteé bocarriba, arrancándote la playera con urgencia, exponiendo tu torso moreno, marcado por horas en el gym. Mi lengua trazó el camino de tus abdominales, bajando hasta el botón del jeans. Lo abrí con dientes, liberando tu verga gruesa, venosa, palpitando al aire. Olía a sexo puro, ese aroma terroso y adictivo que me hace agua la boca. La lamí desde la base, saboreando la piel salada, pre-semen dulce en la punta. Tú gemiste fuerte, manos enredadas en mi pelo, pero seguías murmurando: "

Trying not to laugh... pero neta, me vas a matar
". Reí bajito contra tu piel, vibraciones que te hicieron arquearte.

Me subí encima, guiando tu verga a mi entrada resbaladiza. Entraste de un empujón lento, centímetro a centímetro, estirándome deliciosamente. Dios, qué grande se siente siempre, pensé, mientras mi interior se contraía alrededor de ti, jugos chorreando por tus bolas. Empecé a cabalgar, tetas rebotando, uñas clavándose en tu pecho. El meme seguía sonando de fondo, risas absurdas contrastando con nuestros gemidos guturales. Sudor nos unía, piel contra piel resbalosa, el slap-slap de carne chocando llenando la habitación. Tus caderas subían a encontrarme, profundo, golpeando ese punto que me hace ver estrellas.

La tensión crecía como tormenta en el DF, truenos de placer retumbando en mi vientre. Tus manos en mis caderas, guiándome más rápido, más duro. "¡Sí, así, cabrón!", grité, perdida en el ritmo. Sentí tus bolas tensándose, tu verga hinchándose dentro de mí. Mi clítoris rozaba tu pubis con cada bajada, chispas de éxtasis disparándose. El olor a sexo era espeso, embriagador, mezclado con nuestro sudor y el leve perfume de mi crema corporal de vainilla. Tus ojos clavados en los míos, vulnerables, hambrientos: "

No aguanto más, mi amor
".

Explotamos juntos. Mi orgasmo me sacudió como terremoto, paredes internas ordeñando tu verga, chorros calientes mojando tus muslos. Tú rugiste, bombeando semen espeso, llenándome hasta rebosar. Gemí tu nombre, cuerpo convulsionando, pulsos martilleando en oídos y coño. Caí sobre tu pecho, jadeando, risas burbujeando entre besos salados. El celular se apagó solo, el trying not to laugh meme olvidado en silencio.

Nos quedamos así, enredados, piel pegajosa enfriándose despacio. Tu mano acariciaba mi espalda, trazando lazy figures eights. "El mejor reto de mi vida", murmuraste, besando mi sien. Sonreí contra tu cuello, sintiendo el latido calmado de tu corazón. Afuera, la ciudad zumbaba con cláxones y risas lejanas, pero aquí, en nuestro mundo, todo era paz y conexión profunda. Neta, contigo todo se vuelve chingón, pensé, mientras el sueño nos envolvía, satisfechos y completos.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.