Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Nacida Para Intentarlo Delta Goodrem Nacida Para Intentarlo Delta Goodrem

Nacida Para Intentarlo Delta Goodrem

6079 palabras

Nacida Para Intentarlo Delta Goodrem

Estás en un bar chido de Polanco, con las luces neón bailando sobre tu piel morena, el aire cargado de olor a tequila reposado y jazmín fresco de las chicas que pasan. La música retumba suave, y de repente, Delta Goodrem suena en los altavoces: "born to try". Neta, esa rola siempre te pone el alma en vilo, como si te dijera que viniste al mundo pa' lanzarte sin red, pa' probar lo que te quema por dentro. Tú, con tu vestido negro ajustado que marca tus curvas como un sueño húmedo, sientes un cosquilleo en el estómago. Hace rato que no te sueltas, wey, pero esta noche, algo te dice que vas a romperla.

Lo ves entrar: alto, moreno, con esa sonrisa pícara que grita voy por ti. Se llama Alex, te lo dice cuando se acerca a la barra, pidiendo dos tequilas con limón y sal. "Órale, güerita, ¿qué pedo con esa mirada que traes? Pareces lista pa' todo", te suelta con voz grave, ronca como el humo de un puro caro. Su olor te llega primero: colonia cítrica mezclada con sudor fresco, varonil, que te hace morderte el labio. Respondes juguetona: "Simón, carnal, nacida pa' intentarlo, como dice Delta Goodrem". Él ríe, sus ojos cafés clavados en tus chichis, y brindan. El vidrio frío contra tu palma, el líquido ardiente bajando por tu garganta, despertando cada nervio.

¿Y si esta noche no me freno? ¿Y si lo llevo a mi depa y le dejo que me coma entera? Neta, born to try, ¿no?

Acto uno termina cuando sus dedos rozan tu muslo bajo la barra. Es casual, pero no: sube despacio, trazando círculos calientes sobre tu piel suave. El bar zumba alrededor —risas, vasos chocando, salsa picante en el aire—, pero pa' ti solo existe su tacto. "Me traes loco, preciosa", murmura, su aliento cálido en tu oreja, oliendo a menta y deseo. Te levantas, lo jalas de la mano, saliendo a la noche mexicana, donde el viento tibio de la ciudad acaricia tus piernas expuestas. Caminan hasta tu auto, un VW rojo parked en la esquina, y ya adentro, sus labios encuentran los tuyos. Beso salvaje, lenguas enredándose con sabor a tequila y sal, manos explorando. Tus tetas se aprietan contra su pecho firme, sientes sus músculos tensos bajo la camisa.

El trayecto a tu depa en la Roma es eterno y corto a la vez. Manejas con una mano en el volante, la otra en su paquete, duro como piedra bajo los jeans. Él gime bajito, "Chingao, no pares", y tú aceleras, el pulso latiéndote en la entrepierna, húmeda ya, empapando tus calzones de encaje. Llegan, suben las escaleras riendo, tropezando, besándose contra la pared. Tu puerta se abre con llave temblorosa, y entran al mundo tuyo: velas aromáticas de vainilla encendidas, sábanas de algodón egipcio en la cama king size, música suave de fondo —ironía, Delta Goodrem otra vez en tu playlist.

Lo empujas al colchón, te quitas el vestido de un tirón, quedando en bra y tanga negra. Él se lame los labios, ojos devorándote: "Eres una diosa, wey". Se desabrocha la camisa, revelando torso tatuado con águilas y calaveras mexicanas, abdomen marcado que quieres lamer entero. Te subes encima, frotándote contra su verga tiesa, sintiendo el calor irradiar a través de la tela. Sus manos grandes amasan tus nalgas, pellizcando suave, enviando chispas de placer por tu espina. Besas su cuello, saboreas la sal de su piel, inhalas su esencia masculina que te marea de lujuria.

Esto es lo que necesitaba: piel con piel, sin miedos. Born to try, carajo, y lo estoy haciendo chido.

La tensión sube como volcán: le bajas los pantalones, su pito salta libre, grueso, venoso, con gota precorial brillando en la punta. Lo agarras, masturbas lento, sintiendo latir en tu puño. Él jadea, "Así, mami, no pares", y te voltea, quitándote la ropa interior con dientes. Su boca en tu coño es fuego: lengua plana lamiendo clítoris hinchado, chupando jugos dulces que brotan como miel. Gimes alto, arqueas espalda, uñas clavadas en sus hombros. El sonido húmedo de succión llena la habitación, mezclado con tus "¡Ay, wey, qué rico!" y sus gruñidos animales. Dedos dentro, curvándose en tu punto G, bombeando hasta que tiemblas, orillas del orgasmo acechando.

Pero no lo dejas acabar ahí. Lo montas, guiando su verga a tu entrada resbalosa. Baja despacio, centímetro a centímetro, estirándote delicioso, llenándote hasta el fondo. "Chingada madre, qué apretadita", dice él, caderas empujando arriba. Cabalgas como amazona, tetas rebotando, sudor perlando vuestros cuerpos. El slap-slap de carne contra carne, olor a sexo crudo invadiendo todo —musk, fluidos, vainilla quemada. Cambian posiciones: él atrás, perrito, jalándote el pelo suave, azotando nalgas rojas. Tú gritas placer, "Más fuerte, pendejo, dame todo", y él obedece, embistiendo profundo, bolas golpeando tu clítoris.

El clímax se acerca en oleadas: sientes contracciones en el vientre, él acelera, "Me vengo, preciosa". Explota primero, chorros calientes pintando tu interior, empujándote al borde. Tú colapsas en éxtasis, coño apretando su pito, ondas de placer sacudiendo cada músculo, visión borrosa de estrellas. Gritas su nombre, mordiendo almohada, cuerpo convulsionando.

Caen exhaustos, enredados en sábanas húmedas, respiraciones agitadas calmándose. Su brazo alrededor de tu cintura, dedos trazando círculos perezosos en tu vientre. Besos suaves en tu nuca, olor a semen y sudor compartido. "Eres increíble", murmura, y tú sonríes, satisfecha, poderosa.

Nacida pa' intentarlo, como dice Delta Goodrem. Y valió cada segundo, neta.

La noche se estira en caricias post-sexo, charlas susurradas sobre sueños y locuras mexicanas —tacos al pastor a media noche, playas de Puerto Vallarta. No hay promesas, solo esta conexión cruda, empoderadora. Te duermes con su calor envolviéndote, sabiendo que mañana, si quieres, nacerás pa' intentarlo de nuevo.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.