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Ashley Alban Try On Ardiente

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Ashley Alban Try On Ardiente

Imagina que estás en un departamento chido en la Condesa, con vistas a los árboles verdes y el bullicio lejano de la ciudad. El aire huele a café recién molido y a ese perfume dulce que Ashley siempre usa, una mezcla de vainilla y jazmín que te pone la piel de gallina. Ashley Alban, esa morra cañona con curvas que quitan el hipo, te invita a pasar con una sonrisa pícara. Lleva un top ajustado que marca sus tetas perfectas y unos shorts que apenas cubren su culazo redondo. "Órale, carnal, ven a ver mi Ashley Alban try on de hoy", te dice con esa voz ronca que te hace sudar frío.

Tú te sientas en la cama king size, suave como nube, mientras ella saca una maleta llena de lencería. El cuarto está iluminado con luces suaves, tipo boudoir, y suena de fondo un playlist de reggaetón suave, con beats que laten como tu corazón acelerado. Ashley se para frente al espejo de cuerpo entero, se quita el top despacio, dejando que la tela roce su piel morena. Sus pezones se marcan duros contra el aire fresco. Qué chingón verte aquí, piensas, mientras ella te guiña el ojo.

Pinche Ashley, con ese cuerpo de diosa, me va a volver loco. ¿Cómo resisto no tocarla ya?

Empieza el show. Se pone el primer bra de encaje rojo, negro como la noche, que abraza sus chichis como si fueran suyas. Gira para que veas cómo se ve de atrás, el hilo dental desapareciendo entre sus nalgas firmes. "¿Qué tal, amor? ¿Te late este para la Ashley Alban try on?", pregunta mordiéndose el labio, rozando sus manos por los muslos. El sonido de la tela deslizándose es como un susurro erótico, y hueles su excitación empezando a mezclarse con el perfume, ese aroma almizclado que te empalma la verga al instante.

Tú asientes, la garganta seca, mientras ella se cambia al siguiente: un babydoll transparente, verde esmeralda, que deja ver todo. Camina hacia ti, sus caderas balanceándose al ritmo de la música. Se sienta en tus piernas, el calor de su coño cerca de tu entrepierna. Sientes su peso delicioso, suave y pesado a la vez, y el roce de sus tetas contra tu pecho. "Tócame, no seas pendejo", murmura, guiando tu mano a su cintura. Tus dedos se hunden en su piel cálida, sedosa, como terciopelo vivo.

El deseo crece como fuego lento. Ashley se levanta, se quita el babydoll, quedando en tanga sola. Su vientre plano brilla con un poco de sudor, y ves el contorno húmedo en la tela. Te empuja suave contra las almohadas, subiéndose a horcajadas. Sus labios carnosos rozan los tuyos, sabe a menta y a promesas sucias. El beso es profundo, lenguas danzando, chupando, mordiendo leve. Sientes su aliento caliente en tu boca, el pulso de su corazón latiendo contra el tuyo.

"Esto es lo mejor de mi try on, cuando te meto en el juego", susurra al oído, su voz vibrando en tu piel. Baja la mano, desabrocha tu jeans con dedos expertas. Tu verga salta libre, dura como piedra, venosa y palpitante. Ella la acaricia lento, el tacto de su palma suave y firme, subiendo y bajando mientras te mira a los ojos. Me traes al borde, Ashley, piensas, gimiendo bajito. El cuarto se llena de sonidos: su respiración agitada, el roce de piel contra piel, el slap suave de su mano en tu pija.

¡Qué rica está esta morra! Su olor, su sabor, todo me enloquece. No aguanto más.

La tensión sube como olla exprés. Ashley se quita la tanga, revelando su panocha depilada, hinchada y brillante de jugos. Se pone de rodillas frente a ti, el colchón hundiéndose. Su boca caliente envuelve tu verga, chupando con hambre, lengua girando alrededor del glande. Sabe salado a ti, mezclado con su saliva espesa. Gimes fuerte, agarras su pelo negro sedoso, oliendo su shampoo de coco. Ella acelera, mamándote profundo, garganta apretando, hasta que sientes las bolas tensas.

Pero no la dejas acabar ahí. La jalas arriba, la volteas boca abajo. Su culo se levanta invitador, perfecto, como fruta madura. Le das una nalgada juguetona, el clap resonando, dejando una marca roja leve. "¡Ay, cabrón, así me gusta!", grita ella, riendo cachonda. Te posicionas atrás, frotas tu verga contra sus labios húmedos, sintiendo el calor empapado. Entras despacio, centímetro a centímetro, su coño apretado tragándote entero. Es como terciopelo mojado, caliente, pulsando alrededor de ti.

Empiezas a bombear, lento al principio, sintiendo cada vena rozando sus paredes. Ashley arquea la espalda, tetas balanceándose, gimiendo en mexicano puro: "¡Chíngame duro, pinche amor! ¡Está cañón tu verga!" El sudor nos cubre, piel resbalosa chocando, plaf plaf plaf rítmico. Hueles sexo puro, almizcle y vainilla, pruebas su cuello salado lamiéndolo. Tus manos aprietan sus caderas, dedos marcando carne suave. Ella se voltea, te monta como amazona, cabalgando salvaje. Sus tetas rebotan en tu cara, las chupas, muerdes pezones duros como caramelos.

La intensidad crece, piernas temblando, aliento entrecortado. Ashley acelera, su clítoris frotando contra tu pubis, gritando: "¡Me vengo, órale, no pares!" Su coño se contrae como puño, ordeñándote, jugos chorreando por tus bolas. Tú no aguantas, explotas dentro, chorros calientes llenándola, gemidos mezclados en éxtasis. El mundo se apaga un segundo, solo pulsos y placer puro.

Caen los dos exhaustos, enredados en sábanas revueltas. Ashley se acurruca en tu pecho, su piel pegajosa y tibia contra la tuya. El cuarto huele a sexo satisfecho, música aún sonando bajito. Besas su frente, sudada y dulce. "El mejor Ashley Alban try on ever, ¿verdad?", dice riendo suave, trazando círculos en tu abdomen con el dedo.

Esto no es solo sexo, es conexión. Con ella, todo se siente eterno.

Tú sonríes, abrazándola fuerte. Afuera, la ciudad sigue su ritmo, pero aquí dentro, el afterglow es perfecto: corazones calmándose, respiraciones sincronizadas, promesas mudas de más. Ashley suspira contenta, su mano bajando perezosa a tu verga semi-dura, juguetona. Esta morra es adictiva, piensas, sabiendo que el próximo try on será aún más ardiente. El sol se filtra por las cortinas, dorando su piel, y cierras los ojos, saboreando el momento, listo para lo que venga.

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