Peliculas de Trios Amorosos que Despiertan la Piel
Era una noche calurosa en el DF como tantas otras pinches noches de verano que te dejan la playera pegada al cuerpo. Ana se recostaba en el sofá de su depa en la Condesa con las piernas sobre las de Marco su novio de dos años. El aire olía a tacos de la esquina y a esa colonia barata que él usaba pero que a ella le ponía la piel de gallina. Frente a ellos la tele escupía una de esas películas de tríos amorosos que Ana había rentado en Netflix solo por curiosidad morbosa.
—Órale wey —dijo Marco riendo mientras masticaba chicharrones— mira cómo se miran esos dos con la morra en medio. Neta parece que van a explotar.
Ana sintió un cosquilleo en el estómago. La pantalla mostraba a un galán besando el cuello de una chava mientras otra le acariciaba el pecho. El sonido de sus jadeos bajos se mezclaba con el zumbido del ventilador. Ella se mordió el labio imaginando el calor de esas bocas el roce de pieles sudadas.
¿Y si pasa de verdad? ¿Y si alguien más entra en esto?pensó mientras su mano bajaba distraída por el muslo de Marco.
De pronto sonó el timbre. Era Sofia la mejor amiga de Ana desde la uni alta morena con curvas que volvían locos a todos y un tatuaje de calavera en la cadera que asomaba cuando se ponía falda corta. Traía una botella de tequila reposado y una sonrisa pícara.
—¡No mames! ¿Están viendo películas de tríos amorosos? —gritó Sofia al entrar oliendo a perfume de vainilla y cigarro— déjenme ver carnales que esto se pone bueno.
Se apretujaron los tres en el sofá. Sofia en medio con las piernas cruzadas rozando accidentalmente las de Ana. Marco sirvió shots y el tequila bajó ardiente por sus gargantas dejando un regusto salado. La peli avanzaba: los amantes se enredaban en sábanas blancas gemidos ahogados y miradas cargadas de celos y deseo. Ana notó cómo el pezón de Sofia se marcaba bajo la blusa delgada y cómo Marco tragaba saliva.
La tensión creció como el calor en el cuarto. Ana sentía el pulso acelerado en las sienes el olor almizclado de la excitación empezando a flotar. Sofia se recargó en su hombro susurrando:
—Neta Ana ¿nunca has pensado en algo así? Como en esas películas de tríos amorosos donde todos se comen con los ojos antes de tocarse.
Ana rio nerviosa pero su cuerpo traicionaba el calor entre las piernas. Marco la miró con ojos brillantes.
—Pendejos —dijo él juguetón— si quieren yo me apunto. Pero nomás digan.
El segundo shot de tequila soltó las lenguas. Hablaron de fantasías confesiones a media luz. Sofia admitió que una vez besó a una morra en una fiesta en Polanco y que le encantó el sabor dulce de su boca. Marco contó de un sueño donde Ana y otra lo volvían loco. Ana sintió mariposas en el vientre el roce de la mano de Sofia en su rodilla subiendo despacio como una caricia prohibida.
Esto es una locura pero se siente tan chido tan vivopensó Ana mientras el corazón le latía en el pecho como tamborazo. La peli seguía de fondo pero ya nadie la veía. Marco se inclinó y besó a Sofia suave al principio probando. Ella respondió con hambre girando el rostro hacia él la lengua danzando en un beso húmedo y sonoro que hizo que Ana se mojara al instante.
No hubo palabras solo instinto. Ana se unió besando el cuello de Sofia inhalando su aroma a vainilla y sudor fresco. La piel de su amiga era suave como pétalos calientes el pulso latiendo fuerte bajo sus labios. Sofia gimió bajito un sonido gutural que vibró en el aire cargado de deseo. Marco las miró con ojos en llamas desabrochando camisas con dedos temblorosos.
Se quitaron la ropa en un torbellino de telas cayendo al piso. El cuarto olía a sexo inminente a pieles desnudas y tequila derramado. Ana sintió las manos grandes de Marco en sus senos amasándolos mientras Sofia le lamía el lóbulo de la oreja susurrando pendeja deliciosa. Bajaron al piso sobre una cobija suave el contraste del fresco contra sus cuerpos ardientes.
Sofia se arrodilló entre las piernas de Ana separándolas con ternura. Su aliento caliente rozó el interior de los muslos haciendo que Ana arqueara la espalda. La lengua de Sofia era fuego líquido lamiendo despacio saboreando el néctar salado y dulce. Ana jadeó agarrando el cabello de su amiga el placer subiendo en olas como el metro en hora pico.
Marco se posicionó detrás de Sofia penetrándola lento profundo. El slap de piel contra piel resonó mezclado con gemidos. Sofia empujaba hacia atrás mientras devoraba a Ana los ojos cerrados en éxtasis. Ana miró a Marco su amor su compañero en esta locura y extendió la mano para que se acercara. Él se inclinó besándola con sabor a tequila y a Sofia.
La intensidad creció. Cambiaron posiciones como en esas películas de tríos amorosos fluidos sin guion. Ana cabalgó a Marco sintiendo su dureza llenándola pulsando dentro mientras Sofia se sentaba en su rostro moliendo suave el clítoris contra su lengua. El sabor era embriagador almizcle femenino mezclado con sudor. Los gemidos se volvieron gritos ahogados ¡órale sí! ¡no pares wey! el cuarto temblando con su ritmo.
Ana sintió el orgasmo venir como un camión sin frenos contrayéndose alrededor de Marco mientras lamía a Sofia hasta que ella explotó temblando chorros de placer. Marco gruñó profundo vaciándose dentro de Ana el calor líquido inundándola. Colapsaron en un enredo de miembros sudorosos respiraciones entrecortadas.
El afterglow fue dulce como el reposado. Se quedaron tirados en el piso riendo bajito acariciándose las marcas de mordidas y arañazos. Ana inhaló el olor mezclado de sus cuerpos satisfechos el semen secándose en su piel el perfume de Sofia impregnado en su cabello. Marco la besó en la frente murmurando te amo pinche loca. Sofia se acurrucó entre ellos trazando círculos en el pecho de Ana.
—¿Y ahora qué carnales? —preguntó Sofia con voz ronca— ¿esto fue solo una peli o repetimos?
Ana sonrió sintiendo una paz profunda un lazo nuevo entre los tres.
Las películas de tríos amorosos son pura fantasía pero esto... esto es real y nuestropensó mientras el ventilador secaba su sudor y el amanecer pintaba el cielo de rosa sobre la ciudad.
Se durmieron así entrelazados soñando con más noches así de pasiones desatadas de amores que no caben en dos sino en tres corazones latiendo al unísono. La vida en el DF seguía su caos pero en ese depa habían encontrado su propio paraíso carnal.