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Como Se Dice Try En Español En Tu Piel

6946 palabras

Como Se Dice Try En Español En Tu Piel

El sol del atardecer en Playa del Carmen te envuelve con su calor pegajoso mientras caminas por la Quinta Avenida. El aire huele a mar salado mezclado con el aroma dulce de las flores tropicales y el humo de los tacos al pastor que fríen en la calle. Tus sandalias chapotean contra el pavimento caliente, y sientes el pulso acelerado de la noche que se avecina. Entras a un bar chido, con luces tenues y música de cumbia rebajada que vibra en tus huesos. Ahí la ves: Ana, sentada en la barra, con un vestido rojo ceñido que abraza sus curvas como una segunda piel. Su piel morena brilla bajo las luces, y su cabello negro cae en ondas salvajes sobre los hombros. Te mira con ojos cafés intensos, una sonrisa pícara que promete problemas del bueno.

Qué chingona, piensas, mientras te acercas. Neta, esta morra me va a volver loco.

—Hola, guapo —te dice con esa voz ronca que suena como miel caliente—. ¿Gringo o qué? Siéntate, wey, te invito un chela.

Te sientas a su lado, el taburete de madera cruje bajo tu peso. Su perfume, una mezcla de coco y vainilla, te invade las fosas nasales. Pides una cerveza fría, el vidrio empañado gotea condensación sobre tus dedos. Empiezan a platicar: tú le cuentas que estás de vacaciones, explorando México por primera vez. Ella ríe, mostrando dientes perfectos, y te corrige el español con burla juguetona.

—No se dice "I want try", pendejo —se ríe, inclinándose tanto que sientes el calor de su pecho rozando tu brazo—. ¿Como se dice try en español? Depende, carnal. Si es "probar", como probar algo rico... o "intentar", como intentar no caerte cuando te bese.

Su aliento cálido roza tu oreja, sabe a tequila y limón fresco. Tu corazón late fuerte, un tambor en el pecho. Le respondes torpe en inglés, pero ella te calla con un dedo en los labios, su uña pintada de rojo rozando tu piel suave.

Sí, inténtalo. Prueba lo que sea conmigo, wey. Me late tu vibra.

La tensión crece como la marea. Sus rodillas se tocan bajo la barra, un roce eléctrico que sube por tus muslos. Paga las chelas y te jala de la mano hacia la salida. Caminan por la playa, la arena tibia se mete entre tus dedos, el sonido de las olas rompiendo como un susurro constante. El viento juega con su vestido, dejando ver destellos de sus muslos firmes. Llegan a su bungaló frente al mar, un lugar acogedor con hamaca y velas aromáticas que llenan el aire de jazmín.

Adentro, la luz de la luna filtra por las cortinas sheer. Ella enciende una playlist de reggaetón suave, el bajo retumba en el piso de madera. Te empuja contra la pared, sus labios encuentran los tuyos en un beso hambriento. Sabe a sal y deseo, su lengua danza con la tuya, explorando, probando. Tus manos recorren su espalda, la tela del vestido es sedosa bajo tus palmas sudorosas.

—Prueba aquí —murmura, guiando tu boca a su cuello. El sabor de su piel es salado, con un toque de sudor dulce. Lamés despacio, sintiendo su pulso acelerado bajo la lengua. Ella gime bajito, un sonido gutural que vibra en tu pecho—. Así se dice try en español, cabrón. Échale ganas.

La ropa cae como hojas en otoño. Tu camisa vuela al piso, sus manos expertas desabrochan tu pantalón, liberando tu verga dura que palpita al aire fresco. Ella se arrodilla, su aliento caliente envuelve la punta antes de lamerla lento, como saboreando un elote untado en mayonesa y chile. El placer es un rayo, tus rodillas flaquean, agarras su cabello suave. Qué rico chupa, piensas, la boca de esta morra es puro fuego.

La levantas, la llevas a la cama king size cubierta de sábanas blancas crujientes. Su cuerpo desnudo es una obra de arte: pechos llenos con pezones oscuros erectos, caderas anchas invitando a perderse. Te acuestas sobre ella, piel contra piel, el calor de sus curvas derritiéndote. Besas su vientre, bajas despacio, inhalando su aroma almizclado de excitación, ese olor terroso y dulce que nubla tu mente. Tu lengua encuentra su clítoris hinchado, lo rodea en círculos lentos. Ella arquea la espalda, sus uñas clavan en tus hombros, dejando marcas ardientes.

—Inténtalo más profundo, amor —jadea, su voz entrecortada por gemidos—. Como se dice try en español es métetela toda, no seas rajón.

El ritmo sube. Tus dedos se hunden en su humedad resbaladiza, caliente como lava, mientras tu boca succiona. Ella tiembla, sus muslos aprietan tu cabeza, el sabor salado de su placer inunda tu lengua. Grita tu nombre —o lo que sea que crea que es—, un alarido que ahoga el romper de las olas afuera. Su orgasmo la sacude como un terremoto, jugos calientes empapan tus labios.

Neta, este gringo sabe lo que hace. Me va a hacer venir mil veces.

Ahora ella toma control. Te voltea boca arriba, monta sobre ti como una amazona. Su coño apretado te envuelve centímetro a centímetro, un guante de terciopelo húmedo que aprieta delicioso. Empieza a moverse, lento al principio, sus caderas girando en círculos hipnóticos. Sientes cada vena de tu verga rozando sus paredes internas, el roce exquisito te arranca gruñidos. Sus tetas rebotan al ritmo, las agarras, pellizcas los pezones duros. Sudor perla su piel, gotea sobre tu pecho, mezclándose con el tuyo.

—Prueba esto, wey —dice, inclinándose para morderte el lóbulo de la oreja, su aliento jadeante en tu oído—. Cabálgame duro.

Aceleran. El slap-slap de carne contra carne llena la habitación, mezclado con sus ayes agudos y tus jadeos roncos. El olor a sexo impregna el aire, espeso, animal. Cambian posiciones: de lado, ella levanta una pierna alta, permitiéndote embestir profundo. Sientes su interior contraerse, ordeñándote. La tensión en tus bolas crece, un nudo apretado listo para explotar.

—Ya casi, pinche rico —gime ella, sus ojos vidriosos fijos en los tuyos—. Ven conmigo, inténtalo todo.

El clímax llega como una ola gigante. Ella se tensa primero, su coño aprieta como un puño, chorros calientes mojan tus muslos mientras grita, el cuerpo convulsionando. Tú la sigues, la verga palpita, descargando chorros espesos y calientes dentro de ella, el placer cegador nubla tu visión. Gritas, un rugido primal, mientras ondas de éxtasis recorren tu espina dorsal.

Caen exhaustos, enredados en sábanas húmedas. Su cabeza en tu pecho, escuchas su corazón galopante calmarse al unísono con el tuyo. El aire nocturno entra por la ventana, fresco contra vuestras pieles febriles. Besas su frente, salada de sudor.

—Viste, wey —susurra con risa cansada—. Así se dice try en español. Prueba otra vez mañana, ¿sale?

Tú sonríes en la oscuridad, el sabor de ella aún en tus labios, el eco de sus gemidos en tus oídos. La noche mexicana te ha cambiado para siempre, un recuerdo tatuado en la piel.

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