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Qué es Try Catch en Java la Noche que me Atrapan tus Brazos

5038 palabras

Qué es Try Catch en Java la Noche que me Atrapan tus Brazos

Estaba en mi depa en la Condesa, con el ruido de los coches allá abajo y el olor a tacos de la esquina colándose por la ventana. Yo, Karla, programadora freelance, llevaba horas pegada a la pantalla, tratando de entender qué es try catch en java. Ese pedo de manejar excepciones me traía loca. "Try" para intentar, "catch" para atrapar el error. Pero mi mente ya volaba a otro lado. Hacía calor, el ventilador zumbaba como un moscardón, y mi blusa pegajosa se me adhería a la piel sudada.

De repente, timbra el interfón. Era Alex, mi carnal en el código, el wey que me ayudaba con proyectos. Alto, moreno, con esa sonrisa pícara que me ponía los nervios de punta. "Órale, Karla, ábreme, traigo chelas y te explico lo de try catch de una vez". Subió las escaleras de dos en dos, su olor a colonia fresca invadiendo el pasillo. Entró, dejó las cervezas en la mesa y se sentó a mi lado, tan cerca que sentí el calor de su muslo contra el mío.

Pinche Alex, siempre tan cerca, como si quisiera que sienta su presencia en cada poro. ¿Qué es try catch en java? Algo que él domina, pero yo quiero que me domine él.

Empecé el acto uno: la lección. Él abrió mi laptop, sus dedos grandes tecleando rápido. "Mira, carnala, try es como intentar follar sin condón, riesgoso, pero catch te salva si sale mal". Reí, pero su voz grave me erizó la piel. El cuarto se llenó de su aroma, mezcla de sudor limpio y cerveza fría. Tomamos la primera chela, el líquido helado bajando por mi garganta, burbujeando como mi deseo contenido. Nuestras rodillas se rozaban, y cada roce era una chispa.

Yo lo miré fijo, mis ojos bajando a su boca carnosa. "¿Y si el error es que te quiero desde hace rato, Alex? ¿Cómo lo cacho?". Él se quedó quieto, su pecho subiendo y bajando rápido. El ventilador movía el aire caliente, pero entre nosotros ardía. Se acercó, su aliento tibio en mi cuello. "Entonces no hay error, Karla. Es consensual, puro fuego". Sus labios rozaron mi oreja, y un escalofrío me recorrió la espalda. Lo besé primero, suave, probando su sabor salado a chela y hombre.

Acto dos: la escalada. Sus manos grandes subieron por mis muslos, arrugando mi falda corta. "Qué suave tu piel, como código limpio", murmuró, y yo gemí bajito. Lo jalé al sofá, su cuerpo pesado cayendo sobre el mío. Sentí su dureza presionando contra mi entrepierna, dura como el teclado bajo mis dedos todo el día. Le quité la playera, oliendo su pecho ancho, lamiendo el sudor salado de su piel. Él me desabrochó el sostén, mis tetas libres saltando, pezones duros como botones de compilación.

¡Ay, wey, tus manos en mí son el try perfecto, y si fallo, cátchame tú!

Sus dedos bajaron a mi calzón, húmedo ya, oliendo a mi excitación almizclada. "Estás chingona mojada, Karla". Me lo quitó despacio, el aire fresco besando mi sexo expuesto. Lamí su cuello, mordiendo suave, mientras él metía un dedo, luego dos, moviéndolos como si debugueara mi placer. Gemí fuerte, el sonido rebotando en las paredes. "Más, pendejo, hazme explotar". Él rió ronco, bajando la cabeza. Su lengua caliente en mi clítoris, chupando, lamiendo, el sabor de mí en su boca. Olas de placer subían, mi cuerpo arqueándose, uñas clavadas en su espalda musculosa.

Lo volteé, queriendo control. Le bajé el pantalón, su verga saltando libre, gruesa, venosa, goteando pre-semen. La tomé en mi mano, piel suave sobre acero, oliendo a macho puro. La chupé despacio, lengua rodeando la cabeza, saboreando su sal. Él gruñó, "¡Órale, Karla, eres experta!". Lo monté, su punta abriéndose paso en mí, centímetro a centímetro. Llenándome, estirándome, el roce interno incendiario. Cabalgaba lento al principio, sintiendo cada vena, cada pulso. El sudor nos unía, piel resbalosa, sonidos húmedos de carne chocando.

La tensión crecía, mi corazón latiendo como un loop infinito. Él me agarró las nalgas, guiándome más rápido. "Try harder, catch my come", jadeó en mi oído, mezclando código con lujuria. Yo aceleré, pechos botando, clítoris rozando su pubis. El olor a sexo llenaba el aire, denso, animal. Mis paredes lo apretaban, ordeñándolo. "¡Ya, Alex, ven conmigo!". Él empujó hondo, su calor explotando dentro, triggerando mi orgasmo. Grité, olas rompiendo, cuerpo temblando, jugos mezclándose.

Acto tres: el afterglow. Caímos exhaustos, su peso cómodo sobre mí. Besos suaves, lenguas perezosas. El ventilador secaba nuestro sudor, el cuarto oliendo a nosotros, a try catch exitoso. "Qué es try catch en java", susurró riendo, "es lo que acabamos de hacer: intentar el placer y atrapar el éxtasis". Acaricié su cabello revuelto, sintiendo paz en el pecho.

Nos quedamos así, chelas tibias olvidadas, cuerpos enredados. Mañana volvería al código, pero esta noche, el error fue perfecto. Lingering deseo, promesa de más rounds. En México, el amor es así: intenso, consensual, con slang y pasión que no se cacha fácil.

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