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Estaba solo en mi depa en la colonia Roma de la CDMX una noche de esas que el calor te hace sudar hasta el alma. Tenía el cel en la mano navegando por la red cuando di con unos

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. Neta que me volaron la cabeza esos clips caseros de parejas mexicanas experimentando con un tercero metiéndose en la jugada. La forma en que se miraban los ojos se tocaban con esa hambre cruda me puso la verga dura al instante. Pensé en mi carnala virtual mi ex vecina Karla que siempre andaba coqueteando conmigo y en su amiga Sofía esa morra fresa pero con un culo que no mentía. ¿Y si armábamos algo así? El corazón me latía como tamborazo zacatecano mientras les mandaba un mensajito inocente:

¿Qué onda chavas quieren venir a ver unas pelis ricas?

Media hora después tocaron la puerta y ahí estaban ellas dos luciendo como diosas del deseo. Karla con su blusa escotada que dejaba ver el encaje negro de su sostén y unos shorts que abrazaban sus muslos carnosos. Sofía más tímida pero con esa vibra de intelectual cachonda vestida en falda plisada y top ajustado que marcaba sus chichis firmes. El olor a perfume dulce mezclado con el sudor veraniego de la calle me invadió las fosas nasales en cuanto abracé a Karla.

Estas putas me van a matar de placer esta noche

pensé mientras les servía unas cheves frías del refri. Nos sentamos en el sofá grande de piel sintética que crujía bajo nuestros culos y prendí la tele con el proyector conectado al laptop.

Empecé con un

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ligero uno de una pareja de la capi grabando en su recámara con luz tenue. La morra en el centro chupando una verga mientras el otro le metía los dedos por atrás gimiendo como loca.

¡Ay wey qué chido!

soltó Karla riendo y apretándome la pierna con su mano tibia. Sofía se sonrojó pero no quitaba los ojos de la pantalla su respiración acelerándose. Sentí el calor de sus cuerpos pegándose al mío el roce accidental de las rodillas el sabor salado de las papas fritas que compartíamos. La tensión crecía como tormenta en el desierto cada gemido del video se colaba en el aire cargado de feromonas. Karla se recargó en mi hombro susurrándome al oído

Mira cómo la chingan carnal neta me moja ver eso

. Su aliento caliente con toques de menta me erizó la piel.

La cosa escaló cuando pausé el video y les propuse grabar el nuestro.

¿Y si hacemos nuestro propio video xxx trios caseros? Solo para nosotros tres puro desmadre chido

dije con la voz ronca. Sofía dudó un segundo mordiéndose el labio inferior ese gesto jugoso que imaginaba chupar pero Karla ya estaba de pie jalándome la playera.

¡Órale pendejo hazlo ya saca el cel!

exclamó entre risas nerviosas. Prendí la cámara en trípode improvisado con libros en la mesa baja enfocando el sofá. El cuarto se sentía más chico el aire espeso con olor a excitación incipiente ese aroma almizclado que sale cuando el cuerpo se prepara para la fiesta.

Empecé besando a Karla lento saboreando sus labios carnosos con sabor a cereza de su gloss. Su lengua se enredó con la mía danzando húmeda y caliente mientras sus manos me bajaban el zipper del pantalón liberando mi verga tiesa palpitante. Sofía nos miraba con ojos grandes fascinados y se acercó gateando sobre el sofá su falda subiéndose revelando bragas de encaje rojo.

Ven aquí ricura

le dije extendiendo la mano y ella obedeció tocándome el pecho con dedos temblorosos pero ansiosos. El sonido de nuestras respiraciones jadeantes llenaba el espacio el clic del zipper el roce de telas deslizándose. Toqué la piel suave de Sofía en su muslo subiendo hasta su concha ya empapada que olía a deseo puro miel y sal.

Las acomodé a las dos de rodillas frente a mí el

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olvidado pero inspirándonos desde la pantalla pausada. Karla tomó la iniciativa lamiendo mi verga desde la base hasta la punta su lengua áspera y caliente haciendo círculos en el glande.

¡Qué rica verga wey!

murmuró mirándome con ojos pícaros. Sofía se unió tímidamente al principio pero pronto chupaba mis huevos succionándolos con bocanadas húmedas que me hacían arquear la espalda. Sentía sus cabellos rozándome los muslos el calor de sus bocas alternándose el sabor salado de mi piel mezclado con su saliva.

Neta esto es mejor que cualquier porno casero

rugí internamente mientras les jalaba el pelo suave guiándolas en un ritmo perfecto.

La escalada fue brutal. Levanté a Karla la puse a horcajadas sobre mí en el sofá su concha resbaladiza engullendo mi verga centímetro a centímetro.

¡Ay cabrón qué gruesa!

gritó ella cabalgándome con embestidas que hacían slap slap contra mi pelvis. El sudor nos perlaba la piel brillando bajo la luz amarilla de la lámpara el olor a sexo invadiendo todo como niebla espesa. Sofía se masturbaba viéndonos sus dedos hundidos en su panocha gimiendo bajito hasta que la jalé hacia nosotros. La besé devorando su boca fresca mientras Karla seguía montándome. Luego la recosté al lado y le comí el clítoris ese botoncito hinchado que sabía a néctar dulce ácido perfecto. Su sabor me volvía loco lamiéndola con la lengua plana succionando mientras metía dos dedos curvados tocándole el punto G.

El clímax se acercaba como volcán en erupción. Cambiamos posiciones Karla de perrito con Sofía debajo lamiéndole la concha mientras yo la chingaba por atrás profundo y duro. Los gemidos se volvían gritos

¡Más fuerte pendejo chíngame!

pedía Karla su culo rebotando contra mí suave y firme. Sofía se retorcía bajo ella chupando su clítoris y tocándose a sí misma el colchón del sofá crujiendo empapado de jugos. Sentía mi verga hincharse más el pulso en mis bolas el calor subiendo por la columna.

Me vengo chavas

avisé y Karla apretó su concha ordeñándome mientras Sofía lamía mis huevos. Explote en chorros calientes llenando a Karla que se corrió gritando su cuerpo convulsionando ondas de placer. Sofía nos siguió eyaculando en mi mano su squirt mojando todo con olor almizclado embriagador.

Caímos exhaustos en un enredo de cuerpos sudorosos el corazón latiéndonos como posada navideña. Apagué la cámara con manos temblorosas y nos quedamos ahí respirando el aroma a sexo puro mezclado con cheve derramada. Karla me besó suave

Este video xxx trios caseros va a ser nuestro tesoro wey

susurró. Sofía acurrucada en mi pecho con lágrimas de placer en los ojos

Nunca sentí algo tan chingón

confesó. Reímos bajito planeando la próxima mientras el afterglow nos envolvía como cobija tibia. Esa noche no solo grabamos un clip casero creamos un lazo ardiente que quemaba el alma y prometía más desmadres inolvidables en la ciudad que nunca duerme.

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