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Di Tri Tetra Penta Hexa Hepta Octa Nona Deca Placeres

6910 palabras

Di Tri Tetra Penta Hexa Hepta Octa Nona Deca Placeres

Sientes el sol del atardecer en Playa del Carmen besando tu piel morena mientras llegas a la villa privada en la costa. El aire huele a sal marina mezclada con jazmín fresco de los jardines, y el sonido de las olas rompiendo suave contra la arena te envuelve como una caricia. Eres Sofia, treinta años bien vividos, con curvas que vuelven locos a los weyes, y hoy tus amigas han organizado esta juntada épica solo para adultas como tú: Mariana, la culona despierto todo, Luis el galán con tattoos que te miran con hambre, y el resto del crew, todos solteros o divorciados felices, listos para lo que caiga.

Están en la terraza infinita, con piscina de bordes que se funde con el mar Caribe. Te sirven un margarita helado, el limón fresco explotando en tu lengua, el tequila quemando justo lo necesario. Órale, esto pinta para noche de fogata interna, piensas mientras te quitas el pareo, quedando en bikini rojo que aprieta tus chichis perfectas. Mariana se acerca, su aliento cálido en tu oreja: "Wey, hoy jugamos Di Tri Tetra Penta Hexa Hepta Octa Nona Deca Placeres. Es un juego griego cabrón que encontré en un libro de kama sutra moderno. Empezamos con dos, subimos hasta diez, y cada nivel es puro desmadre sensorial. ¿Le entras, reina?"

Tu pulso se acelera, un cosquilleo sube por tus muslos.

¿Diez qué? ¿Diez manos, diez lenguas? Chingado, suena a paraíso prohibido pero consensuado, todo entre nosotrxs que nos conocemos de años.
Asientes, riendo nerviosa, el calor entre tus piernas ya humedeciendo el bikini. Todos aplauden, el viento trae risas y el aroma de carne asada en la parrilla lejana. Se forma el círculo alrededor de la cama king size en la terraza, almohadones suaves, velas parpadeando con olor a vainilla y coco.

El juego arranca con di: dos. Luis y Mariana se acercan primero. Sus manos grandes y suaves te rodean, una en cada teta, masajeando lento. Sientes la aspereza de sus palmas contra tus pezones endurecidos, el roce eléctrico que te eriza la piel. El sol se hunde, tiñendo todo de naranja, y oyes sus respiraciones profundas sincronizándose con la tuya. "Di, wey, siente el dúo perfecto", murmura Luis, su voz ronca como grava mojada. Tu mente gira: Esto es solo el principio, mi cuerpo ya pide más, la humedad gotea por mis piernazas.

Suben a tri: tres. Se suma Carla, la morra de labios carnosos. Ahora dos lenguas lamen tus pezones mientras una mano experta se cuela bajo tu bikini, rozando tu clítoris hinchado. El sabor salado de su sudor en tu piel, el chasquido húmedo de sus besos, el gemido que se te escapa como un suspiro traicionero. Tus caderas se mueven solas, buscando fricción, el aire nocturno fresco contrastando con el fuego que te quema adentro. ¡Tri! gritan en coro, y tú arqueas la espalda, oliendo su excitación mezclada con tu propia esencia dulce y almizclada.

La tensión crece como marea alta. Tetra: cuatro. Dos bocas chupan tus tetas, dos dedos penetran tu panocha empapada, curvándose justo en ese punto que te hace ver estrellas. Tocan ritmado, el sonido chapoteante de tu jugo contra su piel, tus uñas clavándose en los almohadones. Piensas en lo empoderada que te sientes, dirigiendo con gemidos: "Más adentro, cabrones, no paren". El pulso en tus sienes late fuerte, el mar ruge más salvaje, como si aplaudiera.

Penta: cinco. Agregan un juguete vibrador, zumbando bajo contra tu ano mientras las lenguas y dedos no cesan. Cinco sensaciones explotan: el vibrar profundo, lamidas en muslos, besos en cuello. Sudas, el olor a sexo inunda el aire, tu voz sale ronca: "Estoy que me vengo, pero agántenle, hay más niveles". Tus músculos tiemblan, conteniendo el primer orgasmo, el build-up es una tortura deliciosa, cada roce como chispas en pólvora.

El círculo se expande, todos jadeantes, miradas hambrientas. Hexa: seis. Tres lenguas ahora lamen tu chocha abierta, dos dedos en cada entrada, y manos apretando tu culo. Sientes texturas: lenguas planas, puntiagudas, rápidas; dedos gruesos estirándote. El sabor de tu propia excitación en sus besos cuando te comparten la boca.

Chingado, seis es el cielo, mi cuerpo es un volcán a punto de reventar.
Gimes fuerte, el eco rebota en la noche estrellada, tequila olvidado en la mesa.

Hepta: siete. Incorporan hielo de las chelas, frío mordiendo tus pezones calientes mientras seis toques siguen. El contraste te hace gritar: "¡Puta madre, qué chingón!". Frío y calor bailan en tu piel, nervios en llamas, tu clítoris palpita como corazón desbocado. Tus pensamientos fragmentados: Estas morras y weyes me adoran, yo los controlo, esto es mío.

La intensidad sube, sudor perlando cuerpos desnudos ahora. Octa: ocho. Cuatro lenguas en tu intimidad, dos pollas duras frotándose en tus manos, dos dedos en tu boca para que chupes. Saboreas su pre-semen salado, el gluglú de gargantas, olores intensos de macho y hembra en celo. Tus caderas buckean salvajes, el colchón cruje, olas chocan furiosas afuera.

Nona: nueve. Todo converge: vibradores, lenguas, dedos, pollas rozando sin penetrar aún, manos en cada curva. Nueve puntos de placer te llevan al borde, tu voz un aullido: "¡No me aguantó más, pero denme deca!". El aire vibra con gemidos colectivos, pieles chocando resbalosas, tu aroma embriagador como feromonas puras.

Finalmente, deca: diez. Diez seres te envuelven, diez pares de labios besando cada centímetro, diez dedos explorando, dos pollas listas para entrar. Pero es tu elección: guías a Luis dentro de ti, profundo y lleno, mientras el resto lame, acaricia, succiona. El estiramiento glorioso, el slap slap de carne contra carne, el crescendo de sensaciones. Tu clímax explota como tsunami: ves blanco, sientes contracciones ordeñando su verga, chorros de placer salpicando. Gritas "¡Deca! ¡Me vengo en deca!", el grupo coreando, todos corriéndose en cadena contigo, semen caliente en piel, jugos mezclados.

El afterglow es puro éxtasis. Te recuestas en brazos múltiples, pulsos calmándose, risas suaves rompiendo el silencio. El mar susurra aprobación, estrellas testigos. Sientes músculos laxos, piel pegajosa y satisfecha, aromas de sexo disipándose en brisa salada. Esto fue más que un juego, fue liberación total, empoderamiento en cada toque. Mariana te besa la frente: "Reina, Di Tri Tetra Penta Hexa Hepta Octa Nona Deca Placeres para siempre". Cierras ojos, saboreando el lingering sabor a nosotros, lista para repetir en sueños.

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