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Alkaline Trio Tabs en Carne Viva

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Alkaline Trio Tabs en Carne Viva

Estás en el foro de rock alternativo, scrolleando tabs de guitarra como siempre, cuando ves un post que te prende: "Busco tabs precisas de Alkaline Trio, wey, las de 'Radio' y 'Sadie' pa' practicar". Neta, esa morra sabe. Respondes rápido, compartes el link de las Alkaline Trio tabs que bajaste hace rato, las limpias y precisas que tanto te costaron transcribir. Ella te escribe de volada: "¡Chingón, carnal! ¿En DF? Vamos por un café y las imprimo". Órale, piensas, esto pinta bien.

Quedas con ella en un cafecito hipster de la Roma Norte, con aroma a granos tostados y vapor de latte flotando en el aire. Llegas temprano, el sol de la tarde calienta las banquetas, y sientes el pulso de la ciudad latiendo a tu alrededor: cláxones lejanos, risas de meseros, el roce de tu playera contra la piel sudada. De repente, la ves: cabello negro ondulado cayéndole por los hombros, ojos cafés intensos que te clavan como aguja, jeans ajustados que marcan curvas perfectas y una blusa floja que deja imaginar lo que cubre. Se llama Ana, 28 años, tatuajes de notas musicales trepando por sus brazos. "Tú eres el rey de las Alkaline Trio tabs, ¿verdad?", dice con sonrisa pícara, voz ronca como si hubiera fumado un buen bareto, pero neta fresca.

Se sientan en una mesita al fondo, piden cafés negros humeantes. El olor amargo te invade las fosas nasales mientras platican. Le pasas tu laptop, abres las Alkaline Trio tabs, y ella las revisa con dedos ágiles, rozando tu mano accidentalmente. Ese toque eléctrico te recorre el brazo, hace que tu piel se erice. Qué chingaderas, wey, esta morra me prende, piensas, mientras ves cómo sus labios se entreabren al tararear la melodía de "Private Perversions". Hablan de shows en el Vive Latino, de cómo Alkaline Trio les salvó el desmadre emocional en la uni. Su risa es contagiosa, grave y sensual, vibrando en tu pecho como bajo distorsionado.

¿Y si la invito a mi depa? Las tabs están en papel allá, impresas chonchas. Neta, su perfume a vainilla y algo salvaje me tiene mareado.

Acto seguido, se lo sueltas: "Oye, tengo las Alkaline Trio tabs impresas en mi casa, en la Condesa. ¿Rifas ir a tocarlas en mi guitarra?". Ella arquea la ceja, mordiéndose el labio inferior, ese gesto que te hace tragar saliva. "Simón, vamos. Pero avisa si saco mi lado punk", responde guiñando.

El trayecto en Uber es tensión pura. Sus muslos se pegan al tuyo en el asiento trasero, calor irradiando a través de la tela. Hueles su shampoo cítrico mezclado con sudor fresco de la tarde mexicana. Conversan bajito sobre breakdowns en las canciones, pero tus ojos se van a su escote, al subir y bajar de su respiración. Llegan a tu depa, un loft luminoso con vinilos en las paredes y guitarra eléctrica lista en el sofá. Enciendes luces tenues, pones playlist de Alkaline Trio de fondo, bajo volumen para que suene como latido secreto.

Te sientas en el piso, ella agarra la guitarra, rasguea las Alkaline Trio tabs que le das. Sus dedos bailan sobre las cuerdas, produciendo ese sonido crudo, distorsionado que te eriza los vellos de la nuca. El aire se carga de electricidad, olor a madera de la guitarra y su piel calentándose. Te acercas, corriges su mano en un acorde: "Así, mueve el dedo aquí". Su palma contra la tuya, sudorosa, cálida. Levanta la vista, pupilas dilatadas, y ahí está: el deseo puro, como riff que sube de volumen.

El beso llega natural, como crescendo en "Warped". Sus labios suaves, salados por el café, se pegan a los tuyos con hambre contenida. Saboreas su lengua explorando, jugosa y audaz, mientras manos recorren tu espalda, uñas arañando liviano. ¡Puta madre, qué beso!, gritas en tu mente. La recuestas en el sofá, blusa volando por los aires, revelando senos firmes, pezones oscuros endureciéndose al aire fresco. Los besas, lengua girando, sintiendo su textura aterciopelada, el sabor salado de su piel. Ella gime bajito, "Ay, wey, no pares", voz entrecortada, vibrando contra tu boca.

Desabrochas sus jeans, deslizas la mano dentro, encuentras su calor húmedo, calzones empapados. Dedos resbalando en su clítoris hinchado, círculos lentos que la hacen arquearse. Huele a ella ahora, ese aroma almizclado de excitación que inunda la habitación, mezclado con el cuero del sofá. Está chorreando por mí, neta, piensas, mientras ella te baja el pantalón, agarra tu verga dura como acero, palpitante en su puño suave. La masturba despacio, pulgar en la cabeza sensible, pre-semen lubricando.

Su toque me quema, como solo en las Alkaline Trio tabs más cabronas. Quiero enterrarme en ella ya.

Escalada brutal: la volteas boca abajo, jeans y calzones al tobillo, nalga redonda expuesta. Besas su espalda, lengua trazando tatuajes, bajando a la curva de su culo. La abres con manos temblorosas, lengua lamiendo su raja, saboreando jugos dulces y salados. Ella empuja contra tu cara, "¡Chíngame con la lengua, pendejo!", riendo entre gemidos roncos. El piso vibra con su temblor, tus bolas apretadas de anticipación.

Te pones de rodillas, condón listo –siempre seguro, carnal–, y la penetras de un jalón suave. Su coño aprieta como guante caliente, resbaloso envolviéndote entero. Empujas ritmado, piel chocando con palmadas húmedas, sudor goteando de tu frente a su espinazo. Ella voltea la cara, ojos vidriosos: "Más fuerte, cabrón, rómpeme". Aceleras, verga hundiéndose profundo, rozando su punto G, mientras mano libre pellizca su clítoris. Gemidos suben de tono, mezclados con la guitarra olvidada zumbando en eco.

Cambian posiciones, ella encima ahora, cabalgando como diosa punk. Sus senos rebotan hipnóticos, pezones rozando tu pecho peludo. Agarras sus caderas, guiando el vaivén, sintiendo contracciones internas ordeñándote. Sudor perla su piel morena, gotea en tu boca abierta, salado y adictivo. Se siente como volar en un mosh pit, pero íntimo, nuestro. Ella acelera, uñas clavadas en tus hombros, grito ahogado: "¡Me vengo, wey, no pares!". Su coño se aprieta en espasmos, jugos chorreando por tus bolas, temblor sacudiéndola entera.

Tú aguantas heroico, la volteas misionero, piernas en hombros para ir profundo. Empaladas feroces, testículos golpeando su ano, olor a sexo crudo impregnando todo. Sientes el orgasmo subir, bolas contrayéndose: ¡Ya mero!. Ella acaricia tu cara, "Córrete adentro, amor, lléname" –condón aguantando, claro. Explotas en chorros calientes, visión nublándose, gruñido gutural escapando tu garganta. Vacías todo, pulsos interminables, mientras ella besa tu cuello sudado.

Colapsan juntos, enredados en sábanas revueltas –no, en el sofá, piel pegajosa de sudor y fluidos. Respiraciones jadeantes calmándose, corazones tronando al unísono como batería en "Bleeds". Hueles su pelo revuelto, vainilla mezclada con esencia post-sexo. Besos suaves ahora, lenguas perezosas. Las Alkaline Trio tabs nos unieron, pero esto es más que música, reflexionas, mientras ella duerme en tu pecho, dedo trazando tu tatuaje.

Al rato, despiertan riendo, piden tacos de suadero por app –nada como taquito post-sexo en DF. Tocan guitarra otra vez, naked, risas y acordes torpes. Sabes que esto no acaba aquí; las Alkaline Trio tabs fueron el pretexto perfecto para algo eterno, carnal y chingón. La noche mexicana los envuelve, promesa de más desmadres, más carne viva.

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