Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Texto con Tra Tre Tri Tro Tru Caliente Texto con Tra Tre Tri Tro Tru Caliente

Texto con Tra Tre Tri Tro Tru Caliente

6211 palabras

Texto con Tra Tre Tri Tro Tru Caliente

Estaba recostada en mi sofá de la Condesa, con el ventilador zumbando perezosamente contra el bochorno de la tarde mexicana. El sol se colaba por las cortinas, pintando rayas doradas en mi piel morena. Tenía el celular en la mano, scrolleando sin ganas, cuando ¡pum! llegó el mensaje de Javi. Ese wey siempre sabe cómo armarme el desmadre en la cabeza.

Leí el texto: "Texto con tra tre tri tro tru... ¿vienes a desenredarlo conmigo nena?". Neta, me quedé con la boca abierta. ¿Qué pedo con eso? Sonaba como un trabalenguas juguetón, pero en su voz mentalizada, se sentía como una invitación sucia, llena de promesas. Sentí un cosquilleo bajarme por la espalda, directo al entrepierna. Mi chucha se contrajo sola, como si ya supiera lo que venía. Javi y yo éramos puro fuego intermitente: exes que se buscan cada que el cuerpo pide revancha.

Neta, Ana, ¿vas a caer otra vez? Pero carajo, ese texto con tra tre tri tro tru me tiene imaginándolo desnudo, con esa verga dura esperándome.

Le contesté rápido: "Texto con tra tre tri tro tru aceptado wey, ¿dónde y cuándo?". Su respuesta fue un emoji de fuego y la dirección de su depa en Polanco. Me levanté de un brinco, el corazón latiéndome como tamborazo en una fiesta. Me metí a la regadera, el agua caliente cayendo en cascada sobre mis tetas, resbalando por mi panza plana hasta mi monte de Venus. Me enjaboné despacio, imaginando sus manos en lugar de las mías, y sin querer, mis dedos rozaron mi clítoris. Ya valió, me mordí el labio para no gemir alto.

Me vestí con lo que sabía que lo volvería loco: un vestido negro ceñido que marcaba mis curvas, sin bra ni calzón. El escote dejaba ver el borde de mis areolas oscuras. Salí al coche, el tráfico de la Ciudad de México era un desmadre como siempre, pero el calor entre mis muslos me distraía. Olía a mi propia excitación, ese aroma dulce y almizclado que me traicionaba.

Llegué a su edificio, un lugar chido con valet y todo. Subí en el elevador, el espejo reflejando mi cara sonrojada, labios pintados de rojo fuego. Toqué el timbre y ahí estaba él, Javi, con jeans ajustados que no disimulaban su paquete abultado y una playera blanca que se pegaba a sus pectorales. Olía a loción Axe mezclada con su sudor natural, ese olor macho que me hace agua la boca.

"Pásale, reina", dijo con esa sonrisa pícara, jalándome adentro. Cerró la puerta y me acorraló contra la pared del pasillo. Sus labios chocaron con los míos, un beso hambriento, lenguas enredándose como si no hubiera mañana. Sabía a tequila y chicle de menta, sus manos grandes amasando mis nalgas por debajo del vestido.

Acto uno completo, pensé, pero esto apenas empezaba.

Me cargó hasta la recámara, la cama king size con sábanas de algodón egipcio esperándonos. Me tiró suave y se quitó la playera, revelando ese torso tatuado, el águila en el pecho que tanto me gustaba lamer. "Dime qué significa ese texto con tra tre tri tro tru, cabrón", le exigí entre risas, mientras él se bajaba los jeans. Su verga saltó libre, gruesa y venosa, la cabeza ya brillando de precum.

"Es mi forma de decirte que te voy a tratar trepándote por las paredes, tríos de besos, trote en tu cuerpo y trucos sucios hasta que grites", murmuró, trepándose sobre mí. Sus palabras me prendieron más, el aire se llenó de nuestro jadeo. Me quitó el vestido de un tirón, mis tetas rebotando libres, pezones duros como piedras. Los chupó con hambre, mordisqueando suave, enviando descargas eléctricas directo a mi coño empapado.

Su lengua en mis tetas... ay wey, esto es mejor que cualquier texto con tra tre tri tro tru. Quiero que me coma entera.

Bajó despacio, besando mi ombligo, mi pubis recortado. Separé las piernas por instinto, exponiendo mi panocha rosada y húmeda. "Mírate, toda mojada por un mensajito", se burló, pero sus ojos ardían. Metió la cara entre mis muslos, inhalando profundo. "Hueles a miel y pecado, nena". Su lengua plana lamió mi clítoris, círculos lentos, chupando mis labios mayores. Gemí fuerte, mis caderas subiendo solas para follarle la boca. El sonido era obsceno: slurp slurp mezclado con mis "¡Ay Javi, no pares!".

Me corrí rápido, el primer orgasmo explotando como piñata, jugos salpicando su barbilla. Él se relamió, sabor dulce salado en su sonrisa. "Ahora sí, el trote", dijo, poniéndose de rodillas. Lo jalé por el pelo, "Métemela ya, pendejo". Se posicionó, la punta rozando mi entrada resbalosa. Empujó lento, centímetro a centímetro, estirándome delicioso. Sentí cada vena pulsando dentro, llenándome hasta el fondo.

Empezamos un ritmo pausado, sus embestidas profundas haciendo que la cama crujiera. Sudábamos, piel contra piel chapoteando, olor a sexo crudo invadiendo la habitación. Aceleramos, yo arañándole la espalda, él apretándome las caderas. "Más duro, cabrón, rómpeme", le rogaba, y él obedecía, clavándome como bestia. Mis paredes lo ordeñaban, persiguiendo el pico.

Cambié de posición, montándolo como amazona. Sus manos en mis tetas rebotando, yo cabalgando furiosa, mi clítoris frotándose contra su pubis. El slap slap de carne era hipnótico, mis gemidos convirtiéndose en gritos. "Me vengo, Javi, ¡carajo!". Él gruñó, "Yo también, nena, adentro". Nos corrimos juntos, su leche caliente inundándome, pulsos interminables. Colapsé sobre su pecho, corazones galopando al unísono.

Después, en el afterglow, nos quedamos enredados, sábanas revueltas oliendo a nosotros. Él me acariciaba el pelo, yo trazando sus tatuajes con el dedo. "Ese texto con tra tre tri tro tru fue lo mejor que me has mandado", le dije riendo bajito. "Y lo mejor está por venir, mi amor", contestó, besándome la frente.

Salí de ahí con las piernas temblando, pero el alma plena. En el coche, otro mensaje: "Texto con tra tre tri tro tru round 2?". Sonreí. Chido, este wey me tiene atrapada en su juego.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.