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Tríos Bisexuales XNXX Noche de Fuego

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Tríos Bisexuales XNXX Noche de Fuego

La noche en mi depa de la Condesa estaba cargada de ese calor pegajoso de junio en el DF que te hace sudar hasta el alma. Yo, Alex, acababa de llegar de un pinche día eterno en la oficina, y Lupe, mi morra de ojos café que me volvían loco, ya tenía unas chelas frías listas en la mesa del balcón. Llevábamos un año juntos, y aunque la química sexual era brutal, últimamente hablábamos de probar algo nuevo. Algo que nos prendiera de verdad.

"Wey, ¿has visto esos tríos bisexuales xnxx que andan circulando?", me soltó Lupe mientras se recargaba en la barandilla, con su blusita escotada dejando ver el nacimiento de sus chichis perfectas. Su voz tenía ese tono juguetón, como si ya supiera que me iba a poner la verga dura al instante. El olor de su perfume mezclado con el humo de la ciudad me invadió las fosas nasales, y sentí un cosquilleo en el estómago.

¿Tríos bisexuales? Joder, Lupe siempre sabe cómo clavarme la idea en la cabeza. Yo había visto porno de eso, tíos chupándose mientras una morra los montaba, y aunque nunca lo admití, me intrigaba. ¿Y si lo hacíamos real?

Asentí, tragando saliva, y le conté que sí, que me habían llamado la atención. Ella sonrió pícara, se acercó y me plantó un beso que sabía a cerveza y a promesa de desmadre. "Llamemos a Raúl", propuso. Raúl era su cuate de la uni, un morro alto, atlético, con barba bien recortada y una vibe bi que todos sabíamos pero nadie decía. "Es chido, consiente todo y no juzga". Mi pulso se aceleró. ¿Estaba listo para esto? El viento traía el ruido lejano de los coches en Insurgentes, pero en mi mente solo oía el latido de mi corazón.

Media hora después, Raúl llegó con una botella de tequila reposado y esa sonrisa de cabrón que lo hacía irresistible. "Qué onda, carnales", dijo mientras nos abrazaba, su cuerpo firme rozando el mío por un segundo que me dejó sintiendo el calor de su piel a través de la playera. Nos sentamos en el sofá de cuero negro, que crujía con cada movimiento, y empezamos a platicar pendejadas. Lupe en medio, con las piernas cruzadas, su falda subiendo un poco para mostrar esos muslos morenos que me volvían loco.

Las chelas corrían, el tequila picaba en la lengua, y la plática viró rápido a lo sexual. "Yo una vez probé un trío con una pareja en Guadalajara", confesó Raúl, sus ojos brillando bajo la luz tenue de las velas que Lupe había encendido. Olía a vainilla y a anticipación. Lupe se mordió el labio, su mano descansando en mi pierna, subiendo despacio hasta rozar mi paquete que ya estaba hinchándose. "Cuéntanos más", pidió ella, y yo sentí un nudo en la garganta, mezcla de celos y excitación pura.

La tensión crecía como el calor en el aire. Lupe se giró hacia mí y me besó profundo, su lengua danzando con la mía, sabor a sal y tequila. Sus dedos se colaron bajo mi chamarra, arañando mi pecho. Raúl nos miraba, ajustándose discretamente los jeans. "¿Y si lo hacemos?", murmuró ella al separarse, jadeante. Miré a Raúl, que asintió con una mirada que decía estoy puesto. Mi verga palpitaba, dura como piedra. "¿Estás seguro, wey?", le pregunté, y él se rio bajito. "Pinche carnal, si Lupe quiere, yo le entro al quite".

Nos paramos, el sofá crujiendo al liberarse. Lupe nos jaló al cuarto, donde la cama king size nos esperaba con sábanas de algodón egipcio frescas contra el bochorno. Primero, ella se quitó la blusa despacio, revelando sus chichis redondos, pezones oscuros endurecidos por el aire. "Vengan, cabrones", dijo con esa voz ronca mexicana que me deshacía. Yo la besé mientras Raúl le bajaba la falda, sus manos grandes masajeando su culo firme. Sentí su aliento en mi cuello, caliente, y el olor de su colonia varonil mezclándose con el aroma dulce de la excitación de Lupe.

La ropa voló: mi playera, sus jeans. Quedamos en trusa. Lupe se arrodilló entre nosotros, sus manos explorando. Tomó mi verga primero, dura y venosa, y la lamió desde la base hasta la punta, ese calor húmedo que me hizo gemir. "Qué rica tu boca, amor", gruñí. Luego se giró a Raúl, cuya pinga era gruesa, circuncidada, brillando de anticipación. Ella la chupó con ganas, haciendo ruidos obscenos que llenaban el cuarto. Yo observaba, hipnotizado, mi mano en su cabeza guiándola.

Ver a mi morra mamándosela a otro wey... joder, era mejor que cualquier trío bisexual xnxx que hubiera visto. Pero ahora quería más. Quería tocarlo yo.

Raúl me miró, y sin palabras, su mano se estiró a mi verga. Sus dedos callosos la apretaron, masturbándome lento mientras Lupe alternaba entre las dos. El roce era eléctrico, piel contra piel, sudor empezando a perlar nuestros cuerpos. "Sí, carnal, así", jadeé, sorprendiéndome a mí mismo. Lupe rio, excitada. "Los dos son unos vergones".

La escalada fue brutal. Lupe se recostó, abriendo las piernas, su panocha depilada reluciente de jugos. "Cómeme, Alex". Me hundí entre sus muslos, lamiendo su clítoris hinchado, sabor salado y dulce a la vez, sus gemidos como música. Raúl se acercó, besándola profundo, sus bolas rozando mi mejilla. Extendí la lengua, rozando accidentalmente su verga, y en vez de apartarme, la lamí. Él gruñó, profundo, animal. "Chingón", murmuró.

Cambiamos posiciones. Lupe montó mi cara, ahogándome en su humedad mientras yo la devoraba. Raúl la penetró despacio desde atrás, su verga entrando en ella con un sonido chapoteante. Ella gritaba: "¡Ay, cabrón, qué rico!". Yo alcancé la verga de Raúl, masturbándola mientras entraba y salía, sintiendo su grosor, venas pulsantes. El cuarto olía a sexo crudo: sudor, fluidos, testosterona. Nuestros cuerpos chocaban, piel resbaladiza, el colchón rebotando.

"Quiero que me cojan los dos", suplicó Lupe, volteándose. Se puso a cuatro patas, yo detrás, embistiéndola duro, mis huevos golpeando su clítoris. Raúl en su boca, follándole la garganta. Ella babeaba, feliz. Luego, el momento bi puro: Raúl y yo nos besamos sobre su espalda, lenguas chocando, sabor a su coño en mi boca y a su saliva en la suya. "Pinches tríos bisexuales xnxx en vivo", bromeó él entre jadeos, y reímos, rompiendo la tensión con complicidad mexicana.

La intensidad subió. Saqué mi verga de Lupe, lubricada, y la puse en la mano de Raúl. Él la chupó, profundo, garganta experta, mientras yo gemía como loco. Lupe se unió, lamiendo mis bolas. El placer era abrumador: su boca caliente, lengua girando, el sonido de succión. "Me vengo", avisé, y exploté en chorros calientes que ellos compartieron, tragando y besándose con mi semen entre lenguas.

No paramos. Raúl se acostó, Lupe lo cabalgó reversa, su culo rebotando. Yo lamí donde se unían, su verga entrando en ella, sus jugos chorreando. Luego la penetré yo por atrás, doble penetración suave, ella gritando de placer. "¡Sí, sí, lléname!". Raúl y yo nos pajeábamos mutuamente, sincronizados. El clímax llegó en ola: Lupe convulsionando, ordeñándome, Raúl corriéndose dentro de ella con un rugido, semen goteando.

Colapsamos en un enredo de cuerpos sudados, pechos subiendo y bajando. El aire pesado olía a orgasmo cumplido, piel pegajosa. Lupe en medio, besándonos a ambos. "Eso fue el mejor trío bisexual ever", suspiró, riendo. Raúl me guiñó: "Repetimos, carnal?". Yo asentí, exhausto pero pleno.

Quién iba a decir que un video de tríos bisexuales xnxx nos llevaría aquí. No era porno, era nuestra realidad, cruda y chingona.

Nos quedamos así hasta el amanecer, charlando pendejadas, bebiendo agua fría que sabía a victoria. La ciudad despertaba afuera, pero en ese cuarto, habíamos encontrado algo nuevo: placer sin límites, confianza total. Lupe durmió entre nosotros, su respiración calmada como un ronroneo. Y yo supe que esto solo era el principio.

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