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Bedoyecta Tri Inyectable Precio Farmacia Guadalajara Desata Fuego

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Entré a la Farmacia Guadalajara con el cuerpo pesado como plomo neta que andaba hecha un desastre. El calor de Guadalajara me tenía sudando a chorros el sol pegando en la nuca mientras empujaba la puerta de vidrio que se abrió con ese ding típico de las farmacias. Olía a desinfectante mezclado con ese aroma fresco de jabones caros y cremitas que siempre me ponía de buenas. Llevaba días sintiéndome sin pilas sin ganas de nada especialmente sin ganas de eso con mi carnal mi esposo Marco que ya me andaba rondando con ojos de lobo hambriento.

¿Qué pedo conmigo? Pensé mientras sacaba el celular y tecleaba rápido bedoyecta tri inyectable precio farmacia guadalajara. Salió un chorro de resultados el precio estaba en 150 varos bien barato comparado con otras chelas vitamínicas. Órale esto me va a revivir.

Me acerqué al mostrador donde un galán de unos treinta tacos atendía con una sonrisa que iluminaba todo el lugar. Piel morena ojos café profundo camisa blanca ajustada que marcaba unos pectorales chingones. ¡Puta madre qué rico! se me escapó en la mente mientras sentía un cosquilleo en el estómago.

—Oye carnal ¿me das una bedoyecta tri inyectable? —le dije con voz juguetona—. Ya vi el precio en línea está cañón de bueno aquí en Farmacia Guadalajara.

Él levantó la vista y me recorrió con la mirada de arriba abajo. Yo traía una blusa escotada falda corta porque el calor no perdona y sudorcita brillando en el pecho. —Claro mija aquí está. 150 pesos la inyectable pura vitamina para que te pongas como toro. ¿Te la aplico yo o te la llevas?

Sentí un calor subiendo por las piernas. ¿Aplicarla él? Ay wey eso suena a pretexto perfecto. —Ponte vergas aplícamela aquí mismo que ando muerta de cansancio.

Me llevó a una salita atrás olía a alcohol y a algo dulce como vainilla de las velitas que tenían por ahí. Me senté en la camilla el corazón latiéndome como tambor en fiesta. Él preparó la jeringa el líquido anaranjado brillando bajo la luz fluorescente. —Relájate güerita va a doler un poquito pero después te sientes como nueva.

Me bajó la blusa del hombro rozando mi piel con dedos ásperos pero suaves al mismo tiempo. El pinchazo fue rápido un ardor que se extendió como fuego líquido por el brazo. Pero luego ¡boom! una oleada de energía me invadió las venas palpitando sangre caliente el cuerpo despertando como si me hubieran enchufado a la corriente.

¡Chin! —gemí no de dolor sino de puro placer—. ¡Qué chido se siente esto!

Él se acercó más su aliento cálido en mi oreja oliendo a menta fresca. —Te dije que era buena onda. ¿Cómo te llamas preciosa?

—Ana. ¿Y tú galán?

—Luis. Y neta que desde que entraste me pusiste a mil.

Ahí empezó el desmadre. Nuestras miradas chocaron y ya valió madres todo. Sus labios se pegaron a los míos suaves gruesos saboreando a chicle de fresa y deseo puro. Manos explorando mi cintura bajando a las nalgas apretando con fuerza que me hizo jadear.


Salimos de la farmacia como ladrones en la noche el sol ya bajando tiñendo el cielo de Guadalajara de naranja y rosa. Caminamos unas cuadras hasta su depa en una colonia chida cerca de Chapultepec con vistas a las luces de la ciudad. El aire olía a tacos de la esquina y a jazmín de algún jardín vecino. Mi piel hormigueaba todavía por la bedoyecta el precio de 150 pesos había valido cada centavo ahora sentía que podía comerme el mundo entero especialmente a Luis.

En su cuarto todo minimalista cama king size sábanas blancas crujientes velas encendidas que parpadeaban sombras suaves en las paredes. Me quitó la blusa despacio besando cada centímetro de piel expuesta lengua caliente trazando círculos en mis pezones que se endurecieron al instante como piedritas listas para ser chupadas. ¡Ay cabrón qué rico! gemí arqueándome contra él.

Esto es lo que necesitaba pensé la bedoyecta tri inyectable de Farmacia Guadalajara me convirtió en una diosa del sexo. Marco que se prepare porque voy a llegar hecha un incendio.

Pero en ese momento solo existía Luis. Sus manos bajaron mi falda dedos hurgando en mi tanguita ya empapada de jugos calientes. Olía a mí a deseo almizclado mezclado con su colonia masculina que me mareaba. Me tumbó en la cama el colchón hundiéndose bajo nuestro peso y se quitó la camisa revelando un torso tatuado con águilas y rosas mexicanas puro arte vivo.

—Eres una pinche bomba —me gruñó mientras lamía mi cuello bajando al ombligo mordisqueando suave—. Quiero probarte toda.

Separó mis piernas besando el interior de los muslos piel sensible erizándose con cada roce. Su lengua llegó al centro lamiendo despacio primero círculos lentos luego succionando mi clítoris hinchado. Saboreaba mis mieles chupando con hambre que me tenía gritando su nombre. Luis Luis ay no pares pendejo! mis caderas se movían solas frotándose contra su cara barbilla mojada brillando.

El cuarto se llenó de sonidos obscenos mis gemidos roncos su chupeteo húmedo el crujir de las sábanas. Sudábamos pegajosos cuerpos resbalando uno sobre el otro. Lo jalé del pelo levantándolo para devorarle la boca probando mi propio sabor salado dulce en su lengua.

—Métemela ya —le supliqué clavando uñas en su espalda—. No aguanto más.

Se quitó el pantalón liberando su verga dura gruesa venosa palpitando lista para mí. La frotó contra mi entrada untándola de mis jugos y empujó lento centímetro a centímetro estirándome deliciosamente. ¡Qué llena me siento! grité cuando tocó fondo pulsando dentro.


El ritmo empezó suave sus embestidas profundas tocando ese punto que me volvía loca estrellas explotando detrás de mis ojos cerrados. Olía a sexo puro sudor almizcle feromonas flotando pesado en el aire. Aceleró clavándome con fuerza caderas chocando plaf plaf plaf eco en la habitación mis tetas rebotando con cada golpe.

Esto es vida pensé la bedoyecta tri inyectable precio farmacia guadalajara fue el mejor negocio de mi pinche vida. Energía infinita para follar como animales.

Cambié de posición montándolo como amazona cabalgando su pito apretándolo con mis paredes internas. Él gemía ¡Ana qué chingón te sientes! manos en mis caderas guiándome más rápido más duro. Sudor goteando de su pecho a mi boca lo lamí salado exquisito. El orgasmo me agarró de sorpresa olas de placer rompiendo desde el clítoris hasta la nuca cuerpo convulsionando chillando como loca.

Él no se quedó atrás unos empujones más y se vino adentro caliente espeso llenándome hasta rebosar. Colapsamos jadeando piel pegada corazones tronando al unísono. Besos lentos perezosos lenguas enredadas en afterglow perfecto.

Nos quedamos así un rato acariciándonos riéndonos bajito de lo inesperado. —Vente cuando quieras por otra bedoyecta —me dijo guiñando—. El precio siempre será especial para ti.

Me vestí con piernas temblorosas el cuerpo zumbando todavía de energía y placer. Salí a la noche de Guadalajara luces neón reflejándose en charcos recientes de lluvia olor a tierra mojada mezclado con mi aroma de sexo reciente. Marco me esperaba en casa pero ahora yo era fuego puro lista para encenderlo a él también.

Gracias bedoyecta tri inyectable precio farmacia guadalajara murmuré sonriendo mientras subía al camión. La vida acababa de volverse mucho más chingona.

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