Bedoyecta Tri 50000 PLM La Inyección que Enciende el Alma
Estaba hecha un trapo después de un pinche día en la oficina del centro de la Ciudad de México. El tráfico de Insurgentes me había chingado el alma y el calor de abril me tenía sudando como marrana. Yo, Ana, veintiocho años, con mi curvas prietas y mi piel morena que tanto le gustaba a Marco, mi carnal de dos años, sentía que no daba pa' más. Llegué al depa en Polanco, ese nido de amor con vista al skyline, y me tiré en el sofá de piel blanca.
—Órale, mi reina, ¿qué traes tan mustia? me dijo Marco entrando con una chela en la mano, su torso marcado bajo la playera ajustada, ese vato alto y guapo con ojos cafés que me derretían.
Le conté mi bronca, y él sonrió con esa picardía suya. —Neta, te hace falta una Bedoyecta Tri 50000 PLM. Esa inyección te da pila de caballo, te va a poner como nueva pa' la noche que te tengo planeada. Lo miré chingona, pero la neta, había oído de esas vitaminas B en la farmacia de la esquina, las que todos usan pa' espantar el cansancio.
¿Y si de veras me levanta el ánimo... y algo más?pensé, sintiendo un cosquilleo en el estómago.
Salimos rápido a la Farmacia Guadalajara de la avenida, compramos la Bedoyecta Tri 50000 PLM, esa jeringa lista con su dosis potente de B1, B6 y B12 de PLM. Volvimos volando, el corazón latiéndome fuerte de anticipación. En el depa, bajé las luces, puse una rola de Natalia Lafourcade bajita, y Marco me llevó al cuarto. Me quité el vestido negro ceñido, quedando en tanga de encaje rojo y brasier a juego, mi piel brillando bajo la luz ámbar del buró.
Él, con guantes desechables que sacó del botiquín —el cabrón siempre preparado—, me hizo ponerme de lado en la cama king size. —Relájate, mi amor, va a picar un poquito pero luego te vas a sentir en las nubes. Su voz ronca me erizó la piel. Sentí sus dedos fuertes separándome la nalga, el aire fresco rozando mi carne expuesta, oliendo a mi perfume de vainilla mezclado con el leve aroma metálico de la aguja. El pinchazo fue rápido, un ardor chido que se extendió como fuego líquido por mis venas. ¡Ay, pendejo, qué rico duele! gemí bajito, mientras él inyectaba la Bedoyecta Tri 50000 PLM completa.
Al instante, una oleada de calor me subió desde las piernas hasta el pecho. Mi pulso se aceleró, ta-ta-tá como tambores aztecas, y una energía salvaje me invadió las células.
¡Chin güey, esta madre es oro puro! Siento cada nervio despierto, lista pa' comerme el mundo... o a él.Me volteé, lo jalé de la playera y lo besé con hambre, nuestras lenguas danzando en un torbellino húmedo y caliente, saboreando su saliva dulce con toques de menta de su chicle.
La tensión creció como tormenta en el Popo. Sus manos grandes me amasaron los senos, pellizcando los pezones duros como piedras de obsidiana, enviando chispas directas a mi clítoris que palpitaba ya empapado. —Estás ardiendo, Ana, la Bedoyecta te puso en modo fiera. murmuró contra mi cuello, mordisqueando la piel sensible, dejando un rastro de saliva que se enfrió al aire. Yo le arranqué la playera, lamiendo su pecho sudoroso, salado y masculino, inhalando su olor a hombre mezclado con el jabón Axe que usaba.
Lo empujé a la cama, montándome encima como reina. Desabroché su jeans, liberando su verga gruesa y venosa, ya tiesa como poste, goteando precúm que lamí con la lengua plana, saboreando su esencia salobre y adictiva. ¡Qué chingona está de erecta, gracias a esta energía cabrona! Él gimió ronco, —Sí, mi panochita, chúpamela toda. La tragué profunda, sintiendo las venas pulsar en mi garganta, el sonido obsceno de succión llenando el cuarto junto a nuestros jadeos. Mis jugos corrían por mis muslos, el tanga empapado pegándose a mi concha hinchada.
Pero quería más. Me quité la tanga de un tirón, frotando mi entrada húmeda contra su punta, lubricándola con mis mieles.
La Bedoyecta Tri 50000 PLM me tiene imparable, cada toque es eléctrico, como si mi cuerpo gritara por follada épica.Marco me volteó boca abajo, sus dedos explorando mi ano juguetón pero sin entrar, solo rozando para volverme loca. Luego, su lengua en mi raja, lamiendo desde el clítoris hasta el fondo, chupando mis labios mayores con succión que me arqueó la espalda. —Sabes a gloria, dulce y picante como mole poblano. Olía a sexo puro, almizcle femenino mezclado con su aliento caliente.
La intensidad subía. Me puso de rodillas, su verga embistiéndome de golpe, llenándome hasta el útero con un estirón glorioso. ¡Puta madre, qué llena estoy! grité, mientras él pompaba rítmico, piel contra piel cacheteando, sudor goteando de su frente a mi espalda. Agarró mis caderas, clavándome los dedos, acelerando hasta que mis paredes se contraían en espasmos. El cuarto olía a sexo denso, gemidos ahogados en almohadas, el colchón crujiendo bajo nosotros.
Inner struggle? Nah, puro deseo. Pero en un momento, entre embestidas, pensé
¿Y si esta energía no para? ¿Me voy a correr mil veces?Y sí, el primer orgasmo me azotó como rayo, piernas temblando, chorro caliente salpicando sus bolas, gritando —¡No pares, cabrón, rómpeme! Él gruñó, volteándome para mirarnos a los ojos, follando misionero, mis uñas arañando su espalda, sintiendo cada vena de su pija frotando mi G.
El clímax se acercaba para él. —Me vengo, mi amor, ¿dónde? —Adentro, lléname de tu leche. Aumentó el paso, brutal pero consentido, mis tetas rebotando, pezones rozando su pecho peludo. Explotó con un rugido gutural, chorros calientes inundándome, mientras yo llegaba al segundo pico, visión borrosa, cuerpo convulsionando en éxtasis puro. El olor a semen fresco y jugos mezclados impregnó las sábanas.
Nos quedamos pegados, jadeando, su peso sobre mí reconfortante. La Bedoyecta Tri 50000 PLM aún corría en mis venas, pero ahora era un glow cálido, satisfecho. Besos suaves, lenguas perezosas. —Te dije que te iba a poner como nueva. rio él, acariciando mi pelo revuelto.
Esta inyección no solo mató mi cansancio, revivió mi fuego interior. Con Marco, todo es chido, pero esta noche... neta inolvidable.Nos acurrucamos bajo las cobijas, el skyline titilando afuera, sabiendo que el deseo renacía con cada latido. Mañana, otra dosis de vida... y pasión.